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25/05/2024. 12:06:38

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La igualdad de género según el tamaño del despacho

Leticia Medina Bello. Abogada Grupo LEXA

El sector legal español ha venido realizando esfuerzos para garantizar la igualdad efectiva entre hombres y mujeres. Los despachos de abogados, como parte importante del sector han participado en esta tarea. Sin embargo, los retos que enfrenta un despacho de tamaño medio o pequeño para alcanzar este objetivo son diferentes a los que puede enfrentar un gran despacho. En estas líneas me referiré a los primeros.

En primer lugar, es importante tener en cuenta cuáles han sido algunos de los elementos que históricamente han constituido situaciones de desigualdad entre abogados y abogadas, para así determinar cuál se encuentra presente en la realidad actual y cómo es asumido por los despachos de tamaño medio o pequeño.

Según un interesante estudio realizado en la Universidad de Comillas denominado “La posición profesional de la mujer en los despachos profesionales” en un primer momento se identificaron como algunas de las causas de desigualdad la falta de formación académica de la mujer, el tipo de liderazgo predominante hasta hace pocos años en las organizaciones, la dificultad de la mujer para acceder al networking y finalmente la conciliación entre la vida profesional y familiar. Hoy, los tres primeros elementos han sido completamente superados. Según un estudio del Consejo General de la Abogacía Española publicado en el año 2017, para ese entonces las abogadas ya representábamos el 44% del total de abogados en España, lo cual indica que la mujer ha ido adquiriendo formación académica y ésta le ha permite su inserción en el mercado laboral legal. En cuanto al liderazgo y networking, ya no es novedad que los nuevos estilos de liderazgo potencian la participación activa de la mujer y que el networking ha pasado a formar parte del estilo de vida de muchas mujeres. Es decir, hoy los factores que suponían desigualdad entre abogadas y abogados ya no existen, salvo si se trata de abogadas que tengan responsabilidades a nivel familiar.

Es impresionante que en el citado estudio del Consejo General de la Abogacía Española se indica que tres de cada cuatro abogadas consideran que no tener hijos ni familiares a quienes cuidar es un aspecto importante para lograr el éxito profesional. El problema radica en que la mujer que es abogada y madre o cuidadora de un familiar, carga sobre sus hombros dos grandes responsabilidades, los deberes propios de la profesión y el cuidado de sus hijos o familiares y el de su hogar.

Hasta tanto no se eliminen estereotipos o no vivamos el cambio generacional, las abogadas de esta generación, que hemos tenido la formación académica necesaria, que nos hemos insertado con éxito en el mercado laboral, que hemos demostrado nuestros dotes de liderazgo, seguiremos teniendo algunos límites para nuestra proyección profesional si queremos conservar nuestro rol como madres o cuidadoras.

Ante esta situación, el legislador ha desarrollado diferentes mecanismos transversales a todos los sectores para paliar el problema de la conciliación, de ahí que hoy tengamos herramientas como el trabajo a distancia y el teletrabajo, la flexibilidad de la jornada y reducciones de jornadas. Sin embargo, estas medidas, en el sector legal y específicamente en los despachos de abogados podrían resultar insuficientes. No es un secreto que el trabajo que desempeñamos los abogados y las abogadas supone una dedicación que en la mayoría de los casos no se puede cuantificar en horas sino más bien en responsabilidades que deben ser atendidas. Por ejemplo, ¿qué debería hacer una abogada que tenga reducción de jornada con concreción horaria de 9h a 14h, debe asistir a un juicio, éste se retrasa y se encuentra que a las 14h, cuando debe ir a buscar a sus hijos al colegio, el juicio aún no se ha celebrado? ¿Y si esto sucede con frecuencia?

Los grandes despachos han venido implementando distintas medidas en el marco de sus planes de igualdad, que han contribuido a disminuir la desigualdad entre abogadas y abogados. Por ejemplo, han establecido programas de mentoring interno, han creado comités de diversidad, han establecido objetivos numéricos de presencia de mujeres en las categorías directivas y comités de trabajo, han impulsado la meritocracia para alcanzar la condición de socia, han identificado los famosos techos de cristal y tomado medidas para derribarlo. De cara a la conciliación, algunos han aumentado la baja de paternidad para contribuir al cambio de mentalidad y han propiciado una reducción de jornada sin reducción de salario.

Un despacho de tamaño medio o pequeño no sólo no puede permitirse algunas de estas medidas, sino que por su naturaleza muchas no se aplicarían. Por ejemplo, en un despacho de una plantilla media de entre 5 u 8 abogados no tenemos por qué hablar de varios puestos directivos o de comités de igualdad, o la posibilidad de asumir el rol de socio/a en diferentes ramas del derecho. De cara a la conciliación, situaciones como alargar una baja de paternidad o maternidad más allá de lo legalmente previsto supondría una posible carga económica para el despacho o de trabajo adicional para los demás abogados y abogadas que se encuentran en activo, no siendo sostenible en el tiempo.

Un despacho pequeño, al igual que uno grande, tiene clientes cada vez más exigentes, plazos, juicios, reuniones, pero cuenta con menos personal para hacerlo y está más limitado para adoptar algunas de las medidas planteadas anteriormente. Por ello debemos utilizar dos herramientas esenciales: la organización y la equidad. Un despacho bien organizado puede garantizar que sus abogadas y abogados puedan conciliar sus vidas profesionales y familiares porque evita en la medida de lo posible los imprevistos y si éstos surgen tendrá la capacidad para hacer frente de manera satisfactoria. En cuanto a la equidad, el entendimiento individual de cada miembro del despacho sobre este concepto, como acción de dar a cada uno lo que necesita según sus condiciones, nos permite tener un equipo unido, fiel a sus compañeros y comprometido con los trabajos asumidos.

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