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26/09/2022. 02:41:33

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¿Qué tipo de preguntas debo emplear al contrainterrogar al testigo? ¿Abiertas o cerradas?

Abogado. Experto en habilidades profesionales
@oscarleon_abog

Sala de un juicio

Durante el contrainterrogatorio es muy recomendable el uso de preguntas cerradas,  entendiendo por cerradas aquellas que esperan una respuesta que confirme o niegue el contenido ínsito en la misma pregunta; son preguntas puntuales, concretas, y específicas en las que el interrogador suministra mucha información relevante al testigo a través de la pregunta, requiriendo su admisión o rechazo.  Igualmente, a través de las preguntas cerradas, el interrogador puede invitar al testigo a que escoja entre varias respuestas posibles, focalizando la respuesta en aspectos concretos de su relato.

La razón de este empleo reside en que el testigo ya ha declarado libremente durante el interrogatorio directo y ha expuesto con detalle la narración de los hechos, por lo que ya tenemos la versión del testigo y ahora corresponde contrastarla a través del contrainterrogatorio en el que los hechos declarados se superpongan a una nueva y diferente versión de los hechos planteada por el abogado que va a realizar el contraexamen. Para alcanzar ese propósito, es decir, para ofrecer una versión alternativa, la mejor herramienta son las preguntas cerradas.

Pero, ¿podemos realizar preguntas abiertas en el contrainterrogatorio?

Las preguntas abiertas son aquellas que solicitan al testigo una respuesta a través de la cual exponga su visión de los hechos, de modo que sin restricción o información alguna el testigo referirá su experiencia a través de una narración extensa, por lo que también se las denomina “de recuerdo libre”. Por lo tanto, la información que suministran estas preguntas es prácticamente nula, ya que el abogado, al interrogar, ofrece escasa orientación al testigo.

Pues bien, a pesar de que las preguntas abiertas son ideales para el interrogatorio directo y poco recomendables para el contrainterrogatorio, lo cierto es que en ocasiones es conveniente emplear este tipo de preguntas durante el contrainterrogatorio. Las razones pueden ser variadas:

  • Dar al interrogatorio mayores alternativas ofreciendo una imagen de mayor fluidez, confianza y credibilidad;
  • Enfrentarnos a un testigo escasamente hostil;
  • Cuando sospechemos que el testigo está mintiendo.

En este último supuesto, el uso de las preguntas abiertas es recomendable, pues cuando se está mintiendo, el detalle en la mentira puede facilitar evidencias de que no se está diciendo la verdad, ya que el riesgo de incoherencias e inconsistencias aumenta. Como señala Baytelman, “lo único más despreciable que una mentira es una mentira detallada”

Fuera de los supuestos en los que el testigo esté mintiendo, las preguntas abiertas deben realizarse en las fases de zonas seguras del contrainterrogatorio, es decir, cuando el riesgo de que el testigo se explaye en su historia  sea mínimo y no pueda perjudicar nuestra línea de defensa.

Veamos un ejemplo correcto y otro incorrecto en el uso de preguntas abiertas:

Correcto:

  • En cuanto a lo que Vd. observó, nos dice que fue una riña entre todos los mozos, todos a la vez. ¿Cierto?
  • Sí, todos se estaban peleando, los cinco.
  • ¿Escuchaba lo que decían?
  • Bueno, oía gritos, pero no escuchaba lo que decían.
  • ¿Podía distinguir quien peleaba contra quién?
  • Claro, los dos forasteros contra los tres del pueblo.
  • ¿Y cómo lo pudo distinguir esto desde tan lejos?
  • Ya le he dicho que para mí no estaba tan lejos.

En este caso, al preguntar  ¿Y cómo lo pudo distinguir esto desde tan lejos? El abogado se está arriesgando a que con la respuesta perjudique su estrategia; sin embargo, el abogado ya ha logrado acreditar anteriormente la distancia entre la testigo y el lugar de los hechos sabe que sea cual sea la respuesta, obtendrá una confirmación de su tesis o la inconsistencia de la declaración de la testigo.

Incorrecto:

  • ¿No es cierto que los tres mozos del pueblo estaban pegándole en el suelo al tal Francisco?
  • No, yo vi cómo se pegaban entre todos.
  • ¿Y no es cierto que lo tenían inmovilizado y no paraban de golpearle?
  • Ya le he dicho que era una pelea entre todos.
  • ¿Y no es más cierto que un vecino del pueblo intentó que los tres dejaran de pegar a Francisco?
  • Yo al menos no vi a nadie. Allí no había quien se acercara.
  • La puñalada que recibió Jacobo, ¿cómo es posible que la viera?
  • Pues, estando de pie, el Francisco empujó a Jacobo, y en el momento en el que se separaban sacó de la faja un cuchillo o una navaja, y se lo clavó en el vientre. Entonces, Jacobo cayó gritando y los de Santa Rita se escaparon corriendo.
  • No le pregunto cómo fue, sino cómo pudo verla con tanta claridad, desde tan lejos y con el jaleo de tanta gente.
  • Sólo puedo decirle que la vi.

En este segundo supuesto, al preguntar La puñalada que recibió Jacobo, ¿cómo es posible que la viera?, el abogado da la oportunidad al testigo de explayarse narrando la versión que el abogado no quiere escuchar, y ello al haber empleado una pregunta abierta que le ha permitido reiterar lo que ya dijo en el interrogatorio directo.

En conclusión, durante el contrainterrogatorio, prioridad al uso de preguntas cerradas, y mucha prudencia y moderación en el uso de preguntas abiertas.

 

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