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06/12/2022. 01:41:24

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Pasar de grumete a capitán es algo más que cambiar de camarote

directora de RRHH de la Consultora Norteamericana Real Business

Llegado el momento de abordar una tarea, considere la posibilidad de delegar. Cuando una persona llega a administrar una cuenta importante, no solo cambia su trabajo, también cambia la forma en que se valora su contribución al despacho; ya lo importante no es lo que en realidad hace, sino lo que consigue.

Pasar de grumete a capitán es algo más que cambiar de camarote

Gran parte del estrés que ataca a los altos ejecutivos en los despachos se debe a la falta de autoridad y autoestima que los aqueja. Estas falencias se dan justo en el momento en que son ascendidos por primera vez, al tener que afrontar una nueva realidad laboral con un planteamiento distinto. Pasar de ser un empleado a ser encargado de un equipo requiere humildad, determinación y paciencia. Es muy común que una persona sometida a este brusco cambio intente demostrar cosas a sus nuevos empleados. Dar exhibiciones de compromiso, cargándose de trabajo innecesariamente, puede llevar a una joven promesa a reventar.

Un consejo importante: llegado el momento de abordar una tarea, considere la posibilidad de delegar. Cuando una persona llega a administrar una cuenta importante, no solo cambia su trabajo, también cambia la forma en que se valora su contribución al despacho; ya lo importante no es lo que en realidad hace, sino lo que consigue.

Delegar -si se hace bien- no es en ningún momento un síntoma de incapacidad, todo lo contrario: es una manifestación de control sobre la organización o el equipo asignado. Repartir la carga de trabajo de manera equilibrada da valor al trabajo de todos los intervinientes, quienes pueden sentir que los logros les pertenecen en proporciones iguales. Además, es una forma de hacer responsables a cada empleado con respecto al trabajo de otros.

Los marinos saben mucho de esto: cargar un buque mercante (la estiba, en el argot marítimo) es una tarea ardua y complicada. Los pesos deben estar bien repartidos, la distribución de la carga debe facilitar su subida a bordo y su entrega, se deben tener en cuenta las condiciones del mar en el que se va a navegar, etc. Todo esto garantiza un viaje seguro para la tripulación, abarata los costos de carburante y los tiempos de amarre. De la misma manera un buen líder debe delegar las tareas basándose en las cualidades de su personal, en el tiempo asignado y en la importancia específica que tenga la labor para la organización.  

Una vez usted logre delegar las tareas de manera racional, podrá hacerse cargo de los asuntos que requieren de su atención directa; también habrá logrado facilitar el control de las actividades de sus subordinados, ya que sabrá exactamente qué cosa debe hacer cada uno.

Delegar puede ser entendida, a primera vista, como una acción cómoda, que tiende a la pereza más que a la eficiencia, pero en realidad es una de las tareas que debe realizar el capitán de un barco. Al fin y al cabo, a un almirante se le pide que lleve a buen puerto su nave, a sus jefes no les interesa saber si estuvo más o menos tiempo en su camarote.

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