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26/05/2022. 03:28:55

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Igualdad, corresponsabilidad y racionalización de horarios

Pilar Cascón Ansotegui, socia y responsable del Área de Derecho Laboral y Seguridad Social de Estudio Jurídico Almagro y secretaria de la Junta Directiva de la Asociación Nacional de Laboralistas (ASNALA)

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible tiene como meta alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y, en concreto, el número 5 se refiere a la igualdad real de hombres y mujeres como objetivo específico, que también se persigue de forma transversal con el número 8, que busca promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para tod@s.

En España, desde los inicios de nuestra andadura democrática con la igualdad reconocida en nuestra Constitución de 1978, se han venido aprobando diferentes normas para impulsar ese compromiso. Si bien es cierto que en los últimos años este compromiso se ha puesto como prioridad legislativa en el ámbito del trabajo, también lo es que todavía tenemos que hacer frente a retos fundamentales como normalizar la presencia paritaria de mujeres en puestos de decisión, la igualdad salarial y la igualdad de oportunidades en el ámbito laboral, objetivo que se persigue con los Planes de Igualdad ya obligatorios para gran número de empresas, y como no, la corresponsabilidad.

Recientemente hemos tenido oportunidad de comprobar que la racionalización de horarios es posible con el toque de queda establecido por el Gobierno y en muchas Comunidades Autónomas debido a la incidencia de la pandemia, se cambiaron los horarios de todo el país, acercándonos a los de nuestros vecinos europeos sin que ello supusiera nada más que cierta incomodidad al romper con nuestros “excesos” horarios.

En el sector legal, es sabido que los horarios se extienden más allá de lo debido, lo que no evidencia una mayor productividad, como tampoco promueve la contratación de trabajadores y mucho menos el bienestar de las plantillas, sino más bien todo lo contrario. Parece que precisamente el sector legal sea el que más desoye el contenido de las normas que ya hoy son de obligado cumplimiento, jornada semanal máxima, descansos y el derecho a la desconexión digital que se ha establecido de forma obligatoria en la Ley Orgánica de Protección de Datos.

Existen, además, dinámicas peligrosas como plantear a los llamados junior que deben quedarse a cumplir con responsabilidades hasta altas horas de la noche y en días festivos, lo que no se justifica en absoluto, no ya desde el punto de vista normativo por el incumplimiento, sino también desde el punto de vista de compromiso con la sociedad que queremos tener. Si existe trabajo para un exceso de horas, éstas deberían cubrirse con más contrataciones, lo cual mejoraría en su medida correspondiente las cifras del desempleo y mejoraríamos también en justicia social y prosperidad económica., así como en salud y ejemplo para nuestros jóvenes.

Hoy en día la presencia de la mujer española en el sector legal es muy alta, sobre todo, porque contamos con un elevado nivel de formación, constancia y valentía. Sin embargo, estos excesos de jornada tienen como resultado que tengan que renunciar a su proyección profesional y sufrir la brecha salarial si deciden formar una familia, Y perjudica, además, a sus historias de cotización. Y sigue pasando aún hoy lo mismo que hace 30 años cuando yo comencé en el ejercicio profesional. Esto me ha llevado a ponerme como objetivo personal promover la racionalización de horarios, donde es necesario el esfuerzo de todos con el presencialismo y las largas pausas para el almuerzo.

El legislador ha querido neutralizar estos excesos con el registro de jornada y con medidas como el registro salarial, planes de igualdad, etc., haciendo que los temas de igualdad sean prioritarios en la agenda política, pero se trata de un compromiso de toda la sociedad para que mujeres y hombres puedan competir en igualdad; puedan ser padres y madres si lo desean, se ocupen ambos del cuidado de sus hijos e hijas sin tener que renunciar a la proyección profesional en términos saludables. Y no solo eso, que ambos puedan desarrollarse profesionalmente en igualdad sin que sea necesario renunciar a formar una familia o a hacer deporte, atender otras responsabilidades sociales o simplemente disfrutar del ocio, el arte o la música.

Estos excesos conducen a que los jóvenes rechacen la posibilidad de plantearse crear una familia y fomentan el individualismo, lo que se traduce en perjuicios para la sociedad a largo plazo: soledad, suicidio, descenso de la natalidad y violencias.

El trabajo a distancia puede ser una herramienta de racionalización y flexibilidad, si bien los datos evidencian que, al final, las mujeres son las que principalmente han optado en meses posteriores al confinamiento por mantener esa opción como medida de flexibilidad, un claro paso atrás en la corresponsabilidad que debemos tener cuidado de no asumir exclusivamente nosotras.

Un trabajador feliz es más productivo y esto revierte no sólo en la empresa, sino a la sociedad de forma inmediata. Ya muchas, en el marco de la responsabilidad social, han querido hacer un esfuerzo y no sólo apoyan a sus empleados con formación que revierta en incrementar la producción, sino que forman a sus empleados en hábitos de vida saludables (alimentación, deporte…) y es en esto en lo que debemos inspirarnos en el sector legal, que aún tiene mucho por hacer.

Todos debemos asumir un papel activo y liderar este movimiento social sin precedentes hacia la igualdad de género en todos los órdenes. Es un hecho que las mujeres que lideran empresas, instituciones y organizaciones lo hacen con verdadera excelencia y valentía. Es manifiesto que las mujeres tienen un sentido del poder más flexible y más eficaz y debemos contar con ellas en beneficio de todos y todas.

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