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Se prepara la nueva Ley General de Navegación Marítima

15 de Septiembre de 2008
  • Actualizará el régimen jurídico del sector y prestará especial atención a la protección medioambiental 
  • Con la futura Ley se derogará el Libro III del Código de Comercio de 1885, cuyas normas habían quedado desfasadas.
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El texto ha sido consultado a los sectores afectados (navieros, cámaras de comercio, transitarios y despachos especializados) y formula un régimen general del tráfico marítimo adaptado a los nuevos tiempos. Presta especial atención a la defensa de los intereses medioambientales y costeros, y desarrolla las previsiones de los distintos convenios internacionales sobre derecho marítimo, especialmente en lo que afecta a la seguridad de la vida humana en la mar y a la protección del medio ambiente marino.

A propuesta del ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, el Consejo de Ministros dio el visto bueno al Anteproyecto de Ley General de Navegación Marítima, que regulará los contratos de utilización del buque, así como los contratos auxiliares de la navegación, el de consignación de buques, practicaje y manipulación portuaria. Asimismo, se determina un régimen de responsabilidad contractual de los sujetos implicados en el tráfico marítimo.

El texto procede de la anterior legislatura, aunque se han introducido determinadas mejoras que no alteran sustancialmente su contenido. En la elaboración de esta norma han colaborado activamente los sectores afectados (navieros, cámaras de comercio, transitarios y despachos especializados, entre otros). La base de la que se partió para alcanzar el texto final fue la propuesta de Anteproyecto de Ley que aprobó en el año 2004 una sección especial constituida en el seno de la Comisión General de Codificación.

La que será nueva Ley General de Navegación Marítima consta de 535 artículos y en el texto se integran tanto normas de derecho público como de derecho privado. Su objetivo es homogenizar nuestro ordenamiento jurídico con el Derecho Marítimo Internacional, proporcionar seguridad jurídica al sector, al garantizar la plena coordinación entre las normas españolas, europeas y convenios internacionales vigentes, y reflejar la realidad práctica actual del transporte marítimo.

El anteproyecto de ley da respuesta a la necesaria uniformidad del derecho marítimo y pretende poner fin a las contradicciones existentes en la actualidad entre los distintos convenios internacionales vigentes en España y la dispersa normativa que regulaba esta materia.

El texto supone la formulación, por primera vez en la legislación marítima española, de una regulación básica muy completa y sistemática de policía administrativa. Ello permitirá una mejor intervención de la Administración, en particular del Ministerio de Fomento, en la defensa de la seguridad marítima y del salvamento de la vida humana en la mar, así como la defensa de intereses medioambientales y costeros.

El anteproyecto contempla también el tema de los polizones, cuyo régimen se remite a las normas generales de extranjería e inmigración, reforzando la responsabilidad de los capitanes de buque.

Vehículos de navegación

El anteproyecto de ley aprobado configura todo un estatuto jurídico del buque. Se mantiene la situación actual de doble registro: el de buques y empresas navieras adscrito al Ministerio de Fomento y el de bienes muebles, dependiente del Ministerio de Justicia.

Por primera vez se regula el contrato de construcción naval, incorporando importantes innovaciones en el contrato de compraventa de buques, al tiempo que se unifica la regulación de los privilegios marítimos (con remisión al Convenio de Ginebra de 1993). En el texto se regulan los contratos de utilización del buque (de arrendamiento, de fletamento, de pasaje) y los contratos auxiliares de la navegación (el novedoso de gestión naval, el de consignación de buques, practicaje y manipulación portuaria). Esta regulación se basa en el respeto a la libertad de pactos de las partes y, al mismo tiempo en la determinación clara de su régimen de responsabilidad.

Accidentes

La regulación de los accidentes de la navegación se efectúa mediante una remisión a los convenios que regulan esta materia en los casos de abordaje, avería grave, salvamento, bienes naufragados o hundidos y responsabilidad civil por contaminación.

Respecto a la responsabilidad civil por contaminación, hay que destacar que es suplementaria y adicional a la prevista en el convenio internacional sobre responsabilidad civil nacida de daños debidos a la contaminación por hidrocarburos y al convenio sobre constitución de un fondo internacional de indemnización.

El reconocimiento a los sujetos de la navegación de la posibilidad de limitar su responsabilidad se remite a los convenios vigentes en España (convenio de Londres de 1976 y protocolo de 1996).

Mediante este texto se moderniza la regulación del contrato de seguro marítimo y las especialidades procesales que conllevarán las nuevas normas de la futura ley, como el embargo preventivo de buques o su venta forzosa.

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