- La ex fiscal general del Estado abrió ayer en la sede de la Fundación Ortega-Marañón el V Encuentro Mujeres por Derecho subrayando que “hay una resistencia a la igualdad por parte de quienes no quieren que cambien las cosas”
Cuando Consuelo Madrigal fue nombrada fiscal general del Estado en 2015, se convirtió en la primera mujer en ocupar uno de los cargos de mayor poder e influencia de la Justicia española. Habían pasado más de tres décadas desde su ingreso en la carrera fiscal y, aun así, aquel nombramiento seguía teniendo algo de excepción. Diez años después, las mujeres han conquistado espacios que durante generaciones les estuvieron vedados, pero las preguntas sobre el acceso al poder, los techos invisibles y la igualdad real siguen abiertas.
Sobre esa reflexión pivotó la conferencia inaugural del V Encuentro Mujeres por Derecho, organizado por la Fundación Aranzadi LA LEY bajo el lema “Una revolución ética” Con el título Las mujeres, la Justicia y el poder, la fiscal de sala del Tribunal Supremo abrió una jornada dedicada a analizar los desafíos que afrontan las mujeres en los ámbitos jurídico, institucional y empresarial en un momento marcado por la transformación tecnológica, los cambios sociales y la necesidad de repensar el liderazgo desde una perspectiva ética.
La cita, celebrada en la Fundación Ortega-Marañón de Madrid, reunió a destacadas profesionales para debatir sobre igualdad, IA, liderazgo y diálogo intergeneracional, en una edición que contó además con la Presidencia de Honor de la Reina Letizia. Consuelo Madrigal no habló desde la distancia del cargo ni desde la solemnidad del título, sino desde una trayectoria en la que la justicia ha sido también un lugar de aprendizaje sobre los límites y las posibilidades del poder. Su intervención no buscó cerrar debates, sino abrirlos con la serenidad de quien sabe que la igualdad se construye, a veces con avances visibles y otras con resistencias más discretas.
“La igualdad es una aspiración del alma humana que necesita para encontrarse a sí misma”, dijo Madrigal parafraseando a la filósofa francesa Simone Weil al inicio de su intervención. “Pero también es el valor que necesita cualquier sociedad justa y decente”. La jurista reivindicó así la igualdad de género, recordado que el derecho “siempre va uno o dos pasos por detrás de la vida y la ley del más fuerte tiende a imponerse una y otra vez”. Esto refleja que “la igualdad no es algo que se genera naturalmente”, sino que hay que luchar por ella “afirmando los derechos y la igualdad”.
Durante su intervención, Madrigal hizo un repaso por la evolución de los derechos de las mujeres desde el año 1973, cuando sufrían la discriminación derivada de la licencia marital. Y es que las mujeres casadas eran equiparadas legalmente a los menores de edad y necesitaban el permiso expreso de su marido para casi cualquier acto civil. Durante mucho tiempo se han producido “comportamientos intolerables” que afirmaban “privilegios de poder”.
Actualmente, “el 66% de los integrantes de la carrera fiscal son mujeres”, recordó la fiscal de sala del Tribunal Supremo. Sin embargo, “en la cúpula de la administración o en los puestos de dirección de los despachos no vemos a las mujeres”, lamentó. Para ella, esto se debe a que “hay una resistencia por parte de quienes no quieren que cambien las cosas”.
Los sesgos de género
“No hay que esperar al paso del tiempo, hay que cambiar nuestros ámbitos de pensamiento”, subrayó Madrigal, que llamó también a manifestarse contra los sesgos de género. “Muchos hombres se atribuyen funciones de liderazgo a sí mismos”, lo que empuja a “garantizar una interpretación de las normas que parta de una comprensión completa de la realidad, no sesgada”. En este sentido, la jurista se manifestó a favor de las cuotas de género porque “peor es que no las haya”.
Madrigal también dijo que “no basta la igualdad formal que propugna la Constitución, es necesario activar el párrafo segundo”, que dice que no puede prevalecer “discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. Por último, llamó a “eliminar los aspectos discriminatorios que contienen algunas normas neutras”.
