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Portal jurídico de Aranzadi, por y para profesionales del Derecho

30/05/2024. 15:39:14

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Suerte, ¿en el Derecho?

Profesor Universitario
Especialista en técnicas de litigación oral

Hemos escuchado muchas veces en nuestra vida “tal o cual persona tiene mucha suerte”; “todo se le da”; “siempre ha sido sortario”; “cualquier cosa le sale bien”. Hablamos de esas personas que hagan algo o lo otro, siempre terminan saliendo airosos de los compromisos.

En el campo del Derecho, las cosas no son diferentes, en algunas ocasiones es recurrente oír en el foro jurídico, “ese es un abogado con mucha suerte”; “que suerte tiene”; “como le ha crecido el despacho, vaya que es suertudo”; “que suerte tiene, como gana casos”; “cada día tiene más clientes, pedazo de suerte la que tiene”.

La Real Academia Española de la lengua, define a dicha palabra como “Circunstancia de ser, por mera casualidad, favorable o adverso a alguien o algo lo que ocurre o sucede.”

Lo que acaece muchas veces es aleatorio, lo que acontece por mera casualidad es algo imprevisto, inesperado, impensado. En este sentido hay que tomar en cuenta que lo que se da de golpe y porrazo, es alejado del trabajo, de la preparación, de la constancia, de la perseverancia, así como de la capacitación para poder obtener aquello que se desea, pues, la pura casualidad o lo que es igual, una circunstancia imprevista, inadvertida, e inesperada, no sería algo que antes se hubiera ni siquiera pensado.

Muchas personas en el área del derecho ven como algunos abogados, incluso hasta más jóvenes que otros y además con menos experiencia en determinada especialidad jurídica, suben como la espuma, su carrera va en ascenso y los que no se explican por qué sucede eso, se lo atribuyen a la suerte. Les cuesta reconocer, que quizás ese salto largo (como el de la venezolana Yulimar Rojas en las Olimpiadas) se debe únicamente al trabajo disciplinado, arduo, constante y perseverante.

El abogado que dedica muchas horas a estudiar su caso, tiene mucha suerte; el abogado que investiga para conocer más los intríngulis de la causa, es un abogado muy sortario; el togado que se inscribe y realiza muchos cursos, será un abogado con mucha suerte en la sala de audiencias. El abogado que invierte parte del dinero de los honorarios en publicidad para darse a conocer y con ello captar clientes, es un abogado con mucha suerte pues le crecerá la cartera de consumidores de sus servicios.

Existen algunas cosas que hacen los profesionales del derecho que tienen bastante suerte, y que nos vamos a permitir compartir con ustedes.

Así como existe una rutina para ir al gimnasio, caminar o trotar; debes tener una rutina para leer, y además debes leer en principio aquello que te guste; pero en idéntico sentido debes leer sobre el tema del caso que estés trabajando. Esto te permitirá tener mayor conocimiento sobre un determinado punto y por supuesto tendrás mayor capacidad argumentativa.

Investiga, investiga, investiga e investiga; si hay algo que debes realizar de manera rutinaria como desayunar, almorzar o cenar; es investigar, preguntar y consultar, todo aquello que no tengas suficientemente claro de un caso y del cual necesitas tener la mayor información posible para manejar con conocimiento y simplicidad algo que para muchos puede ser totalmente nuevo o desconocido.

Nada como la educación, la cordialidad, el respeto y la amabilidad; para generar empatía con los operadores de justicia. Una sonrisa sincera, así como el llamar a la persona por su nombre le dan al que lo practica una ventaja sobre aquellos que no lo realizan. Si esto es así, entonces ¿por qué no intentarlo?

Especialízate, conversa con especialistas, estudia con especialistas, rodéate de especialistas; de esa manera la sociedad te identificará como un especialista y sabrán que eres uno de ellos. Por supuesto, eso te hará más fuerte en una determinada área del derecho y te convertirás en una referencia en la misma.

Sé una esponja, absorbe todo aquello que sea bueno, que resulte beneficioso para tu ejercicio profesional, aprende de todo y de todos. Una vez que tengas un caso propio te irás acordando lo que hizo tal o cual persona en una causa y podrás aplicar dicha estrategia en el asunto que tú estés adelantando. Claro está, siempre debes conservar tu personalidad.

Trabaja con pasión, con vehemencia, con ganas, con deseo. Si te desenvuelves de esa manera, no sentirás desanimo, ni tampoco cansancio. Aun en los momentos más oscuros, existirá el animo de salir avante y al final lo lograrás. Ejerce el derecho con el derecho, si consideras que una decisión te es desfavorable, pero estás convencido de que tienes la razón pues sencillamente recurre, apela de la misma.

Practica, practica y practica; ensaya todo cuanto harás, cuándo lo harás, cómo lo harás, en qué momento lo harás y de qué manera lo interpretarás. No dejes nada a la improvisación. Piensa como piensa tu contraparte, imagínate que harías si estuvieras en su lugar. El hacer eso, te ayudará a anticipar lo que aquel pueda realizar, y cuando lo haga, tu tendrás la respuesta eficaz y efectiva que anulará su accionar.   

Por último, ten un sueño; quien tiene un sueño aun cuando se encuentre en una edad avanzada, hará todo cuanto esté en sus manos para lograr el objetivo, para llegar a la meta, para alcanzar el fin que se ha trazado.

Esos, lo que realizan lo antes señalado, son los abogados que tienen SUERTE, muchísima SUERTE…EN EL DERECHO.

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