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04/03/2024. 06:53:09

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La mujer, motor del cambio en la Abogacía del siglo XXI

Marga Cerro, decana del Colegio de Abogados de Talavera de la Reina, consejera y presidenta de la Comisión de Igualdad del CGAE

Sin lugar a duda, en la Abogacía del siglo XXI, las abogadas somos, no sólo el presente de esta profesión, sino su futuro, y algo aún más importante, debemos ser el MOTOR DEL CAMBIO.

Somos el cambio porque creo firmemente que la plena incorporación de la mujer en la Abogacía está cambiando nuestra profesión, al igual que el resto de las profesiones.

Comencé a ejercer esta profesión hace ya casi 30 años y aunque había mujeres, no llegábamos ni al 30% del censo de ejercientes, y entonces nadie o casi nadie hablaba de conciliación en la profesión y mucho menos de corresponsabilidad, no se exigía el reconocimiento de derechos tales como: paternidad, ni maternidad, ni el derecho a conciliar en la profesión, ni a las vacaciones judiciales, ni a la desconexión. No digo que sólo las mujeres defendamos estos derechos, me consta que muchos compañeros lo hacen, pero sí creo que el paulatino incremento de mujeres en la profesión cristalizó ese cambio, al igual que la llegada de la mujer a la Abogacía Institucional, lo aceleró de manera perceptible.

Soy abogada defiendo derechos ¿cómo no voy a defender los derechos de las mujeres?, ¿cómo no voy a defender mis propios derechos?, ¿cómo no voy a exigir que exista una igualdad real y efectiva entre hombre y mujeres,

¿sería una buena abogada si no lo hiciera?

Todas estas preguntas tienen una misma respuesta, mi trabajo y esfuerzo en la defensa de la igualdad, objetivo que no es sólo mío, o de las mujeres, sino que debe ser objetivo de una sociedad plural, democrática, justa, moderna y próspera. Todavía hoy, en el siglo XXI, hablamos de primeras veces que las mujeres alcanzamos un hito; hablando en primera persona, yo fui la primera mujer en presentarme a unas elecciones al decanato del colegio de  mi ciudad, la primera en ganar unas elecciones a ese puesto y por lo tanto la primera mujer decana de mi Colegio, y posteriormente la primera presidenta del Consejo de la Abogacía de CLM, y esto ocurrió en enero de 2017. Es mi ejemplo, extrapolable a la mayoría de las compañeras decanas del Consejo, salvo un par de casos, el Colegio de la Abogacía de Barcelona y el de Ávila donde hubo algún antecedente previo, el resto hemos sido “primeras decanas” de nuestros respectivos colegios, sino me equivoco la primera decana, lo fue del ICA Toledo.

Estoy convencida que uno de los hitos en la Abogacía institucional es nuestra actual presidenta Victoria Ortega, primera mujer en alcanzar este cargo en los más de 80 años de vida del Consejo General de la Abogacía. Es obvio y lógico que esto influya en las acciones del consejo, es obvio su compromiso

con la Igualdad, y es obvio que ella misma sirva de ejemplo a otras mujeres mostrando que es factible romper techos de cristal, al menos en la Abogacía española.

En mi diseño de un plan de acciones para alcanzar la igualdad plena, sin lugar a dudas la primera sería exigir una auténtica conciliación, una verdadera corresponsabilidad y que está exigencia sea impuesta de forma normativa a través de las reformas legislativas necesarias, sobre todo en el sector privado,  con  un plan de ayudas liderado por las administraciones públicas, que son las garantes y las obligadas legalmente a erradicar la discriminación y llevar a cabo las políticas necesarias para alcanzar la igualdad real entre hombres y mujeres en todos los sectores. Hoy en día la Abogacía es una profesión sin acceso real a la conciliación por lo que nuestras abogadas se ven obligadas a luchar por la igualdad en clara desventaja.

Termino este artículo haciendo dos referencias:

La primera destacando la importancia de las instituciones colegiales en nuestra profesión: en mi opinión, los colegios son instrumentos imprescindibles. Algunas personas, incluso desde dentro de la abogacía, pueden manifestar dudas al respecto, pero solo pueden surgir del desconocimiento real del trabajo y la gestión que se realiza desde todos ellos. Quizás quienes los gestionamos debamos hacer un esfuerzo extra en acercar y comunicar tanto a los compañeras y compañeros que los conforman, el trabajo diario que prestamos en la representación del colectivo, en la defensa de sus derechos y trasmitir al resto de la ciudadanía, el servicio vital, fundamental y esencial que desempeñamos de manera ininterrumpida

La segunda con mi más profundo respeto y admiración por las compañeras y compañeros que han desempeñado su responsabilidad durante los momentos más duros de esta pandemia con riesgo de su propia salud. Mi homenaje a los que ya no están, los que no podrán ver y compartir con todos los demás cómo, sin dudarlo, venceremos esta enfermedad.

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