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Blog Manual Interno de Gestión

12 de Marzo de 2015

Óscar Fernández León

Abogado. Experto en habilidades profesionales
@oscarleon_abog

¡Ese juez sí que me gusta!

La pasada semana asistí a una declaración de varios imputados, acto que se retrasó durante una hora y media, circunstancia de la que amablemente nos advirtió el funcionario de la oficina judicial por si queríamos hacer otra cosa, en lugar de quedarnos esperando a las puertas de la misma.


Ante tanto y tan poco tiempo a la vez, decidí acercarme a los juzgados de lo civil con la idea de poder asistir como público a algún acto judicial (juicio o audiencia previa) que se estuviera celebrando en uno de los juzgados en los que próximamente yo tuviera que intervenir. Finalmente tuve suerte, y pude "colarme" in extremis en una audiencia previa en la que intervenían hasta cuatro partes con sus respectivos letrados.

El caso es que me propuse observar la actuación de los letrados con el fin de aprender algo de sus intervenciones (proceder éste que recomiendo a los compañeros, muy especialmente a los más jóvenes) Sin embargo, pronto cambié mi decisión, y me centré en la persona del juez, pues desde el comienzo del acto, comprobé que estaba en presencia de un magnífico profesional.

A medida que lo observaba, empecé a tomar notas sobre su intervención, en uno y otro sentido, si bien todo lo que apuntaba era positivo, pues como ya he anticipado su actuación fue, a mi juicio, en todo momento acertada. Al salir de la sala cincuenta minutos después, decidí escribir un post destacando lo que a un abogado le gusta de un juez cuando asiste a un acto judicial como una audiencia previa, y no sólo como oyente, sino que igualmente como interviniente, pues tengo muy claro que de haber estado también en estrados, hubiera concluido con la misma opinión.

Sintetizando, estás son las maneras del juez que llamaron positivamente mi atención:

    1ª.- Demostró un conocimiento pormenorizado del asunto y sus cuestiones más complejas, lo que evidenciaba un concienzudo estudio previo del mismo.

    2º.-  La dirección del acto la llevó a la perfección, agotando todos y cada uno de los trámites procesales establecidos, demostrando nuevamente un exquisito conocimiento del desarrollo procesal del acto. 

    3º.- Mantuvo una actitud de atención plena y escucha activa durante la intervención de los letrados, desplegando un lenguaje (especialmente el no verbal) coherente con aquella. No observé muestra alguna de desaprobación ni desagrado.

    4º.-  Supo decidir el momento oportuno para agilizar el desarrollo de las vistas, llamando la atención del abogado o de la parte que en sus intervenciones se separaron notoriamente de las cuestiones debatidas.

    5º.- Al hilo de lo anterior, cuando se comunicaba con los letrados actuó con asertividad, de modo que bien fuera una inadmisión de prueba como la  desestimación de un recurso, lo hacía no sólo con la debida fundamentación, sino de una forma en la que los letrados se veían cómodos a pesar de la decisión tomada.

    6º.-  Toda comunicación con los letrados era de una amabilidad incuestionable, incluso en situaciones en las que había motivos para haber perdido los nervios. El clima de la sala era de cordialidad absoluta.

En definitiva, jerarquía, conocimiento, orden, paciencia y cordialidad en unidad de acto. ¡Todo un lujo!

A la vista de lo anterior, creo que muchos letrados coincidirán conmigo en que éstas son cualidades ideales para un juez (al menos en un acto de esta naturaleza). Ahora bien, no hemos de olvidar que a la hora de evaluar este tipo de situaciones nada es blanco o negro, pues aquí intervienen cuestiones muy variadas como la hora de celebración del juicio, o lo que es lo mismo, la carga de trabajo que lleve el juez a sus espaldas durante la jornada, la complejidad del asunto, el grado de colaboración de los propios letrados en el acto, los condicionantes personales del propio juez, etc..., circunstancias que pueden alterar el proceder de cualquier juez, que no olvidemos, es un ser humano.

Por tanto, hablar de un juez ideal puede ser utópico, pues cada uno tiene su  personalidad, carácter y estilo de hacer las cosas, y habrá unas facetas en las que uno destaque y otras en las que no, lo cual es absolutamente normal.

No obstante, a través de este post, y con el respaldo de muchos letrados, puedo afirmar que las conductas que tuve ocasión de constatar en aquel juez son las que los abogados deseamos que revistan las intervenciones de los jueces y magistrados, a sabiendas de que no es nada fácil y que incluso faltando algunos de estos detalles hay intervenciones muy sobresalientes.

Encuentra este y otros artículos del autor en su página web y conoce sus obras en la página e-autor.


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