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27/06/2022. 07:55:27

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Opera y derecho  (64)

Padilla gana el juicio contra Chaplin

Presidente de la Asociación Europea de Abogados

El compositor español José Padilla (1889-1960) se hizo famoso por su habanera “La violetera”. El actor y director Charles Chaplin que tenía exactamente las mima edad que Padilla utilizó la partitura para una de sus  películas. No pidió permiso a Padilla ni lo cito en sus títulos de crédito. Padilla presento una demanda y gano el juicio. También entablo un proceso por el mismo motivo contra la cinematográfica Paramount por otra película.

José Padilla (Almería 1889-Madrid1960) se incluye en el marco de la música culta porque escribió operetas y zarzuelas. Además fue el creador de innumerables canciones y melodías que fueron interpretadas en teatros de España, Francia, Inglaterra, Argentina y Estados Unidos. Aquí, las hicieron populares cupletistas como Raquel Meller y Sara Montiel. Ambas popularizaron «La violetera» o «El relicario», éxitos a los que se sumaron otros títulos como «Princesita». Su primer «hit» llegaría en 1925, cuando se estrenó en París «Valencia», música que generó en un año 25 millones de francos. Se vendieron un total de 22 millones de discos, cantidad extraordinaria para su época.

El “New York Times” publicó: “Valencia arrasa Londres imparable e irresistiblemente”. Fue el gran éxito de Broadway en “Great Temptations”. Llegó incluso hasta los monjes del Tíbet que la cantaban al término de sus rezos.

«Acercarse a José Padilla es una continua sorpresa, un descubrimiento, un torrente que no acaba. Si la vida supera siempre a la ficción, la de José Padilla, apasionada e intensa, es una prueba de que no hay nada más increíble que la propia vida». Así lo describe Eugenia Montero, sobrina del compositor

Su música provocó el interés de los grandes estudios de Hollywood, que decidieron incorporarla a sus películas, algunas veces con el beneplácito de Padilla, y otras sin el conocimiento de este, que se vio obligado a reclamar a través de los tribunales la autoría de sus melodías a cineastas tan importantes como Charles Chaplin.

El primero en interesarse por “La Violetera” fue Chaplin, que durante un viaje a Barcelona conoció a la cupletista Raquel Meller. El cineasta quedó fascinado por ella y quiso contratarla para protagonizar la película “Luces de la ciudad». Aunque no logró convencer a la artista (la sustituyó por Virginia Cherrill), sí se llevó la canción  Se  convertiría en el tema musical central del film, estrenado en 1931.

Chaplin lo hizo sin pedir permiso ni consignar en los créditos  la autoría del cuplé.  Enterado Padilla del uso de su música y su ausencia de los créditos presento una demanda. Chaplin  contrató a un abogado y se opuso. El proceso concluyo en 1934. Padilla ganó el juicio. Fue reconocida su autoría.

Después de esta mala experiencia  en los tribunales, Chaplin compuso para  su película Tiempos modernos una música que al cabo de un tiempo se convirtió en una pieza de éxito en la voz de Nat King Cole, y que todavía hoy se sigue interpretando. Chaplin, se inspiró en ‘Ah, quegli occhi’ de ‘Tosca’ de Puccini. La compuso en 1936. Puccini había muerto en 1924 pero sus herederos no entablaron ninguna demanda. Aquí no estábamos ante una copia. Chaplin simplemente se inspiró en una de las obras maestras de la ópera.

Padilla y su abogado estadounidense tuvieron que presentar una segunda demanda. El compositor también tuvo que enfrentarse judicialmente con la Paramount, que volvió a utilizar la misma partitura de  “La violetera” «aunque disfrazada» para el filme «Rumba» (1935), protagonizado por George Raft y Carole Lombard. Los tribunales volvieron a dar la razón a Padilla que gano el juicio.

Estos son dos ejemplos de la vulneración de derechos del músico, aunque no los únicos. En algunos casos se prefirió llegar a un acuerdo antes que afrontar un juicio.

Chaplin sabía tocar el piano y el violín, habilidades que adquirió durante su niñez y juventud. Sin embargo, no podía escribir música en papel, por lo que necesitaba la ayuda de alguien para efectuar esta tarea. La persona contratada tenía el cargo de “musical associate. Su tarea era justamente transcribir las ideas musicales de Chaplin al papel y ayudarle a sincronizarlas con la pantalla. Chaplin utilizó una técnica de composición creada por Wagner, llamada “leitmotif”, que consiste en asociar cierta música con ciertos personajes o ciertas emociones. 

Las obras de Chaplin se incluyen en la música  clásica y figuran en la plataforma Idagio. En la  película “El Gran Dictador” para la secuencia del célebre baile de Hynkel (la magistral caricatura de Hitler) con un globo terráqueo, Chaplin eligió el Preludio del Acto I de “Lohengrin”.  La otra gran pieza de la música culta elegida por Chaplin para la película fue la famosa “Danza Húngara nº 5 en Sol Menor” de Johannes Brahms.  Además de estas dos piezas clásicas, en El gran dictador también se escucha un quinteto de Luigi Boccherini tocado al piano por el propio Chaplin

En la foto y en el link el fragmento de la película “Luces de la Cuidad “de Chaplin en el que plagia “La Violetera “de Padilla.

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