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20/05/2024. 23:39:04

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Love, hype & hate

Socio fundador de Avezalia, firma especializada en el asesoramiento jurídico integral TIC

Dos corazones rosas entrelazados

Hoy vamos a demostrar que el saber popular más tradicional nos puede servir para acreditar, sin lugar a duda alguna, la realidad y veracidad en la actual sociedad de la información del famoso dicho “del amor al odio hay un solo paso”.

I love you.

Con las nuevas tecnologías, pasa como en cualquier relación de pareja: los comienzos son fantásticos, ilusionantes, desbordantes de pasión, de imaginación… En una palabra: alucinantes. Ahhhhhh, que bonita es la vida de pareja (en nuestra mente al menos).

Pues bien, en la actual sociedad de la información pasa un tanto de lo mismo con una pequeña e insignificante diferencia: cambiamos a nuestra pareja por un aparatejo más o menos sofisticado. Vamos, un cambio sin importancia.

Tanto es así que desde que lo conocemos (e incluso meses antes de su lanzamiento) nos lo imaginamos como el aparatejo de nuestra vida, nuestra media naranja (mecánica), algo con quien compartir nuestra existencia y con quien pasar el resto de nuestra vida.

I hype you.

Ahhhhhh, pero siempre nos pasa lo mismo. Cuando creemos conocer a nuestro aparatejo, llega el día a día y vamos descubriendo que no todo el monte es orégano y que no es oro todo lo que reluce.

Vamos lo que se viene conociendo en el lenguaje más actual como "hype", fenómeno geek que hace referencia a las desmesuradas ilusiones que la gente se crea ante un producto tecnológico y que no suponen más que picos de expectativas infladas, en las que la creemos que debemos tenerlo todo para evitar ser marginados.

Por tanto, a ese pico le acompaña, indefectiblemente, un estado de desilusión más fuerte aún que si no hubiéramos adquirido el aparatejo.

Y si no aplicad lo dicho a fenómenos tan actuales como los que han tenido lugar con todo lo relacionado con Apple: iPhone o iPad, entre otros.

I hate you.

Eso sí, como todo lo malo es susceptible de ir a peor, aún podemos dar una vuelta de tuerca más al fenómeno y pasar de la desilusión al auténtico odio.

Y si no, varios botones de muestra:

–          Odio es lo que deben sentir los trabajadores encargados de fabricar el iPhone 4 que sólo reciben un 1,1% de su precio total de venta.

–          Odio al cuadrado también es lo que han de sentir el londinense que creó el portal web ihateryanair.org y al que un tribunal ha obligado a entregar a la línea aérea.

–          En un plano más nacional, también odio ha de ser el sentimiento que ha de tener la Asociación de Internautas cuando creó el portal putasgae.com.

–          Finalmente, odio y algo más fue lo que debió sentir el sujeto o sujetos causantes del ataque de denegación de servicios sufridos por los portales de la SGAE, Promusicae y el Ministerio de Cultura.

La vida sigue igual, pero mucho más rápidamente, y con más mala leche.

En fin, internet y, en general, el mundo de las nuevas tecnologías siguen suscitando el mismo juego de pasiones enfrentadas, con una particularidad: la velocidad con la que pasamos del amor y la ilusión al odio y la desilusión.

Pero eso sí, ese estado pasional que, curiosamente, se puede configurar como una agravante cuando hablamos de conductas delictivas, se ve requeté-agravado, con la ayuda del supuesto (aunque irreal) anonimato que nos proporciona internet y que produce un aumento considerable de los actos de venganza que, aunque se trate de disfrazar como una protesta pro-derechos civiles frente al poder establecido, no son más que eso…

Por tanto, la vida sigue igual, pero la leche es mala, aún más mala…

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