24 de agosto de 2017 | 10:36
LEGAL TODAY. POR Y PARA ABOGADOS
 

Herramientas para el texto

Blog Manual Interno de Gestión

15 de Septiembre de 2011

Óscar Fernández León

Abogado. Experto en habilidades profesionales
@oscarleon_abog

Un curso de abogados, para abogados

Implantar un Plan de Formación en los despachos de abogados constituye una medida indispensable para conseguir los objetivos estratégicos de la firma. En la presente colaboración exponemos la experiencia formativa de nuestro despacho.


1.-  Importancia de la formación: Cuando un cliente se dirige al despacho y contrata nuestros servicios, lo hace en la medida en que asume que el profesional dispone del conocimiento adecuado, es decir, el cliente está adquiriendo algo intangible, en la confianza de que el profesional ya está capacitado para responder a sus expectativas.

Sin embargo, dado el vertiginoso proceso de creación legislativa y judicial que vivimos, es una realidad que los conocimientos que disponemos los abogados para resolver los asuntos encomendados no siempre se encuentran completamente actualizados, lo que puede provocar numerosas situaciones complejas que van desde un sobreesfuerzo en la preparación del caso (confiados en nuestra experiencia y capacidad de respuesta) a la posible comisión de una negligencia profesional, situaciones cuyo común denominador es el perjuicio de los intereses del cliente.

Por lo tanto, que duda cabe que una de las prioridades del abogado como profesional, y del despacho de abogados como equipo de profesionales,  debe ser potenciar el citado conocimiento para que no quede obsoleto y evitar con ello situaciones indeseables. La potenciación y desarrollo de dichos conocimientos se logra a través de la formación.

2.- Nuestra decisión formativa: Convencidos de la importancia de la formación y de la necesidad de que los profesionales de nuestro despacho mejoraran sus conocimientos profesionales en materias en las que presentaban diversas lagunas, los socios del despacho nos planteamos en 2009 la posibilidad de elaborar un Plan de Formación.

Hasta la fecha en la que tomamos dicha decisión, la formación se limitaba a la "eterna" autoformación de los profesionales (confiada a la voluntad de cada uno) y a la participación casi de forma espontánea, "por hacer algo", en cursos que se nos antojaban interesantes para determinado abogado del despacho y que eran costeados por la organización.  No obstante, todo apuntaba a que tan anárquico proceder poco podía aportar, ya que dichas medidas no repercutían en un aumento sostenible de la calidad de nuestros servicios y, en muchas ocasiones, los abogados tenían que realizar un sobreesfuerzo en el proceso de preparación del caso debido a la falta de actualización de los conocimientos.

Si bien éramos conscientes de la posibilidad de encargar el Plan de Formación a una empresa externa o incluso contratar a un responsable de recursos humanos que lo implementara, los socios, condicionados por la dimensión de nuestra firma y por la necesidad de experimentar directamente la formación, optamos por diseñar y poner en marcha un Plan de Formación que no se limitaría a la ampliación del conocimiento en materia legal, sino también a aspectos importantes de desarrollo de habilidades de gestión y marketing.

3.-  Contenido de la formación: Tras este breve exordio, en esta colaboración pretendemos compartir con los lectores del blog, lo gratificante de nuestra experiencia, aprovechando para transmitir algunas ideas de este proyecto formativo, por si puede servir de ayuda a compañeros que vivan las mismas inquietudes, todo sea dicho con la máxima humildad, y conocedores de las numerosas carencias que pueden observarse si comparamos nuestra experiencia con la que podría haberse obtenido con un Plan de Formación elaborado por expertos. No obstante, como decimos por aquí "que nos quiten lo bailao".

En grandes líneas el objetivo de nuestro Plan es proporcionar a nuestros abogados una sólida formación jurídica basada en el análisis de las cuestiones esenciales de cada especialidad, análisis que debe permitir a nuestros abogados asentar y clarificar los conocimientos previamente adquiridos al tiempo que aportarles seguridad y confianza para el ejercicio de la profesión.  Asimismo, el Plan está diseñado para transmitir a los abogados conocimientos sobre áreas de práctica jurídica diferentes a aquellas en las que ellos ejercen habitualmente y para facilitarles información sobre novedades jurídicas: legales, jurisprudenciales y doctrinales. De esta forma, completan y enriquecen sus conocimientos de otras áreas del derecho y a su vez mantienen sus conocimientos al día. Por otro lado, a través del Plan, tratamos de potenciar al máximo el talento y las habilidades personales de cada uno de los abogados.

Básicamente, la metodología del Plan comprende los siguientes instrumentos de formación: 1.- Cursos a impartir por los socios, abogados y economista 2.- Cursos a impartir por profesionales externos al despacho 3.- Participación en cursos y conferencias externos al despacho 4.- Reuniones explicativas de los cursos externos recibidos 5.- Elaboración de informes y dictámenes sobre novedades legislativas 6.- Turnos de participación en revistas a través de colaboraciones.

Por su especial interés, en la presente colaboración nos vamos a referir a los cursos internos, es decir, los recogidos en los puntos 1 y 2 precedentes.

4.- Los cursos internos: En el contexto formativo expuesto, los socios decidimos plantear los cursos a impartir por socios, abogados, economista y profesionales externos en el propio despacho, como una de las grandes oportunidades de formar y motivar a través de un sistema de formación interna, realizada a medida para el propio despacho, es decir, formación in-company, diseñada sobre la base del principio de que "formar, forma" ya que pedir a un profesional que enseñe dentro de la casa, obligará a este a convertirse en un experto en la materia y le posicionará posiblemente como "referente" en el tema ante otros abogados.

Lo que pretendemos, en definitiva, es involucrar a los propios abogados en la formación global de todo el despacho.

En cuanto a la tipología de programas ofrecidos, estos se dividen en monográficos; de actualización Jurídica y un módulo de formación no jurídica, en el que buscamos proporcionar herramientas y habilidades no estrictamente jurídicas pero sí necesarias para el ejercicio de la abogacía, que marquen la diferencia entre un buen abogado y un excelente abogado.

En cuanto al profesorado, el Coordinador del Curso, a priori, adjudica la docencia contenida en el programa a los docentes. En el caso de docentes externos, pretendemos que abogados internos o incluso gerentes de empresas con las que mantenemos una relación profesional puedan participar activamente en nuestra formación, intervención ésta que, por otro lado, potencia la fidelización del cliente.

En cuanto a la ubicación, fecha y horario, se establece una duración de nueve meses, desde el 1 de octubre  al 30 de junio, constando de 37 horas formativas a desarrollar en 37 cursos. Los cursos se imparten en una de las Sala de Juntas del despacho cada viernes con una duración aproximada de 90 minutos, contando la Sala con los medios adecuados (ordenador portátil, conexión wi-fi a internet (biblioteca y bases de datos) y retroproyector de transparencias).

Es de destacar que la asistencia a los cursos es obligatoria, cuestión que no desconocemos ofrece cierta complejidad, ya que serán muchas las ocasiones en las que al alumno le suponga un gran esfuerzo asistir a la sesión de formación, pero debe ser consciente también del esfuerzo que el despacho ha hecho por organizar la formación, del coste que ésta tiene y de las ventajas que en última instancia tendrá recibir estas enseñanzas.

5.- La experiencia: Tras dos años de puesta en práctica de los cursos de formación, la valoración no puede ser mas positiva. Efectivamente, tal y como resulta de una encuesta interna que hemos realizado entre los abogados del despacho, la impartición de los cursos por los propios abogados ha sido el factor mas gratificante, ya que no sólo han ampliado sus conocimientos (el formar forma), sino que la propia responsabilidad formativa encomendada los ha hecho sentirse mas valorados por la propia organización. Por otro lado, los abogados que reciben los cursos, han visto como sus conocimientos sobre las materias impartidas no sólo se han ampliado, sino que en ocasiones han tenido la oportunidad aplicarlos en expedientes concretos. También se ha visto fortalecida la comunicación, ya que tras la impartición del curso se establece un periodo de intercambio de preguntas al docente bastante enriquecedor en el que todos podemos transmitir experiencias que hemos tenido en casos similares.

Finalmente, en aquellos supuestos en los que los docentes han sido empresarios o abogados de empresa, la práctica ha prevalecido sobre la teoría, generándose interesantes debates, con la ventaja adicional de que el cliente se siente satisfecho con su participación, lográndose con ello su fidelización.

Para concluir, os animo a que, en la medida en que no dispongáis de medidas formativas en el despacho, comencéis por instaurar un sistema simple, al menos basado en cursos internos, pues de inmediato comprobaréis la bondad y acierto de tal medida.


Vote:
|| || || || |
Resultado:
347 votos
  • Comparte esta noticia en yahoo
  • Comparte esta noticia en technorati
  • Comparte esta noticia en digg
  • Comparte esta noticia en delicius
  • Comparte esta noticia en meneame
  • Comparte esta noticia en linkedin

Blog


Datos personales

UN MANUAL INTERNO DE GESTION CONVERTIDO EN BLOG. Verdaderamente ilusionados, Óscar Fernández León y Eduardo Olarte Soto, lanzamos este blog cuya finalidad es ...ver perfil

Archivo del blog

 
© Editorial Aranzadi S.A.U
 
 

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y poder ofrecerle las mejores opciones mediante el análisis de la navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Para más información pulse aquí.   Aceptar