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15/04/2024. 14:53:24

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¿Por qué dejar la mediación para justo antes del juicio?

Mediador empresarial corporativo

Si alguna vez has tenido que pasar por un juicio, seguro que te has dado cuenta del bullicio que hay en los pasillos de los tribunales: gente por todos lados, un montón de charlas superpuestas y un nivel de ruido que ni te cuento. ¿Has pensado alguna vez que todo eso podría haberse evitado si se hubiera buscado una solución antes de llegar al juzgado? ¿Crees que en estas condiciones ambientales se puede sacar algo bueno?. Esto también nos lleva a preguntarnos: ¿quién se hace cargo cuando todo se demora más de la cuenta? Suele pasar que cada uno le echa la culpa al otro. Sin embargo, es importante reconocer que cualquiera de los involucrados puede mover ficha y proponer una mediación antes de que el asunto llegue a juicio, lo cual puede resultar ventajoso para todos.

Existe una creencia arraigada, aunque ineficaz de que es necesario esperar a que exista una demanda para que el demandado pueda entonces hacer una oferta. Pero, en realidad, no existe ninguna norma que dicte este procedimiento para actuar. La mediación ofrece un camino alternativo hacia soluciones consensuadas sin importar la etapa procesal en la que se encuentre el caso. La realidad es que a menudo se pasa por alto que antes de darse cuenta, las partes pueden encontrarse inmersas en procesos judiciales durante dos o más años.  

Dado que el objetivo principal de los abogados es lograr el mejor resultado posible para sus clientes, minimizando el uso de recursos, es lógico concluir que una resolución temprana beneficia a todas las partes involucradas. Esto permite a los demandantes alcanzar resultados óptimos sin invertir excesivamente en litigios, mientras que, para los demandados, puede significar una reducción considerable de los costos legales y, por ende, del costo total de cualquier compensación. A pesar de estas ventajas evidentes, la búsqueda de soluciones amistosas y eficientes a veces se ve obstaculizada. He observado que un factor clave detrás de este desafío suele ser la falta de comunicación efectiva, donde ha faltado:

  • Un toque personal en la comunicación: la importancia de levantar el teléfono para hablar directamente con la otra parte.
  • Evitar esconderse detrás de los correos electrónicos, ya que la comunicación directa suele ser más efectiva.
  • Generar credibilidad, reconociendo abiertamente los puntos débiles o evidentes de su caso.
  • Formular preguntas abiertas y amplias, invitando a la contraparte a compartir sus preocupaciones y lo que es importante para ellos.
  • Y escuchar activamente, ya que algunos abogados se centran más en resaltar las fortalezas de su caso sin dedicar tiempo a entender las verdaderas necesidades y deseos de la otra parte.

Por otro lado, conviene tener en cuenta que, si una o ambas partes optan por dejar pasar el tiempo, con la esperanza de que surjan factores que mejoren su posición negociadora, esto podría resultar contraproducente. La simple dilación no suele mejorar las situaciones; de hecho, es probable que las complique aún más. Dejar la mediación para el momento en que el caso ya ha llegado a los tribunales puede resultar contraproducente, ya que es probable que para entonces las partes estén firmemente arraigadas en sus posiciones, complicando significativamente el proceso de mediación.

Me gustaría resaltar que ver la mediación meramente como un recurso para evitar los atestados tribunales es verla de manera muy limitada. La mediación es, en esencia, una estrategia proactiva para desbloquear negociaciones estancadas o iniciar donde no ha habido posibilidad de negociación. Elegir la mediación antes de que el conflicto se judicialice aumenta considerablemente las posibilidades de encontrar un acuerdo beneficioso, debido a los factores que un mediador profesional, neutral e independiente aporta:

  • Un entorno seguro para todas las partes, donde puedan compartir abiertamente sus puntos de vista y preocupaciones, fomentando un espacio propicio para la exploración de soluciones creativas sin el temor a imposiciones. Este tipo de ambiente facilita el surgimiento de soluciones innovadoras, algo difícil de lograr en contextos adversariales.
  • Nuestra neutralidad juega un papel esencial, garantizando que la negociación se desarrolle en un terreno de igualdad. Esta imparcialidad es vital para enfocar el proceso en encontrar soluciones que sean satisfactorias para ambas partes, asegurando un avance constructivo en las negociaciones.
  • Al evitar un proceso judicial prolongado, la mediación no solo significa un ahorro de tiempo y dinero, sino también una menor carga emocional para todas las partes involucradas. Esto subraya la mediación como una estrategia eficiente en la gestión de recursos y un método efectivo para la resolución de conflictos

Por último, si evaluamos la eficacia de la mediación con las métricas tradicionalmente utilizadas por los abogados para evaluar la eficiencia de un procedimiento, tales como el ciclo de vida de los casos en la firma, el porcentaje de casos resueltos dentro de los primeros 90 días, el porcentaje de casos concluidos sin procedimientos judiciales o mediante una moción dispositiva, así como el costo legal promedio en comparación con el costo total del caso, es evidente que la mediación supera ampliamente estos estándares. Estos indicadores palidecen en comparación con los beneficios que ofrece la mediación como alternativa a la resolución de conflictos. Por tanto, la mediación no solo debe verse como una estrategia proactiva hacia una resolución de conflictos más eficaz y satisfactoria sino también como una opción recomendable a emplear lo antes posible.

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