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28/09/2022. 14:34:58

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Cómo puedes resolver problemas técnicos tú mismo

Si en estos meses has optado por cambiar tu residencia habitual y/o por teletrabajar, es probable que te topes con alguna incidencia técnica que tambalee ese equilibrio que buscabas entre “el verano y el trabajo”.

He pensado en esta idea tras escuchar a algún que otro cliente, y por eso me he decidido a ayudarte como técnico informático. ¿Sabes por qué? Porque sólo necesitas un poco de información precisa para salir airoso, confiar en tus posibilidades técnicas y seguir disfrutando del periodo estival donde quieras, aunque tengas que trabajar.

En este artículo te voy a enseñar a resolver tres errores técnicos muy comunes. Verás que no tienes que ser informático ni tienes que posponer tareas esperando a que un técnico pueda atenderte para continuar trabajando con normalidad.

“Error de programa”

En primer lugar, veamos qué ocurre con esos programas que habitualmente usas y de pronto, dejan de funcionar.

Como cada mañana te dispones a abrir uno de los programas que usas con asiduidad para gestionar tu trabajo y ¡zas! Te das cuenta de que no se abre, lo vuelves a intentar, y sigue sin abrirse. O que se abra y una vez que estás realizando una acción, se cierra inesperadamente sin previo aviso. Miras el reloj, tus expectativas y planificación empiezan a generar nerviosismo y te acuerdas del informático. Antes de dar un aviso a tu técnico habitual o perder la cabeza intentando buscar a otro más cercano, vamos a hacer varias comprobaciones:

Calma. En la mayoría de las ocasiones basta tan sólo con cerrar las aplicaciones que no necesitas en ese mismo momento. En la mayoría de los casos, si ese programa estaba funcionando con total normalidad, no hemos hecho nada extraño y de repente no va bien, lo más probable es que te hayas quedado con insuficiente memoria RAM. Este problema se hace especialmente evidente con los exploradores de Internet. Seguramente hayas ido abriendo pestañas y pestañas sin reparar en ir cerrando las que ya has consultado y no necesitas tener abiertas. Cuando navegues, mi mejor recomendación es precisamente que vayas descartando y cerrando aquellas que no necesitas ya, pero que también conserves las que no quieres perder de vista. Para eso tan sólo tienes que añadir esas webs (urls completas) a “Favoritos”. Así podrás consultarlas cuando quieras ya que, aunque las cierres, las seguirás teniendo a mano, sin tener que volver a buscarlas (basta con pulsar Favoritos para acceder).

Con las aplicaciones en tu ordenador o dispositivo móvil ocurre lo mismo. Si has ido abriendo programas y no los has cerrado, éstos siguen consumiendo memoria, así que lo más conveniente es cerrarlos, aunque más tarde tengas que volver a usarlos. Los programas que más memoria consumen, suelen ser los editores de vídeo o de diseño. Revisa qué tienes abierto y prueba a cerrar todo y abrir la que necesites, así dispondrás de más RAM para que se ejecute con fluidez.

Si además eres de los que suelen dejar siempre el ordenador encendido, plantéate reiniciarlo de vez en cuando, o incluso cerrarlo alguna noche.  Si es durante todo un fin de semana, mejor para ti también; ambos merecéis un periodo de desconexión). Y al volver a encenderlo o reiniciarlo, tu equipo habrá liberado todo lo cacheado.

Si tras probar estas sencillas acciones, tu programa sigue sin funcionar correctamente, quizás debas desinstalarlo y volver a instalarlo. Esto puede deberse a que “haya cascado” en el sector del disco duro donde está y sea necesario reubicarlo.

“Sin conexión”

Trabajar conectado ha pasado de ser una opción a una necesidad, y a veces, justo en el momento más inoportuno, te falla el Wi-Fi o no encuentras una red desde tu ordenador.

Las causas pueden ser múltiples, como una subida de tensión que afecte al router o una desconfiguración de los drivers de la tarjeta de red. Si sufres esta incidencia en un momento en el que necesitas conectarte sí o sí, tienes una alternativa: generar una red Wi-Fi móvil con el ídem.  De esta manera puedes conectarte mientras se soluciona el problema con la conexión en tu ordenador.

¿Cómo puedes darte conexión con tu móvil? En casi todos los móviles tan sólo es necesario entrar en “Ajustes” y seleccionar “redes/ conexiones”. Después encontrarás una opción denominada “punto de acceso portátil” y desde ahí puedes configurar tu Wi-Fi. Eso sí, presta atención y consulta la tarifa de datos que tengas contratada (si es ilimitada o no), porque, aunque hayas creando una conexión Wi-Fi, estás usando la tarifa de datos de tu móvil.

“La impresora no va”

¿Se ha atascado?

Este error es un clásico que se sucede desde los orígenes de aquellas impresoras matriciales y perdura en los modelos más actuales. Antes de tirar del papel o volverte loco desmontado piezas, párate porque la solución suele ser sencilla. Y aunque depende en gran parte del modelo de la impresora, en casi todas existe un botón, bien físico, o bien en el programa de la impresora, para expulsar directamente ese papel que ha quedado atascado.

Si estuviera atrapado en el interior, entre los rodillos, entonces sí que debes abrir la impresora. Te indico cómo:

  1. Con cuidado puedes probar a abrirla ejerciendo un poco de fuerza entre la bandeja de salida del papel y la parte superior.
  2. Revisa si existe un gatillo de seguridad que deberás accionar.
  3. Una vez que tengas a la vista el mecanismo de la impresora, puedes ir retirando con cuidado el papel atascado.
  4. Vuelve a cerrar todo como estaba, coloca una sola hoja en la bandeja de papel y prueba a imprimir.  

¿imprime mal?

Tu impresora necesita una sencilla limpieza. Si tienes una impresora de cartuchos de tinta, en el software encontrarás una opción llamada “limpieza de cabezales”. Acciona esta opción, prueba y repite la operación si no ha salido bien la impresión. Si tras esto, el problema persiste, es probable que haya estado parada mucho tiempo y se haya secado la tinta que se deposita habitualmente en los cabezales. En este caso, tu impresora necesita una limpieza más profunda. Lo mejor es hacerte de líquido especial para la limpieza de cabezales y rodillos y aplicarlo con una bayeta fina, frotando para retirar los restos de tinta seca. 

¿Tu impresora es láser? Te voy a dar una pista para alargar la vida de un tóner medio gastado; extráelo siguiendo las indicaciones del fabricante y repite unos pequeños golpes al cartucho. Antes de hacerlo ten en cuenta que el cartucho está recubierto de polvo magnético y que te puede manchar la ropa (y para quitar esas manchas, necesitarás consultar a otro entendido en ese tema porque tienen difícil solución).

Hasta aquí mis consejos para que afrontes tú mismo estas incidencias técnicas tan comunes. La intención es que ganes tiempo y tranquilidad.

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