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26/05/2022. 03:20:39

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Los ALSP devuelven el poder a las mujeres en la abogacía

Natalia Martos Díaz CEO & Founder LEGAL ARMY

Los modelos de abogacía tradicional importados de Norteamérica y basados en la estructura piramidal de socios han hecho un flaco favor al desarrollo de la mujer en el sector jurídico. Pensemos que este modelo de prestación de servicios jurídicos de las firmas de abogados tradicionales está sustentado en un sistema piramidal, donde alcanzar la sociatura cuesta unos 15 años de media y la decisión final de incorporación a esa posición depende del voto favorable del 80% de los hombres que actualmente ocupan la posición de socios de cuota de las grandes firmas. Este sistema piramidal genera una situación “perversa” en cuanto que los abogados deben luchar entre ellos para poder superar sus evaluaciones anuales y seguir en la firma, de forma que se fomenta un escenario de competencia entre compañeros para poder vencer en el sistema denominado “Up or out”. Este sistema significa, de forma muy básica que, si el abogado no supera la evaluación anual, es despedido de la firma en favor de aquellos que sí la han superado conforme a unos parámetros que no sólo tienen que ver con la excelencia del trabajo jurídico sino también y, en mayor medida, con el cumplimiento de las horas mínimas facturables que se les exigen para poder pasar a siguiente escalón del escalafón. En semejante escenario, es lógico que los abogados luchen entre ellos por acaparar más horas de trabajo (usualmente, deben realizar 2.000 horas al año que serán facturadas al cliente final) y puedan garantizarse un ascenso, dejando fuera a aquellos que no tengan las mismas opciones. Este sistema ha penalizado tradicionalmente la maternidad y es que, aquellas mujeres que pretendan llegar a la sociatura de cuota tendrán que plantearse si dejan de ser madres para conseguirlo, si son madres con dedicación absoluta a la abogacía y mínima a la conciliación o si se apean de la carrera para proseguir su trabajo más adelante, pero ya en una segunda línea. Me encuentro con políticas y discursos de conciliación que son profusamente difundidos por las grandes firmas, pero la realidad que he conocido dista mucho de lo que promulgan. La conclusión es que, lamentablemente, muchas mujeres se retiran de la carrera por ser socias de cuota a favor de sus familias y esto hace que las métricas mujer / hombre permanezcan invariables.

Podemos concluir por tanto que, en firmas tradicionales que siguen la estructura de partnership piramidal y un sistema de horas facturables altísimo será casi imposible revertir el porcentaje de mujeres en sociatura y, por tanto, las decisiones de calado (incluyendo el nombramiento de socias de cuota) seguirá siendo patrimonio masculino.

A pesar de todo, esta situación provocó en Estados Unidos una deriva positiva para las mujeres hace un par de décadas. Las mujeres que optaron por la conciliación o que se separaron temporalmente de la abogacía de despacho para ejercer la maternidad pronto quisieron recuperar sus posiciones y, tanto empresas como firmas alternativas de abogados, se dieron cuenta de la experiencia y el conocimiento de estas profesionales es incalculable. Es aquí cuando entran el juego los ALSP (Alternative Legal Services Providers) como Axiom o United Lex, entre otros. En un país con pleno empleo como Norteamérica y, con estas excelentes abogadas apeadas de la carrera jurídica, surgió una oportunidad única para recuperar ese talento en un nuevo sistema de prestación de servicios (ALSP) donde no existe una estructura jerárquica ni una imposición de hacer un número determinado de horas. Empresas como Axiom recuperaron el talento femenino para traerlo, de nuevo, a primera línea de ejercicio del derecho.

Este fenómeno ocurrió a partir del año 2000 y hace escasos 4 años que hemos traído este modelo de prestación de servicios jurídicos a España que devuelve a las mujeres a su posición de liderazgo en el mundo legal.

La firma que fundé y que lidero, Legal Army, es un ALSP que, utilizando un modelo de negocio disruptivo basado en el empoderamiento tecnológico, permite alcanzar la excelencia en los resultados. En lugar de trabajar con centenares de abogados que luchan en la carrera de la sociatura, Legal Army apuesta por un número limitado de abogados altamente cualificados que utilizan las soluciones tecnológicas disponibles en la actualidad para ofrecer mejores resultados que los prestadores tradicionales a un coste muy inferior, transparente y ágil, haciendo desaparecer el concepto de horas facturables y la estructura piramidal de socios. Es un sistema que claramente empodera el talento femenino y que se ha consolidado como un nuevo actor del ecosistema de prestación de servicios legales en este país, especialmente tras la creación, por parte del prestigioso directorio de abogados, Chambers & Partners, de una nueva categoría denominada “ALSP Spain” donde está incluido Legal Army o Samaniego Law por citar dos ejemplos.

En un sistema de trabajo donde se premia la agilidad, la calidad y no el presentismo, las mujeres volvemos a recuperar todo el protagonismo. Es una iniciativa que recién aterriza en nuestro país pero que, sin duda, quedará arraigada y convivirá con las estructuras tradicionales, brindando un ecosistema de prestación de servicios rico y plural donde las mujeres estaremos (muchas ya estamos) en primera línea.

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