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27/06/2022. 07:02:46

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Opera y Derecho (62)

Matrimonio, divorcio, prostitución y violación en la Antigua Roma

Presidente de la Asociación Europea de Abogados

Los antiguos romanos concedieran menos importancia que nosotros al matrimonio. De hecho, una buena parte de la población romana se emparejaba, es decir eran «pareja de hecho» sin llegar a casarse. Sólo una de cada tres parejas llegaba al matrimonio. El divorcio era muy fácil y rápido. La prostitución era completamente legal. La violación estaba severamente castigada con pena de muerte,

En la época del Imperio, el matrimonio era un acto estrictamente privado. Se trataba de un sencillo contrato de consenso que no generaba documento alguno ni registro. Sin embargo, surtía ciertos efectos jurídicos, puesto que los hijos habidos heredaban del padrenombre y fortuna. El tipo mayoritario de boda  no requería ceremonia alguna. Consistía en  el usus, que requería  convivir durante un año seguido.

El acto del divorcio romano era tan informal como el matrimonio porque bastaba con que el marido se levantase aquel día con el deseo de divorciarse. La esposa, divorciada por mutuo consentimiento o repudiada, abandonaba el domicilio conyugal llevándose su doteLos hijos permanecían con el padre. En caso de esterilidad, situación que siempre se adjudicaba a la mujer, el marido tenía derecho a divorciarse. Las mujeres también podían pedir el divorcio de la misma forma pero eran  casos más raros.

Los conceptos de fidelidad, monogamia y relación de exclusividad tan comunes para nosotros no tenían ningún sentido para los romanos. Un romano de posición social acomodada se acostaba con su esposa, con sus concubinas (amantes que a veces vivían en su propia casa), con sus esclavas y con prostitutas. No se escondía ni se ocultaba. Era lo normal y ni su mujer ni las concubinas se quejaban. No existían los celos que tanto daño hacen a las relaciones actuales.

La prostitución estaba muy extendida. Los “fast food” y tabernas romanas no solo ofrecían comida y bebida, sino también los servicios sexuales de sus camareras. En definitiva uno llegaba a un bar y pedía a la camarera una cerveza y  sexo. El sexo solía ser muy rápido sin preámbulos.

La prostitución era extremadamente barata. Un servicio sexual económico podía costar lo mismo que una copa de mal vino, alrededor de uno o dos ases. El servicio sólo con sexo oral costaba el equivalente a un euro actual. El servicio completo costaba dos euros. Este precio no solo se aplicaba a los peores burdeles, sino incluso a los ya mencionados servicios de las camareras. Se han hecho estadísticas calculando el número de burdeles y posibles prostitutas en Pompeya y se considera que en proporción al tamaño de la ciudad había diez veces más que en la época actual. Se calcula que había una prostituta por cada 40 hombres en edad de mantener relaciones.

. La prostitución era completamente legal. Las prostitutas tenían una licencia y pagaban impuestos según el número de servicios prestados  Los agentes fiscales controlaban que las prostitutas  pagaran  lo que era más fácil en los burdeles que en el caso de las prostitutas  independientes.

Resulta evidente que los romanos tenían relaciones con mucha mayor frecuencia que en la actualidad y sobre todo con mucha más variedad. Era insólito encontrar  a un hombre romano que fuera siempre fiel a su mujer y no se acostara nunca con nadie.

Podría parecer que estamos ante una sociedad libertaria sin reglas pero no era así. Uno de los aspectos más llamativos de la moral de los romanos eran los delitos sexuales. Se respetaba la voluntad de la mujer La violación estaba considerada una agresión que atacaba al núcleo mismo de las instituciones de Roma si la víctima era una mujer patricia. Es decir que había libertad sexual completa pero con respeto. El delito estaba castigado con la pena de muerte o alternativamente con el exilio y confiscación de los bienes.

Si trasladáramos  a un romano  la época presente no entendería nada. No comprendería porque está penado con prisión  acostarse con una atractiva chica de 14 años, no entendería que le acusaran de abuso sexual si hace proposiciones sexuales en la calle, no comprendería porque  no le puede pedir sexo a la camarera de un bar, porque son mal vistas las relaciones con mucha diferencia de edad, porque no puede intentar seducir a la mujer de su anfitrión. Lo que menos entendería son los conceptos de monogamia y fidelidad.

No hay música sobre el sexo en Roma pero si sobre la violación. La maravillosa ópera de Britten “La violación de Lucrecia” se inspira en el mito de Lucrecia. Tras ser violada por uno de los primeros reyes de Roma, reunió a los hombres adultos de su familia, les contó lo sucedido y se suicidó clavándose una espada. Fue estrenada en el Festival de Glyndebourne en 1946. La ópera  de Britten es una joya absolutamente recomendable.

El link es una soberbia producción de “The Rape of Lucretia” de la English National Opera subtitulada en español. La producción está a cargo de uno de los mejores directores de escena del siglo XX y XXI., el inglés Graham Vick tristemente fallecido por el COVID en julio de este año a los 67 años de edad.

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