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04/03/2024. 23:10:45

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Es el ‘turno’ de las mujeres

Lourdes Capdevila González. Socia de Capdevila Abogados & Asesores

Recuerdo la primera vez que actué en el Turno de Oficio, nunca olvidaré la sensación de satisfacción personal y orgullo por mi trabajo que sentía de camino a comisaría, donde asistiría al que sería mi primer detenido. Nada hacía presagiar que fuera a vivir uno de esos pequeños episodios con los que, lamentablemente, todas las mujeres hemos tenido que convivir alguna vez, pues en pleno siglo XXI no había motivo por el qué pensar lo contrario.

Sin embargo, durante aquella asistencia sospeché lo que, años después, terminé por confirmar:  a día de hoy, todavía, cuando se trata de litigios penales, muchos de los justiciables continúan prefiriendo la defensa de un letrado varón a la de una letrada.

Es importante señalar que, cuando nos referimos al Turno de Oficio, no debemos perder de vista que la persona asistida no ha elegido al profesional encargado de su defensa. Parece algo obvio pero que, en realidad, esconde la clave de esa primera impresión entre abogado y cliente, pues al no haber escogido al letrado siempre es más fácil que exista cierto recelo al comienzo de la relación profesional.

Asimismo, es innegable que la edad puede influir igualmente en esa primera percepción del cliente, yo por aquel entonces contaba con 26 años de edad y hubiese sido totalmente normal y comprensible que la persona a la que estaba asistiendo, tuviera cierto grado de desconfianza en mi labor dada mi poca experiencia (que no formación). Pero como he anticipado, con los años he continuado sufriendo el mismo tipo de sensación con los detenidos a los que he prestado mi servicio actuando en el Turno de Oficio. Ser mujer y joven, no crea la misma seguridad en el cliente.

Por el contrario, siempre he creído, y así me lo dice mi propia experiencia, que cuando a una letrada le toca asistir a una mujer, resulta mucho más sencillo crear un vínculo empático entre abogada y clienta. Suelen abrirse más, a menudo solemos tener una visión similar y, normalmente, se muestran más seguras, sobre todo en cuanto a violencia de género se refiere.

Al hilo de esto, resulta interesante incidir en los derechos que el sistema otorga a la mujer víctima violencia de género, pues en esos casos, aunque la víctima tuviere ingresos suficientes como para no poder acceder al Turno de Oficio, la Ley permite que ésta pueda ampararse en el Turno. De igual modo, se le permite que un mismo letrado del Turno de Oficio conozca de todos sus asuntos judiciales, evitando así que la víctima se vea obligada a relatar a distintos abogados los hechos traumáticos que ha sufrido. Bajo mi punto de vista, todo un acierto y sin duda un paso adelante en el camino que la justicia debe seguir en pro de la igualdad.           

Igualdad a perseguir que en muchos casos, no es tanto tarea del sistema judicial sino las personas que lo integran. No cabe en ninguna cabeza, por ejemplo, que a una letrada embarazada o que acabe de dar a luz, le exijan en el Juzgado presentar un parte de baja como si la maternidad fuese una enfermedad o incluso que aportando dicho parte le señalen una vista para quince días después. Afortunadamente, se continúa evolucionando y ya existe, a modo de ejemplo, un código de buenas prácticas elaborado por el TSJ de Andalucía que previene este tipo de situaciones.

En cualquier caso, y en lo que al Turno de Oficio se refiere, mi reflexión es que tu trabajo, tu forma de ser y tu profesionalidad, serán las encargadas de hacerte ganar ese respeto o confianza por parte de los compañeros, jueces, fiscales y, sobre todo, tu cliente. Puede que exista esa primera percepción de ti, pero a las primeras impresiones les siguen unas segundas opiniones, y esas, con tu esfuerzo, son las que permiten alcanzar la igualdad.

Una igualdad que, pese a que llevamos años anhelándola como sociedad, habiendo avanzado a pasos de gigante, todavía no podemos aseverar que sea totalmente equitativa, y digo equitativa, pues la igualdad entre hombres y mujeres debe ser, como su propio nombre indica, igual. Creo firmemente que este artículo habrá quedado desfasado dentro de unos años, puesto que esta generación y las venideras harán que la desigualdad sea una remora del pasado. Hoy más que nunca, es el turno de las mujeres.

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