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20/04/2024. 06:59:31

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La conquista del espacio público: mujeres en las Facultades de Derecho

Mª Cruz Díaz de Terán Velasco. Profª. Titular Filosofía del Derecho. Coordinador de Women Innovation (RedWinn-Programa CYTED)

Históricamente la demanda de la presencia de mujeres en el Derecho surgió de las propias mujeres, tras la toma de conciencia de los derechos que las asistían, empezando por el derecho a la educación. Junto con ello, muchas fueron también conscientes de que, solo accediendo al mundo profesional del Derecho, sería posible alcanzar un ordenamiento jurídico que contemplase las distintas perspectivas.

Mª Ascensión Chirivella fue la primera mujer en licenciarse en Derecho en España. Se colegió en el Ilustre Colegio de Abogados de Valencia en 1922. Tras ella, poco a poco fueron incorporándose más mujeres al mundo de la abogacía en España. Tales fueron los casos de Victoria Kent y de Clara Campoamor. Ambas lo hicieron en 1925, en el de Madrid. En 1927 se colegiaron como pioneras en sus Colegios María Lacunza, en el Colegio de Abogados de Pamplona en 1927 y, poco después, en el de San Sebastián; ese mismo año, María Soteras Mauri, en el Colegio de Abogados de Barcelona; en 1929 Elvira Fernández-Almoguera Casas, en el Colegio de Abogados de Albacete, y así, un goteo constante que fue haciéndose cada vez más intenso. Es interesante mencionar que, frente a lo que sucedió en otros países, en todas estas incorporaciones de mujeres juristas a la abogacía española no hubo objeciones destacadas por parte de los distintos colegios, siendo, en términos generales, bien recibidas por parte de sus colegas masculinos.

En cualquier caso, se trataba de mujeres con distintas sensibilidades pero que coincidían en la idea de que, para hacer justicia, era imprescindible la complementariedad de las aportaciones de mujeres y hombres juristas, porque sin ella, la justicia no sería posible.

Son diversos los testimonios de las pioneras que incidieron en lo necesario de esta suma de perspectivas que, si es ineludible en general, con mayor motivo, -recalcaban- en el mundo jurídico. Así lo hizo Victoria Kent. Kent, con motivo de su colegiación, publicó una carta en el Boletín del Colegio de Madrid en 1925 bajo el título Una nueva era en la vida del Derecho. En su escrito expresaba su convencimiento sobre el efecto renovador que el ingreso de la mujer en la abogacía podía desempeñar sobre las costumbres y las leyes. En términos parecidos se expresó MªAscención Chirivella, el 15 de diciembre de 1935, en un discurso que pronunció en el Paraninfo de la Universidad Literaria de Valencia, invitada por el Ilustre Colegio de Abogados de Valencia. Su discurso llevó por título “Mujer y Abogacía”. En su discurso pueden notarse argumentos similares a los esgrimidos por Kent sobre la imprescindible aportación de la mujer en el Derecho. En concreto, se pueden destacar tres coincidencias: 1) Su preocupación por la necesidad de atender jurídicamente cuestiones sociales hasta el momento prácticamente olvidadas por los juristas masculinos; 2) Su convencimiento de que la incorporación de la mujer suponía una nueva era para el Derecho, en la que se completaría al tener en cuenta todas las perspectivas; 3) El agradecimiento a sus colegas masculinos, ya que, como todas ellas constataron, sin sus apoyos sus logros no habrían sido posibles.

Desde que en 1922 se licenciase Chirivella, la presencia de mujeres en las aulas de Derecho en España no ha dejado de ir en aumento. Desde el 1,87% del curso 1924-1925 en Derecho en la Universidad Central de Madrid, llegando 57,4% en el curso 2019-2020 en el cómputo de Universidades españolas (INE).

Según datos del Ministerio de Universidades, en el pasado año académico, la rama más demandada fue la de Ciencias Sociales y Jurídicas, acumulando el 46,8% de los estudiantes de nuevo ingreso. Ese año, las matrículas para el Grado en Derecho representaron el 17,7% del total en Ciencias Sociales y Jurídicas. Desagregando la cifra por sexos, el 53,5% de las matrículas fueron mujeres y el 42,6 % hombres. En el curso 2018-2019 el porcentaje de mujeres egresadas en Derecho fue del 56,8% y de hombres el 43,2%, lo que confirma la tendencia al alza de la presencia de mujeres en el mundo jurídico.

Este brevísimo repaso histórico en torno al acceso de las mujeres a los estudios de Derecho autoriza a que podamos hacer algunas valoraciones. Las cifras nos permiten hablar de una feminización del Derecho que, según todos los indicios, va a ir a más. Pienso que, con estos datos sobre la mesa, podemos afirmar que son muchos los avances que se han logrado y que no merecen ser menospreciados. Pero aún queda camino por recorrer: la profesión se feminiza por abajo, pero quedan escollos por arriba. Las mujeres que dirigen despachos o son socias o consejeras, o decanas de los Colegios de Abogados son todavía un pequeño porcentaje, que no se corresponde con la presencia de mujeres profesionales, aun teniendo en cuenta las fechas de su acceso al mundo jurídico, posteriores a las de sus compañeros. Lo mismo sucede con los puestos de responsabilidad discrecionales en la judicatura, los registros, las notarías y otros órganos, como la Comisión General de Codificación. Pero eso es un tema para tratar en otra ocasión.

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