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24/09/2022. 19:23:40

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Francia, entre el Code Napoléon y el Derecho Global

Francisco J. Andrés Santos
profesor titular de Derecho Romano en la Universidad de Valladolid

El autor contrapone las imágenes de la Francia actual, con problemas para adaptarse a la globalización, y la Francia del siglo XIX, motor mundial de cambios sociales. Su gran Código Civil, con más de doscientos años, es una muestra más de esta angustia estática que parece invadir al pueblo galo.

En los últimos tiempos, Francia nos tiene acostumbrados a recurrentes conflictos sociales, que asaltan periódicamente nuestros medios de comunicación. Al parecer, la causa de este malestar se encuentra en la inadaptación del Estado y la sociedad franceses a las exigencias del nuevo paradigma de la globalización económica y financiera, pero también socio-jurídica. Francia -o, más bien, la mayoría de su clase intelectual y la práctica totalidad de su clase política- sigue cultivando orgullosa su "excepcionalidad", no sólo cultural, sino también económica.

Pero lo más llamativo es que Francia no siempre ha sido así, sino todo lo contrario. Durante mucho tiempo, nuestra nación vecina fue la vanguardia de los cambios liberales en el mundo moderno. El ejemplo por excelencia de este protagonismo francés lo constituye, en el ámbito jurídico, el bicentenario Código civil, el famoso Code Napoléon. El Code civil inauguró un nuevo modo de pensar y construir el Derecho y consagró los grandes principios liberales: la ley como expresión de la voluntad general y el sometimiento de todos los poderes a la misma, la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos, la propiedad privada como derecho esencial, la libertad contractual, la unidad jurídica para un mercado nacional único o los derechos individuales y familiares. El Code civil fue un instrumento básico para favorecer la circulación de bienes y la rápida industrialización de la sociedad francesa, pero sobre todo fue una pieza fundamental para la expansión de esas ideas de libertad y responsabilidad individuales, libertad de mercado y seguridad jurídica, tanto por Europa, como por el resto del mundo.

Efectivamente, el Code Napoléon no quedó como un monumento legislativo exclusivamente francés, sino que de inmediato fue exportado a muchos otros países de Europa, en primer lugar por medio de las armas napoleónicas. Pero después, ya sin apoyos políticos y militares, sólo por la influencia cultural francesa y, sobre todo, por su perfección técnica y su prestigio ideológico, el modelo del Code civil fue copiado en todo el viejo mundo. Fuera de Europa, en muchos otros lugares del globo, ese mismo modelo fue recibido como emblema de libertad, progreso y modernidad, como es el caso de las naciones emergentes de Hispanoamérica frente al derecho tradicional español, y, más recientemente, tras la descolonización, numerosos Estados de África y Asia, antiguos integrantes del Imperio colonial francés, que han visto en el Code civil un instrumento de modernización de sus sociedades.

En definitiva, el Code Napoléon ha sido un estandarte del progreso de la libertad portado por el Estado francés a escala mundial. Sin embargo, ya durante el siglo XX fue perdiendo su prestigio técnico, fosilizado por la falta de reformas y superado por nuevos modelos más ambiciosos, como el BGB alemán. Asediado por la imperiosa necesidad de adaptarse a una economía y una sociedad en continuo cambio, absolutamente distinta de aquella que lo vio nacer, y cuarteado por la aparición de nuevos fenómenos normativos que ponen en cuestión el monopolio normativo del Estado nacional, el Code civil ha ido convirtiéndose en un venerable monumento histórico, cada vez más un "cuerpo residual" de leyes marginales y rápidamente superadas por nuevas exigencias económicas y sociales. Además, el Code civil (igual que los restantes derechos europeos) se ve compelido a sumarse a un proceso de tendencial unificación del Derecho privado a nivel comunitario que puede terminar por darle el definitivo golpe de gracia.

La historia del Code civil es, así, una metáfora de la historia de la Francia contemporánea: surgida de la Revolución como una nación unida y poderosa destinada a liderar el mundo libre, pero hoy sometida a las tensiones de un inevitable proceso de confluencia a escala mundial. La inserción del Code civil en esa marea de la globalización jurídica constituye, pues, un fenómeno tan urgente como irrenunciable.

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