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22/05/2024. 08:07:30

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Quien resiste, gana

Tomasa Olivas Rubio. Juez sustituto de los juzgados de Valencia

Siempre me ha gustado leer el epitafio que podemos encontrar en la tumba del gran y prestigioso escritor D. Camilo José Cela, pues, a lo largo de mi vida me he sentido identificada con el mismo y es que “QUIEN RESISTE, GANA”.

Por un lado, este epitafio resulta perfectamente aplicable a las diferentes épocas en las que la mujer se ha visto impedida para ejercer su propio derecho en diferentes ámbitos, pero que, sin duda alguna, poco a poco los ha ido recobrando al tener que enfrentarse a una sociedad y a un sistema determinado, compaginando esta hazaña con su vida personal y familiar, lo cual no es poco. A pesar de ello, aún queda mucho camino por recorrer, sin olvidar que quien resiste gana.

Por otro lado, en mi caso, cuando digo que me siento identificada con el citado epitafio y a colación de la sección denominada “Mujeres por Derecho” os puedo decir que yo he resistido, he ganado y, además, me siento mujer por derecho.

Digo esto porque cuando tenía 29 años decidí emprender la carrera de Derecho, estando casada, con un hijo y desempeñando un trabajo a jornada completa en una empresa privada. Os podéis imaginar el gran esfuerzo que hice, ya que después de mi jornada laboral y de tener que atender mis tareas domésticas, tenía que acudir por las noches a las clases en la Facultad de Derecho de Valencia, lo que, sin duda alguna, hacía más difícil y más cuesta arriba el poder alcanzar mis objetivos. Aun así, lo que mantenía viva era la vocación e ilusión de que llegara algún día y pudiera pertenecer a la carrera judicial, pues eso era lo que más deseaba en la vida.

Más tarde, tuve una hija la cual me dio muchos quebraderos de salud, ahora contaba con dos hijos, un trabajo a jornada completa, además de llevar la carga familiar, pero, aun así, seguía luchando por verme algún día logrando con lo que me había propuesto.

Finalmente, tras doce años de perseverancia y sin tirar la toalla en ningún momento, conseguí acabar mis estudios obteniendo el título de Licenciada en Derecho por la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia.

No contenta con ello, a continuación, decidí opositar a la judicatura durante otros doce años más. No tuve bastante con los doce años del grado de derecho, sino que además decidí embarcarme en nada más y nada menos que en unas oposiciones a la judicatura que finalmente no logré alcanzar.

Sin embargo, mientras opositaba a la carrera judicial, opté a la judicatura interina, lo cual se hizo realidad en el año 2008, siendo nombrada desde este año para el cargo de Juez sustituta hasta la actualidad. Al menos pensé ¡lo he intentado!, pero lo importante de todo es que realizo las funciones jurisdiccionales conforme me había propuesto desde un principio.

Mi historia demuestra que no solo quien resiste, gana, sino que el que quiere, puede y que todo esfuerzo tiene su recompensa.

Al margen de mi vida personal y, refiriéndome al acceso a la carrera judicial, me gustaría compartir que las encuestas barajan los siguientes datos y que las cifras difieren mucho cuando se trata del sexo masculino y el femenino. Así, en la jurisdicción contenciosa-administrativa el 33,8% es ocupado por el género femenino frente al 66% que ocupa el género masculino; en la jurisdicción mercantil el 24,4% pertenece a las mujeres mientras que un 75% es de los hombres. Otro dato a destacar es que el 20,8% son mujeres como Magistrados del Tribunal Supremo, frente al 79,3% que ocupan los hombres; en las Presidencias de los Tribunales de Justicia de las Comunidades Autónomas el 11,8% son mujeres mientras que el 88,2% son hombres y, finalmente, en las Presidencias de las Audiencias Provinciales el 20% son mujeres y el 80% son hombres.

A colación de lo anterior, resulta paradójico que en la preparación a la judicatura el número de mujeres es muy superior al de los hombres (mujeres un 71,3% y hombres un 28,7%) y, sin embargo, no tiene su reflejo a la hora de acceder a cargos con rango superior, lo que denota, una vez más, que a las mujeres nos queda mucho camino por recorrer.

A pesar de todo, otra cuestión que me inquieta bastante es si finalmente valdrá la pena la existencia de mujeres por derecho y, digo esto, porque el día 2 de marzo de 2023, tuve el gusto de asistir a la sesión que impartió el Excmo. Sr. D. Manuel Marchena Gómez (Magistrado del TS), que tuvo lugar en el Ilustre Colegio de Abogados de Valencia titulado ¿Hacia una deshumanización de la justicia? cuya ponencia, dicho sea de paso fue extraordinaria, versaba sobre inteligencia artificial basada en unos algoritmos que se aplicaban en China, Inglaterra o Estados Unidos y que a través de los mismos se obtenía una sentencia o se sabía la viabilidad de una demanda en materia de patentes, sin necesidad de la intervención del ser humano.

La verdad es que este tema me sorprendió mucho y me dio que pensar sobre cómo será nuestro futuro en el caso de que la inteligencia artificial siga siendo polivalente y acalle la humanización de la justicia y qué efectos tendrá sobre la mujer por derecho.

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