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13/07/2024. 00:00:35

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“El hecho de ser mujer no influyó en la elección a decano de 2017, pero es un hito histórico en mi profesión”

María Emilia Adán, decana del Colegio de Registradores de la Propiedad Mercantiles y Bienes Muebles
María Emilia Adán
  • “Habremos logrado la igualdad cuando nadie hable de la persona del registrador, sino de la función que desempeña”
  • “Mi profesión está ya al borde de la paridad, el 48,70 % son mujeres”

María Emilia Adán (Segorbe, 1964) es la decana del Colegio Nacional de Registradores de la Propiedad, Mercantiles y de Bienes Muebles desde 2017. Licenciada en Derecho por la Universidad de Valencia, con Premio Extraordinario de licenciatura, ingresó en el Cuerpo de Registradores en 1988. En la actualidad, además de decana de los Registradores, es presidenta de XBRL España, del Consejo Social de la Universidad de Valencia, y de la Fundación Universidad-Empresa. Miembro de la Comisión ejecutiva de la Conferencia de Consejos Sociales de España, de la directiva de CEM (Centro Español de Mediación) y del Consejo Asesor de la Asociación Women in a Legal World. Pertenece al Patronato de la Fundación INCLIVA y de la Fundación FIAL. La decana de los Registradores está en posesión de la Cruz de Honor de San Raimundo de Peñafort, de  la Cruz de Plata de la Orden del Mérito de la Guardia Civil y de la Medalla de Honor de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de Valencia.

Usted fue nombrada como la primera mujer que preside el Colegio de Registradores. ¿Cómo se siente al romper ese techo de cristal?

Cuando todos tus compañeros de profesión, en sufragio directo y universal, creen que el equipo que tú encabezas merece su confianza, te invade un sentimiento de responsabilidad, no les puedes defraudar, un hondo agradecimiento por su reconocimiento, y un fuerte compromiso de servicio a la sociedad a través de nuestra profesión.

El hecho de que yo fuera mujer no influyó en la elección a decano del año 2017, pero sí es un hito histórico en mi profesión. Ha servido para visibilizar que las mujeres también estamos en los cargos de responsabilidad corporativa porque así lo han querido todos los registradores, hombres y mujeres. En mi caso ya rompí otro techo de cristal cuando, en 2010, mis compañeros de la Comunidad Valenciana me eligieron decana territorial. A partir de ahora, ya no sorprenderá que haya o no una decana al frente del Colegio Nacional.

¿Qué proyección está alcanzando la mujer en el mundo del Derecho?

Una proyección creciente, en progresión geométrica, consecuencia de que la paridad hace tiempo que se logró en las aulas universitarias de las facultades de Derecho, de donde se trasladó a la Administración, al ejercicio de la Abogacía y la Procura… a todos los ámbitos del derecho.

Por ejemplo, en la Comunidad Valenciana la presidenta del TSJ, la Fiscal Jefe, la Consellera de Justicia, la Secretaria de Gobierno del TSJ, la decana de los abogados, de los procuradores, de los graduados sociales, y de los registradores son mujeres. Creo que es una imagen elocuente de esa evolución. Todas ellas han llegado por su talento que es lo que debe igualarnos a todos ante el ejercicio profesional.

Es cierto que en la Administración la igualdad es mayor que en el ejercicio libre de la profesión, entre otras circunstancias por la facilidad para la conciliación.

Poco a poco se irá normalizando la situación, a diferencia de otros sectores donde la mujer está menos presente históricamente y en la actualidad.

¿Considera que existe una igualdad real en su profesión o que aún queda terreno por conquistar?

Mi profesión está ya al borde de la paridad. De los 1076 registradores que hay en activo, 524 son mujeres, esto es el 48,70%. La promoción del año 1988 a la que pertenezco fue paritaria.

También en los cargos representativos hay una presencia femenina muy significativa. En estos momentos el 45% de los decanos territoriales son mujeres, si bien ha habido etapas recientes en las que las decanas suponían más del 70%.

En los equipos de las oficinas registrales cada vez es mayor la presencia femenina, lo mismo que en los servicios centrales del Colegio de Registradores.

En todo caso, al ser el ingreso por oposición, atendiendo al mérito y capacidad, alcanzar la paridad ha sido más sencillo que en otras profesiones. Siempre se ha vivido con normalidad la presencia femenina, y los compañeros desde hace décadas han tenido decanas territoriales. Faltaba que una mujer ocupara la presidencia del Colegio, pero en honor de la verdad, tampoco antes se había presentado ninguna compañera para ser elegida. En las últimas elecciones de las tres candidaturas presentadas dos fuimos mujeres.

La conciliación es un caballo de batalla al que se enfrentan las registradoras. ¿Cómo tratan de dominar la situación en pro de la vida personal y familiar?

Como en todas las familias, también en las que las registradoras formamos parte, la conciliación es el reto pendiente de resolver. Aunque siempre pensamos en los hijos como nuestra meta asistencial, también hemos de pensar en nuestros mayores. Ha habido importantes avances en las últimas décadas. Las registradoras de mi época no teníamos derecho a la baja maternal, debíamos utilizar las vacaciones para esa finalidad. Cuando nos ausentamos del registro, debe ocuparse de él otro compañero porque no puede quedar desasistido, yo estoy muy agradecida a quienes esos días me ayudaron. Hoy tanto los registradores como las registradoras tienen reconocido ese derecho.

Todavía se podría hacer más por la conciliación sin merma del servicio público al que nos debemos. Es un territorio en el que debemos seguir profundizando.

¿Qué papel juega la mujer en el Colegio de Registradores?

Todos, hombres y mujeres, luchamos por mantener la igualdad, y erradicar toda discriminación cualquiera que sea la causa. Apostamos por la diversidad como factor de enriquecimiento de la profesión. En este objetivo estamos todos y cada uno de nosotros comprometidos.

Las distintas formas de abordar los problemas profesionales, técnicos y de otros tipos, nos enriquecen y permiten que del intercambio de experiencias avancemos en soluciones para los problemas de nuestra sociedad. De estas experiencias obtenemos propuestas que hacemos llegar al Ministerio a través de la Directora General de Seguridad Jurídica y Fe Pública.

Hoy en día esa diversidad actúa de motor de la profesión, por la distinta forma que cada uno, hombres y mujeres tenemos de estar en la sociedad.

Usted encabeza el colegio y es un espejo en el que otras colegas se miran. ¿Qué puede hacer por ellas?

Creo que hacen más ellas por mí, que yo por ellas. Mis compañeras están en el día a día de sus oficinas, y me trasladan sus experiencias y sus inquietudes. Ellas mejor que nadie detectan cómo mejorar el servicio público que prestamos.

Mi posición, como la del resto del equipo de la Junta, ha de ser de escucha permanente para saber qué se espera de nosotros.

El hecho de haber sido elegida como decana no me hace ni mejor ni peor que mis compañeras, cada una debemos ejercer nuestra responsabilidad, dando todo lo mejor de nosotras. Es nuestro compromiso, pero también nuestra obligación.

Habremos logrado la igualdad, cuando nadie hable de la persona del registrador sino de la función que desempeña, cuando el control de legalidad de los documentos que se presentan a inscripción sea ejercido de modo, que las presunciones de legitimación y fe pública operen en toda su extensión.

Cumplimos 160 años de la Ley Hipotecaria que creó la figura del registrador, desde entonces, hombres primero, y mujeres después, trabajamos por responder a la confianza que se depositó en nosotros.

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