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07/10/2022. 20:56:11

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Joffre Campaña, jurista latinoamericano, experto en temas autonómicos

“La Asamblea Constituyente ecuatoriana comete un error histórico al propiciar esnobismos jurídicos”

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"Ecuador vive una etapa de absoluta incertidumbre" "La construcción de un Estado Autonómico no forma parte de la agenda del cambio" "Las acusaciones de separatismo provienen de miembros de Alianza País, de Hugo Chávez, de Evo Morales y de los grupos de izquierda" "Ni siquiera los grupos más radicales de Guayaquil han planteado separatismo"

Latinoamérica entera pasa por tiempos turbulentos, con modelos ideológicos de diverso signo pululando en constante lucha por la hegemonía continental. Uno de los debates políticos de mayor actualidad en la región es el de los movimientos autonomistas. Regiones y ciudades como Santa Cruz, en Bolivia, y Guayaquil, en Ecuador, buscan replantear los moldes administrativos tradicionales que acusan de centralistas, caducos, lastres de épocas coloniales que aún oprimen su potencial económico y social. Este fenómeno, lógicamente, ha atraído la mirada de juristas del mundo entero, particularmente de la órbita del Derecho administrativo y constitucional, que buscan probar o contrastar sus elaboradas teorías en este nuevo salón de experimentos sociales. La situación ha tomado matices extremos, particularmente por el enconado enfrentamiento de los sectores autonomistas locales con los gobiernos nacionales de signo chavista. Tal es el caso del Ecuador.

“La Asamblea Constituyente ecuatoriana comete un error histórico al propiciar esnobismos jurídicos”. Joffre Campaña, jurista latinoamericano, experto en temas autonómicos

Joffre Campaña es, sin duda alguna, uno de los más renombrados juristas de Iberoamérica. Este profesional y académico ecuatoriano se ha desempeñado como asesor legal de dos presidentes ecuatorianos, y actualmente brinda consejo al alcalde de la mayor ciudad del país, Guayaquil. Tiene una amplia trayectoria como profesor de Derecho público en la Universidad Espíritu Santo de Guayaquil. Es actualmente director de Goberna & Derecho, un proyecto profesional, académico y filantrópico. Se trata de un despacho de abogados que brinda consultorías en diversas áreas jurídicas y con una amplia red de contactos a nivel internacional, integrado con una editorial, un think tank y una fundación que desarrolla un importante labor benéfica en los barrios más pobres de Guayaquil. También es columnista del diario El Universo de Ecuador y colaborador de Legal Today. Campaña es un agudo crítico del proyecto político patrocinado por el presidente Rafael Correa, particularmente en lo referente al esquema autonómico que plantea la actual Asamblea Constituyente.

 

¿Qué es lo que está pasando en Ecuador, particularmente en el tema de las autonomías? ¿Cuál es el problema? ¿Qué propone Guayaquil?

Ecuador vive una etapa de absoluta incertidumbre, derivada de la destrucción de un modelo político, ciertamente deplorable, que estaba secuestrado por los dueños de los partidos políticos. No obstante, el principal problema  es la ausencia de un esquema nuevo que reemplace a antiguo. Se está intentando implantar un paradigma político-económico no definido (socialismo del Siglo XXI), lo cual se ha traducido simplemente en una forma de ejercer el poder que irrespeta permanentemente la Constitución y la ley. Todo esto acusa una manifiesta y abierta injerencia  del poder ejecutivo y la Asamblea Constituyente, monitoreada férreamente por el presidente, en las demás funciones del Estado (Tribunal Constitucional, Cortes de Justicia). Un modelo de acción política que se fundamenta en una mayoría absoluta que no plantea ni logra acuerdos con las minorías.

En ese contexto, la construcción de un Estado Autonómico, como sinónimo de distribución de poder político (capacidad legislativa real) hacia el interior del territorio, con capacidad financiera auténtica y bajo el principio de subsidiariedad, no forma parte de la agenda del cambio. Por el contrario, el gobierno-o la Asamblea, da igual- propugna simplemente un modelo de gestión administrativa que debilita a los municipios y prefecturas y que propicia la ruralización del Ecuador al escindir a las juntas parroquiales de la administración municipal y al viabilizar la conformación de gobiernos regionales cuyas competencias no se logran arrancándolas del gobierno central sino de los gobiernos locales, un planteamiento poco elaborado que puede ser calificado como neo-centralismo.

 

La prensa internacional habla de proyectos separatistas, de ínfulas independentistas ¿Hay algo de verdad en ello?

Las acusaciones de separatismo provienen de miembros de Alianza País, de Hugo Chávez, de Evo Morales y de los grupos de izquierda que bajo el membrete de movimientos sociales han estado enquistados en el poder de manera silenciosa hace muchos años y que hoy forman parte visible del gobierno, tales como el Movimiento Popular Democrático (MPD), que controla la educación. La propuesta de Guayaquil, que es la misma que la de otras importantes ciudades, como Machala, Cotacachi o Manta, no es separatista. Ni siquiera los grupos más radicales de Guayaquil han planteado separatismo. En Ecuador no existe nada parecido.

 

¿Por qué no les sirve la propuesta que ha presentado la Asamblea Constituyente?

Porque es concentradora del poder, porque debilita al municipalismo, porque limita las posibilidades de progresar al pretender desarrollos simétricos pero hacia la pobreza y porque no ofrece posibilidades para mejorar la producción, combatir el desempleo ni transformar  la salud ni la educación. La Asamblea comete un error histórico al propiciar esnobismos jurídicos que nos dejan fuera del pensamiento occidental. Hoy encontramos fundamentalismos económicos, sociales y políticos. Esto de declarar a la naturaleza como sujeto de derecho, propiciar la identidad de género, constitucionalizar la soberanía alimentaria, debilitar el régimen de propiedad privada convirtiéndola en propiedad precaria, trae como consecuencia una enorme inestabilidad y ahuyenta posibilidades de nuevas inversiones.

 

¿En qué se parece y en qué no se parece la situación de Guayaquil con la de Santa Cruz?

Son realidades distintas.  El problema del Ecuador no es étnico, al punto de que un alcalde indígena, Auki Tituaña, es uno de los más fervientes defensores del modelo autonómico. Guayaquil aporta significativamente a la riqueza nacional, sin embargo, no reivindica para si su riqueza. La propuesta de Guayaquil y de otras ciudades es absolutamente solidaria, pero basada en la justicia y en la libertad.

 

¿Se puede decir que hay un proyecto regional -digamos chavista- de oposición a los movimientos autonomistas?

Sin lugar a dudas que sí, al punto de que incluso Chávez ha afirmado que no permitirá las autonomías de Santa Cruz ni de Guayaquil, todo ello dentro de una estrategia de manipulación y tergiversación de los conceptos, asimilando autonomías con independencia, con la clara intencionalidad,  además,  de vincularlos a su vez con el neoliberalismo, al punto de que consideran que un modelo de Estado de Autonomías es una aspiración del neoliberalismo. Lamentablemente el ciudadano común no entiende estos conceptos, por lo que únicamente reciben el discurso demagógico de autonomía=neoliberalismo=explotación= separatismo=independencia. Con ese discurso demagógico, es muy difícil plantear diálogos serios y es muy difícil consensuar.

 

A los proyectos autonomistas de Guayaquil y Santa Cruz los acusan de "elitistas" o "pocos solidarios", incluso de racistas. ¿Qué nos dice de eso?

En Ecuador, tanto son proyectos no elitistas ni poco solidarios, que involucran a varias ciudades, grandes y pequeñas, indígenas y mestizas, prósperas y no prósperas. En Guayaquil no existen tintes racistas. El problema ecuatoriano no es de razas. Ecuador es una población mayoritariamente mestiza. Las élites no se identifican en Ecuador por una inexistente alcurnia.

 

Los afanes autonomistas no son nuevos. ¿Por qué los proyectos autonómicos tampoco llegaron a profundizarse durante regímenes anteriores, de diverso signo político al actual?

No podemos olvidar que tuvimos un sistema político clientelar en el que mantener el control aseguraba muchos beneficios personales. Hoy, lamentablemente, las cosas poco han cambiado.

 

Alguna predicción sobre el desenlace de la actual situación….

Veo a Guayaquil y otras ciudades oponiéndose abiertamente a la Constitución de Montecristi, lo cual puede situar al Ecuador, si no encontramos de forma urgente una tercera opción, en una situación de absoluta inestabilidad, con sentimientos de oposición que pudieran incluso llegar a extremos tales como el de desconocer los resultados del próximo referéndum. Quisiéramos encontrar como desenlace que ante un escenario mundial ciertamente preocupado por la crisis alimentaria, Ecuador aproveche su enorme potencialidad productiva derivada de sus fértiles campos, del agua y de la energía; de su mano de obra privilegiada y de su ancestral vocación por la paz.

 

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