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07/10/2022. 22:00:55

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Nankurunaisa

Profesor Universitario
Especialista en técnicas de litigación oral

Es una palabra de origen japonés, y esta tiene que ver con la idea de que todo irá bien.

Se dice igualmente que está considerada como una de las palabras más bellas del mundo. Su origen se remonta a un dialecto originario de la zona de Okinawa, incorporado al japones de una lengua indígena del archipiélago Ryukyu, la cual se encuentra hoy sin uso. En este país asiático los ancestros la pronunciaban para atraer la buena suerte tanto en el plano personal como en el laboral. Igualmente posee como significado “el tiempo lo cura todo” o “todo pasará”.

Prácticamente “Nankurunaisa” quiere decir que con el tiempo todas las piezas tienden a encajar unas con otras. Que lo que se haga hoy de manera optimista, positiva y trabajado de forma consciente por el ahora, se alineará en el futuro.

La frase completa es “makuto Soke Nankurunaisa” y se traduce como: “Si haces lo correcto, lo verdadero, todo saldrá bien”. Con el tiempo y basado en las múltiples traducciones, quedó solo en “Nankurunaisa”.

Lo que se forja hoy puede dar resultados positivos en unos días, meses, o años. Pudiera pasar que estés construyendo las bases sólidas y fuertes de algo que rendirá excelentes resultados en su momento.

Es incuestionable que aquello que se trabaja con esfuerzo, dedicación, entrega, amor y pasión, pocas veces rendirá frutos que no sean buenos. Esto opera para todas las profesiones, así como para todos los oficios, e incluso en la vida misma, ya que la persona que se porta bien, que es cortés, honesta y trabajadora, será respetada y por supuesto admirada y querida por la comunidad.

Ahora bien, la expresión “Nankurunaisa” está cargada de energía positiva, de esa que hace falta en los estrados, de aquella que se necesita muchas veces en las oficinas de los fiscales del Ministerio Público, y sobre todo, es precisamente dicha energía la que aspira tener el abogado litigante cuando se encuentra con algunos funcionarios policiales que no terminan de entender que tanto ellos como los abogados que concurren hasta sus comandos en horas de la noche, o sencillamente en horas del día, se encuentran laborando.

“Nankurunaisa” es la esperanza, el sentimiento de que todo puede y va a mejorar; pero, no se debe dejar todo a la buena de Dios. Es necesario hacer, construir, edificar, labrar.

Para abogar hay que tener fe, hay que poseer una profunda convicción en lo que se defiende. Por ello, hay que maximizar el esfuerzo de hacer bien las pequeñas cosas, de tratar de detallar todo cuanto se realice de cara a la defensa de una causa.

Que nada es posible dejarlo de lado, que no debe olvidarse que la improvisación se paga cara en los casos y es por esto que el derecho ama a los preparados. Por ello se hace imprescindible trabajar, pero trabajar de forma ordenada, de manera estratégica, de modo pensado u orquestado.

Hay que estar consciente que con el tiempo todo se consigue, pero que es necesario trabajarlo, y en el caso de los abogados litigantes se necesita preparación para salirle al frente a todo aquello que llegue a su despacho. Que, para lograr buenos alegatos, así como excelentes interrogatorios y contrainterrogatorios, es imprescindible prepararlos, planearlos y por supuesto practicarlos.

Que, así como se trabaja día tras día para obtener la mejor praxis posible, es imprescindible mantenerse motivado. Saber que aun cuando se disipen algunas cruzadas durante el proceso, es necesario no perder el objetivo, no perder el norte, y por supuesto, no claudicar ante algunas decisiones que resulten contrarias a las pretensiones que se tengan. Que no importa cuantas batallas se pierdan, lo importante siempre será ganar la guerra.

Por otra parte, es indispensable referir, que el litigante debe armarse de paciencia. Saber que con el tiempo las cosas encajarán unas con otras, y que lo mejor que puede hacer es no distraerse con nada y seguir trabajando por su propósito, por su tesis, por su teoría del caso.

Debe ser acucioso en la investigación, diligente en la sustanciación de la causa, y certero en la escogencia de la tesis de defensa. Tratar de que ese deseo vehemente de salir avante lo inspire día tras día, sin dejar de lado, que todo tiene su tiempo y que más temprano que tarde el éxito tocará su puerta. El abogado litigante debe tener la paciencia de los felinos cuando están de caza.

En idéntico sentido debe saber el abogado litigante, que mientras el futuro llega y con él, el encuadramiento de las piezas, hay que trabajar, pensar y actuar en el presente. Y esto implica seguir capacitándose, continuar investigando, permanecer en el estudio de la causa; pero, sobre todo, tener la humildad de preguntar a los expertos todo aquello que no domine, que desconozca o que ignore.

Pero, por sobre todas las cosas no debe olvidar el profesional del derecho “makuto Soke Nankurunaisa” (“Si haces lo correcto, lo verdadero, todo saldrá bien”). Así que sal adelante haciendo las pequeñas cosas bien, y por sobre todas las cosas, mantente motivado y enfocado.

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