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Blog Manual Interno de Gestión

12

de

Septiembre

Óscar Fernández León

Experto en habilidades profesionales del abogado
@oscarleon_abog

Planificar, organizar, liderar y controlar o el arte de gestionar nuestros despachos

Cada vez que usted planea, se arriesga, fracasa, revalúa o hace ajustes, está disponiendo de otra oportunidad para volver a empezar, solo que en mejores condiciones que la primera vez. J. Maxwell.


Ya apuntábamos en un reciente post  la importancia que está adquiriendo toda la materia relativa a la gestión empresarial de los despachos de abogados. Libros, artículos, posts, etc... ensalzan las bondades de la misma Sin embargo, tras la lectura de estas publicaciones no acabamos realmente de tener una idea clara, precisa y transparente sobre en qué consiste dicha gestión tan traída y llevada. Es objeto de este post tratar de abordar dicha cuestión sin rodeos con el fin de que podamos disponer de una idea sencilla y práctica al respecto.

Gestión empresarial es la actividad empresarial que busca a través de las personas que ostentan la dirección de la empresa mejorar la eficiencia, productividad y por ende la competitividad de las empresas o negocios. Para ello, la gestión de la empresa emplea las herramientas y técnicas de la planificación, organización, dirección y control de los recursos (humanos, financieros, materiales, tecnológicos, del conocimiento, etc.) de una organización, con el fin de obtener el máximo beneficio posible; este beneficio puede ser económico o social, dependiendo de los fines perseguidos por la organización, asegurando la viabilidad de la empresa en el largo plazo.

Por lo tanto, la gestión de empresas constituye una actividad, llevada a cabo por los directivos, que incide sobre cuatro niveles funcionales perfectamente definidos: planificar, organizar, liderar y controlar, funciones que tienen que estar presente en todos los niveles departamentales de la organización.

Estos niveles podrían definirse de la siguiente forma:

1ª.- Planificar: Planificar consiste en especificar los objetivos que deben alcanzarse y decidir anticipadamente las acciones que deben tomarse para lograr tales objetivos. A través de la planificación se analiza la situación actual de la empresa, se visualiza el futuro de la misma, determinándose los objetivos necesarios y las acciones a realizar para alcanzar dichos objetivos, sin olvidar la determinación de los recursos necesarios para alcanzar dichos objetivos. En definitiva, a través de la planificación se establece la estrategia de la empresa. 

2º.-  Organizar: Organizar consiste en ordenar y coordinar los recursos humanos, financie­ros, físicos y otros que son necesarios para alcanzar los objetivos de la empresa creando las condiciones para que las personas y las cosas trabajen de forma armoniosa y orientada a alcan­zar los mejores resultados posibles.

3º.- Liderar: Liderar es estimular a los miembros de la organización para que desempeñen su actividad con altos niveles de rendimiento. El líder, a través de la comunicación permanente, tendrá que dirigir, motivar y comunicarse con los empleados de forma individual y en grupo, ayudándoles en el logro de los objetivos de la organización.

4º.- Controlar: Una organización bien gestionada desde las perspectivas de planificación, organización y liderazgo sería ineficiente si no dispusiera de un mecanismo de control y de supervisión del desenvolvimiento y progreso de la empresa, especialmente cuando se están implementando cambios. A través del control, se detectan las disfunciones en el cumplimiento de los objetivos de la empresa, pudiendo con ello ponerse en marcha los mecanismos correctores oportunos.

Expuestas las cuatro funciones de la gestión empresarial, señalar que ésta se nutre de un conjunto de técnicas que se aplican al proceso de planificación, organización, liderazgo y control con el fin de mejorar la productividad, sostenibilidad y competitividad de la misma. Entre estas técnicas podemos señalar, con carácter meramente enunciativo, las siguientes:

  • Análisis estratégico.
  • Análisis organizacional o proceso administrativo.
  • Gestión de tecnología de la información.
  • Gestión financiera.
  • Gestión de recursos humanos.
  • Gestión de operaciones, logística, etc...
  • Gestión del Conocimiento.
  • Gestión del tiempo.

Por lo tanto, si analizamos con detalle lo expuesto hasta ahora, estaremos de acuerdo en que gestionar empresarialmente nuestros despachos constituye una decisión no solo aconsejable, sino me atrevo a decir imprescindible teniendo en cuenta los cambios que ha experimentado nuestra profesión en los últimos años. Pero, en todo caso, obviando la necesidad de su empleo, lo cierto es que la existencia de una planificación estratégica, una adecuada organización de los recursos y un control permanente de los resultados, todo ello pilotado por un claro liderazgo, funciones que actualmente no existen en multitud de despachos, nos llevará a ser más eficientes, productivos y a optimizar mucho mejor nuestros recursos, garantizando con ello la viabilidad de nuestro negocio.

Ahora, a modo de reflexión y tras una lectura detenida de las cuatro funciones, ¿gestionamos nuestro despacho empresarialmente?


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