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22/06/2024. 18:00:08

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Justicia, Jueces, oposiciones y otras cosas

Manuel de Cristóbal

Circula por tribunales, despachos y zonas aledañas, el borrador de reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que actualiza ciertas “leyendas urbanas”.

Aunque probablemente no sea del todo cierto o simplemente se trate de un bulo, cuentan que quienes se habían presentado "X" veces a los exámenes para juez y no habían aprobado, pasaban a ser contratados como jueces sustitutos o interinos, bajo el argumento de que habían acreditado ciertos conocimientos.

Todos conocemos un caso parecido al de mi vecina del 6º que, con sesenta años y  tras enviudar, decidió sacarse el carnet de conducir. Tras veinte intentos, por fin sacó el permiso de conducir. Aquel día tuvo suerte, no había tráfico, todos los semáforos estaban en verde y, además, aparcó en batería.

Volviendo a nuestro caso, lo único que acredita suspender "X" veces un examen y quedarse a las puertas, es  que el opositor, durante mucho tiempo, no ha sido capaz de mejorar ese pequeño plus que le faltaba y que, además, tiene mala suerte porque hasta a mi vecina del 6º le habría tocado algún día examinarse de aquello que precisamente estudió la noche anterior.

Cuentan que se puede encontrar jueces de 30 años, en capitales de provincia e incluso en Madrid, en Juzgados de Primera Instancia, donde no es razonable que, por edad y escalafón, les correspondiese encontrarse en ese momento de su vida, sobre todo por falta de experiencia.

Cuentan que los jueces de 30 años de las capitales son quienes no fueron capaces de conseguir ese pequeño plus que les faltaba para acceder a la carrera judicial, y terminan en destinos como Madrid donde se tramitan cuestiones complejas y de cierta importancia, mayor que los puestos que ocupan quienes aprobaron, eso si, como eventuales, interinos o sustitutos.

Este es uno de los muchos bulos que recorren los bares de alrededor de los Juzgados, caso de ser cierto, va a adquirir ahora gran importancia pues cuentan que, en la próxima reforma de la LOPJ, los Juzgados de las capitales de provincia van a tener una posición preeminente en detrimento de los Juzgados de cabeza de partido.

También cuentan que, nuestro país, posee una de las mejores legislaciones en cuanto a seguridad e higiene en el trabajo y que existe un seguimiento psicológico y/o psiquiátrico en casi todas las profesiones hasta el punto de que, incluso los barrenderos tienen que pasar un test psicotécnico, porque hay que reconocer que la escoba es un elemento contundente y peligroso, sobre todo si se rompe en cabeza ajena.

También contaban que bastaba con presentar un parte de depresión o que hubiera indicios serios de ella para que a policías, guardias civiles y militares se les enviara a destinos administrativos, alejados de pistolas, escopetas y cualquier tipo de arma. Pero, en todo esto, existía un pequeño agujero, pues a pesar de que el arma más contundente, verdadero salvador o destructor de masas es el bolígrafo de un juez (véase el caso de la colza, MATESA, etc.), este colectivo se encontraba abandonado y no disfrutaba de servicio alguno de atención psicológica o psiquiátrica por parte del Estado. Parece que, ahora esta injusticia va terminar y se les va a someter a un test psicológico en su ingreso. El test en cuestión se realizará tras superar el resto de las pruebas.

Muchos lo consideran insuficiente. Quienes nos movemos en selección de personal pensamos que este test debería ser previo por los siguientes cuatro motivos:

  1. Es la prueba económicamente más barata para eliminar candidatos.
  2. Es injusto para quien tiene estos problemas se le someta a esta prueba psicotécnica en último lugar, en vez de al principio, con el fin de que dedique su tiempo y esfuerzo a otras actividades, si no puede superarla. Dejar que se examine del primer examen, siete veces, y a la octava, cuando por fin lo supera, le digan que no está capacitado, es cruel. Además podría existir un caso peor, que sólo por no aprobar siete veces, termine como interino sin haber sido sometido al test que es la última prueba, según el proyecto.
  3. Un test al ingresar es una atención insuficiente porque la gente se jubila con más de sesenta años y, por lo tanto, acreditar la idoneidad, cuando se tienen ventipocos años, no sirve de mucho pues, en ese amplio lapso de tiempo, pueden haber pasado muchas cosas, sufrir crisis, aflorar patologías, etc., y no tienen, como otras profesiones, un seguimiento adecuado, tal como impone la lógica y las normas de seguridad e higiene en el trabajo.
  4. Es una discriminación, pues a este colectivo no se le otorga la medicina preventiva, tan necesaria y conveniente.

Para terminar, seguimos teniendo esperanza en el sistema, y confiamos en que el Congreso enderece lo enderezable.

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