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Ópera y Derecho 31

Maria Sabina, la curandera mexicana a la que Cela ejecutó en la horca

Presidente de la Asociación Europea de Abogados

María Sabina Magdalena García nació el 22 de julio de 1894 en Huautla de Jiménez, Oaxaca, México. La historia que la haría famosa mundialmente se inició cuando el banquero norteamericano R. Gordon Wasson (Vicepresidente de JP Morgan)  y Valentina Pavolvna decidieron pasar su luna de miel en un bosque donde vivía. Allí, a instancias de su esposa rusa, Wasson descubrió los hongos. La pareja se dedicaría a investigar los usos de los hongos alucinógenos en múltiples puntos del planeta.

Paralelamente, a finales de 1945, la agencia de inteligencia norteamericana (CIA), se interesaba en las investigaciones sobre drogas psicotrópicas con miras a su aplicación en una posible guerra química contra la Unión Soviética. En poco tiempo, esto llevaría a la circulación descontrolada de sustancias alucinógenas como el LSD y otras drogas que culminaría en los años 60 con la psicodelia hippie.

Wasson fue el gran promotor de los hongos alucinógenos. El 13 de mayo de 1957, en un artículo en la revista Life, relató en detalle una “velada” oficiada por una chamana en México y las maravillas sucedidas tras la ingestión de ciertos hongos. No se tardó en ubicar a María Sabina en Huautla y los ojos del mundo se fijaron en ella y su capacidad de conducir a científicos, desesperados, artistas, curiosos y oportunistas del mundo hacia la visión del paraíso.

En su escrito Wasson describió la velada nocturna que consistió en la ingesta de ciertos hongos que, luego de que cada asistente (todos indígenas, salvo Wasson y su acompañante) enunciara la causa de su presencia allí (enfermedad, problemas hogareños o económicos, falta de noticias de familiares…) llevó al grupo a un estado de extremo bienestar cruzado por visiones extraordinarias. Mientras María Sabina, entraba en trance en medio de cantos, danzas e invocaciones a santos cristianos y recitados en lengua mazateca. Iba diagnosticando, recetando remedios y dando respuestas a todas las consultas.

María Sabina creció huérfana de padre y desde niña se la destinó a cuidar el rebaño de la familia, sin tiempo para ir a la escuela. Fue en esa época cuando enfermó su tío Cristino y Sabina presenció por primera vez una ceremonia de sanación, que comenzó con la ingesta de hongos, los mismos que ella ya había probado, por hambre y aburrimiento, en los sitios de pastoreo.

Desesperada por la enfermedad de su hermana, María Sabina decidió curarla y para hacerlo comió 30 pares de hongos. En medio del trance, unos “seres principales” le dijeron que Dios enviaba un Libro con cantos e instrucciones para curar a la gente. Conocida esta curación, adquirió reputación de sanadora.

Los Beatles, los Rolling Stones, Aldous Huxley, Walt Disney y otros la visitaron y compartieron ritos con ella. La fama de María Sabina no solo atrajo a buscadores de vivencias exóticas. También recibió la visita de médicos y psicólogos de renombre internacional realmente interesados en su saber cómo curandera y el modo en que utilizaba los hongos, para ella sagrados, en un contexto terapéutico.

Era una mujer sabia, humilde en lo cotidiano. Nunca cobró por sus servicios “un sabio no debe lucrar con su sabiduría”) y no se opuso a que se la grabara, fotografiase o filmase.

El personaje de María Sabina atrajo al escritor español Camilo José Cela (1916-2002)  ganador de Premio Nobel en 1989 y al compositor catalán, nacionalizado estadounidense Leonardo Balada (1933). Cela escribió el texto y Balada la música de la cantata “María Sabina”.

El estreno absoluto fue el 17 de abril de 1970 en la sala de conciertos más prestigiosa de Nueva York, el Carnegie Hall. Patrocinado por la Hispanic Society of America, María Sabina fue dirigida por el compositor y Camilo José Cela estuvo presente

El estreno español en Madrid del 28 de Mayo de 1970 fue recibido con pateos y pitadas por parte del público. Hasta dos veces tuvo el compositor que parar la dirección de la obra porque con los abucheos del público no conseguía oír la orquesta. Al finalizar la función Balada llamó al escenario a Cela pero éste no quiso subir.

El texto ficcionado de Cela  altera la realidad histórica y se inventa que María Sabina fue ejecutada en la horca, el método de ejecución más antiguo.

«El pueblo quiere ahorcar a María Sabina.
«El pueblo quiere ver cómo el verdugo que vino de la cuidad ahorca a María Sabina.
«El pueblo quiere tirarle de los pies a María Sabina ahorcada.
«El pueblo quiere besar la falda de María Sabina.»

«Las viejecitas impedidas quieren ahorcar a María Sabina.
«Las viejecitas impedidas quieren ver el gesto que pone el verdugo mientras abraza por el aire a María Sabina.
«Las viejecitas impedidas no podrán colgarse de los pies de María Sabina.
«Las viejecitas impedidas quieren oler el último sudor de María Sabina.»

Las frases «tirarle de los pies» o «mientras abraza por el aire a María Sabina» hacen referencia a una práctica habitual durante las ejecuciones en la horca. Como en muchas ocasiones el condenado no moría de forma instantánea y se prolongaba la agonía, el verdugo se colgaba de su cuerpo para acelerar, con su peso y las sacudidas que al mismo tiempo efectuaba, el estrangulamiento del reo.

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