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30/01/2023. 05:21:24

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Criptoquiebra de FTX Exchange implosiona el Chapter 11

Abogado en Canadá, Argentina y Brasil
Profesor de ética profesional y de derecho internacional de los negocios de la Cooley Law School, Western Michigan University, Estados Unidos Phd. Universidad de Paris 2
Founder at The Latin Lawyer Law Corporation
alex@latinlawyer.ca

El famoso Chapter 11 Bankrupcty de los Estados Unidos representa un modelo de salvataje de empresas para muchas legislaciones del mundo. Se trata de un procedimiento de crisis empresarial que históricamente ha sido aplicado para rescatar a las más disimiles estructuras corporativas de negocios, como por ejemplo Lehman Brothers (2008), Enron (2001) y PanAm (1991) y que hoy enfrenta otro desafío al medir su eficacia al nivel más desarrollado del Fintech de las criptomonedas y de los tokens.

Hasta el mes pasado, el grupo FTX, fundado en Bahamas en mayo de 2019, era la segunda plataforma de Cripto Exchange del mundo después de Binance.  Presentó su Chapter 11 en los Estados Unidos este 11 de noviembre, declarando más de un millón de acreedores y tras enfrentar a una de decena de entidades reguladoras de EE.UU. y el mundo. El Chapter 11 Bankrupcy habilita una estrategia defensiva del deudor, propiciando una protección universal de los acreedores tras el retiro de casi 6 billones de dólares de la plataforma de Exchange en solo tres días. El retiro masivo de dinero fue provocado por su principal competidor, Binance, que vendió agresivamente toda su posición en tokens naturales (FTT-ERC20) de FTX cancelando su opción por adquirirlo y rescatarlo.

Un alambique corporativo-financiero. La criptoquiebra de FTX se presentó en la Corte de Quiebras de Delaware (caso 22- 11068(JTD)) y fue designada como “FTX Trading Ltd. “incluyendo una exquisita nota al pie indicando que, dada la gran cantidad de sociedades deudoras (101 en total, véase el organigrama en la foto) que componen la particular estructura de FTX no se listaban todos los números fiscales de cada corporación, remitiéndose a la información de la página web de FTX.

John J. Ray III, nuevo CEO de FTX, con 40 años de especialización en restructuraciones, escribió en el punto 5 de su declaración inicial de presentación del 17 de noviembre que, tras supervisar estructuras financieras modernas como la Enron, nunca en su vida asistió a un completo fracaso del control corporativo y a una total ausencia de credibilidad de la información financiera como en FTX. Tras la renuncia de su fundador-CEO Sam Bankman-Friedman (SBF), Ray detectó fallas regulatorias sin precedentes y un comprometido sistema de integridad corporativo a través de una concentración del control social en un pequeño grupo de “inexpertos sin sofisticación alguna”.

Los cuatro silos de Ray en el granero de cripto activos. Ray describió el grupo FTX como una estructura de cuatro “Silos” al figurar cuatro torres corporativas desconectadas y sin intercambio de información entre ellas.

El Silo “WRS” en el que operan un millón de usuarios, un volumen de 1.3 billones de dólares en activos declarados incluye entre otras compañías, al FTX-US Exchange de activos digitales y tokens registrado en EE.UU.

El Silo “Alameda” que reúne aquellas empresas del grupo vinculadas a las compras de criptomonedas con fondos cuantitativos, incluyendo arbitrajes financieros y creación de mercados, tiene su base en Alameda Research Ltd. incorporada en Delaware. Este Silo mantiene sociedades en las islas del caribe, en los países asiáticos y en Turquía.

Al tercer Silo, Ray lo llamó de “Venture” porque produce y administra inversiones privadas y sus deudores, las empresas captadoras de esas inversiones, que están repartidas entre las Islas Vírgenes y Delaware.

El último Silo es “dotcom” formado por FTX.com y sus empresas vinculadas, con licencia y registro en distintas jurisdicciones. El portal permite intercambiar y prestar activos digitales entre usuarios para spot trading. Este Silo es el más antiguo y conocido. Hoy está en liquidación administrativa en Bahamas. Creció enormemente en cuatro años y fue uno de los mayores Exchanges de criptomonedas del mundo hasta el mes pasado. Se trata de un Silo sin auditorias contables que opera con 2.25 billones de dólares de los usuarios y tiene a sus deudores más o menos organizados por país.

Cada Silo tiene hoy su nuevo director especialista en Chapter 11 para lograr cumplir el procedimiento de restructuración. Si bien los cuatro Silos de Ray dejan entrever el granero transaccional de los activos digitales y dinero en FTX, estos no sirven para entender la agresividad del mercado cripto.

De bautizar el Miami Arena de “FTX” al escándalo cripto financiero. SBF, el famoso fundador de FTX vestido de pantalones cortos y remera no se anduvo con vueltas.

En marzo del año pasado, FTX compró los derechos de nombre del estadio de la lujosa Biscayne Bay, el Miami Arena, por 138 millones de dólares.

No sorprendió para nada aquella típica investigación de rutina de la Securities Exchange Commission (SEC) para encuadrar legalmente como securities docenas de tokens cripto en FTX.US. Lo que abrió los ojos de la SEC y del Departamento de Estado que investiga crímenes financieros, es que, a principios de 2022, SBF transfirió desde el Silo WRS al Silo Alameda unos 4 billones de dólares sin informarlo en los mercados, incluyendo fondos de clientes y capital respaldado en los tokens nativos de FTX denominados “FTT”.  

Se ha denunciado asimismo y resta confirmar aun, que casi ocho decenas de millones de esos fondos fueron aportados para las campañas políticas de las últimas elecciones con la idea de que las nuevas autoridades de la SEC y del gobierno redefiniesen el marco jurídico de los cripto activos. Todo ese manejo de fondos deberá ahora investigarse en el marco del Chapter 11.

La coreografía procesal del Chapter 11 no es efectiva. La restructuración de empresas se funda en un régimen procesal de publicidad de la documentación del fallido con una perspectiva de conocimiento universal de deudores y acreedores. Se choca en la criptoquiebra con la privacidad de las transacciones a través de los diferentes blockchains que, como Ethereum, gestionan la comercialización de las criptomonedas y de los tokens. A ello se suma el alambique corporativo y las transferencias de dinero entre sus diferentes Silos. Y sin mencionar a la política.

Los acreedores de FTX tampoco han sido completamente identificados y la legalidad de la participación de Binance en el golpe de gracia para quitar del mercado a su competidor constituyen todavía un enigma por resolver.

La criptoquiebra fragiliza la lentitud del Chapter 11.  No es ninguna novedad que el Chapter 11 dura demasiado. Pero estos tiempos serán aún más largos para la criptoquiebra. Imagínese que inicialmente hay que cotejar las presentaciones de los acreedores con los libros y registros contables de FTX. Muchísimos acreedores van a quedar omitidos por el solo hecho de que gozaron del anonimato de las transacciones mediante mecanismos de blockchain que no son operados por el FTX Exchange.  La exigencia legal de presentar un listado de acreedores (llamado “matrix” del Chapter 11) para que sean contactados por los administradores parece también difícil de cumplir en este caso. Además, los plazos de presentación de los acreedores tampoco podrán cumplirse adecuadamente por la falta de documentación idónea y los déficits de ese “matrix”, mientras que, por el otro lado, la corte podría ordenar restituir los fondos pagos por FTX en los últimos 90 días, incluyendo por ejemplo aquellos fondos retirados por los usuarios que se salvaron al vender sus posiciones y rescataron su dinero a tiempo. 

Mientras que el pasivo de FTX estimado en los mercados es de 3.1 billones de dolares, su pasivo declarado en la corte de quiebras es de casi la mitad. El colapso del Chapter 11 para atender la criptoquiebra de FTX puede privar a muchos acreedores de recuperar sus inversiones.

La implosión final. Lógicamente, la criptoquiebra generó un efecto dominó para las plataformas de activos digitales.

Aquellas que habían invertido en los tokens nativos (FTT-ERC20) de FTX perdieron su inversión al relacionarse al fallido mediante tokens, cuyo valor jurídico participativo se encuentra ligado al contrato de tokenización.

El 11 de noviembre, BlockFi, otra plataforma de préstamos de activos digitales tuvo que suspender los retiros de fondos de sus usuarios hasta que la situación de FTX estuviese esclarecida. FTX le había hecho una oferta de compra por 240 millones que supuestamente no podrá atender.

El 17 de noviembre, Genesis, otra plataforma cripto, también suspendió los rescates de fondos de sus usuarios informando que si bien no había invertido en FTT tenía retenidos 175 millones en FTX.

FTX alega haber perdido 374 millones en rescates que se hicieron sin autorización el mismo día en que se presentó el pedido de criptoquiebra. El nuevo directorio cree que los fundadores y otros insiders pueden ofrecer más información al respecto.

En los próximos meses se jugará una nueva partida de criptoquiebra con Chapter 11, entre los “principiantes” fundadores de plataformas y los “expertos” restructuradores de grupos de empresas.

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