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29/06/2022. 08:06:30

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Citarse con el cliente antes del juicio, cuestión de vida o muerte

Abogado. Experto en habilidades profesionales
@oscarleon_abog

Uno de los aspectos en los que el abogado debe reparar, especialmente cuando se va a celebrar un juicio con la asistencia de su cliente, es la de asegurarse que el encuentro con el mismo antes del acto judicial se produzca sin incidencia alguna, pues bastante tensión acumulada tienen el abogado y el cliente como para acentuarla con sobresaltos de última hora.

De hecho, no es la primera vez que un cliente ha llegado tarde a un juicio por falta de indicaciones de su letrado; igualmente, por quedar citados a una hora excesivamente cercana a la del juicio, un atasco de tráfico ha impedido al cliente asistir al mismo; y qué decir, de quedar citados en lugares difíciles de encontrar o poco concretos…

Partiendo de esta idea, vamos a examinar dos prevenciones claves que debe llevar a cabo el abogado antes de la celebración del juicio, a fin de evitar la inasistencia del cliente:

1ª.- Citarse con el cliente con un margen de tiempo suficiente respecto a la hora señalada para el juicio: efectivamente, si dejamos un margen escaso entre la cita y el comienzo del juicio nos arriesgamos a que se produzca cualquier imprevisto y entonces no dispongamos de tiempo para actuar.

Imaginemos, como he anticipado,  que el cliente o nosotros quedamos atrapados en un atasco. En estos casos entiendo que lo más conveniente citarse con el cliente con al menos media hora de antelación o incluso cuarenta y cinco minutos. De esta forma, no solo dispondremos de un margen para solucionar un eventual imprevisto, sino que además podremos repasar con el cliente las ideas generales del asunto.

Un último consejo, siempre es conveniente llegar antes que el cliente, pues a éste le genera mucha tranquilidad el ver a su abogado que lo está esperando en lugar de dejarlo solo en un entorno nada agradable y con la preocupación de si no se producirá alguna incidencia.

2ª.- Citarse con el cliente en lugares fáciles de localizar: A veces, citamos al cliente en la misma puerta de la sala de vistas o lugares similares, con lo que queda garantizado el riesgo de extravío del cliente (éste se dirige a otra sala de vistas o no nos localiza con el tumulto y se marcha a otro sitio). Incluso en ocasiones, al no vernos, suelen acercarse a la propia oficina judicial y quedarse allí sentados esperando.

Por lo tanto, en conveniente quedar en un lugar concreto, a ser posible exterior al edificio de los Juzgados, donde el cliente lo tenga más fácil. Es más, todas las referencias son siempre pocas. Finalmente, ni que decir tiene que es obligado que ambos, abogado y cliente, dispongan del teléfono móvil respectivo para afrontar estos problemas.

Estas advertencias, por muy sencillas que parezcan, son de suma importancia si tenemos en consideración la difícil situación emocional que sufre el cliente cuando afronta el acto del juicio en el que se defienden sus intereses y en el que, además, tiene que intervenir como parte. Por ello, haciendo las cosas más fáciles, evitaremos cualquier imprevisto y contribuiremos a facilitar a nuestro cliente el tránsito por esta difícil experiencia y, de paso, a aliviar la inevitable tensión que padecemos los abogados antes de toda intervención en una vista judicial.

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