LegalToday

Por y para profesionales del Derecho

Portal jurídico de Aranzadi LA LEY, por y para profesionales del Derecho

29/09/2026. 08:05:47
29/09/2026. 08:05:47

LegalToday

Por y para profesionales del Derecho

¿Comprar inmuebles o comprar rentabilidad? La nueva lógica del M&A inmobiliario

Asesor fiscal en Carrillo

La inversión inmobiliaria suele presentarse a través de cifras aparentemente sencillas: precio de adquisición, rentas previstas, porcentaje de ocupación y rentabilidad esperada. Sobre el papel, la operación puede parecer redonda. El activo está bien situado, genera ingresos recurrentes y ofrece un retorno superior al de otras alternativas de inversión. Sin embargo, entre la rentabilidad anunciada y la rentabilidad que finalmente recibe el inversor existe, en muchas ocasiones, una distancia considerable.

La inversión alcanzó los 18.400 millones de euros en 2025, un 31% más que el año anterior y el volumen más elevado desde 2018. El inicio de 2026 ha reforzado esta tendencia: durante el primer trimestre se transaccionaron aproximadamente 6.300 millones, con un crecimiento interanual del 93%.

Este aumento de la actividad no responde únicamente a la compraventa tradicional de edificios. El capital vuelve a interesarse por carteras, sociedades, operadores y plataformas capaces de integrar nuevos activos y generar economías de escala.

El contexto parece favorable: hay liquidez, financiación y apetito inversor. Sin embargo, precisamente cuando se multiplican las oportunidades, aumenta el riesgo de confundir una rentabilidad atractiva con una buena operación.

¿Cómo se han gestado la mayoría de estas operaciones? A través del asesoramiento de M&A inmobilario.

Un inmueble puede parecer una magnífica inversión sobre el papel y convertirse en una operación bastante menos atractiva después de firmar.

Una rentabilidad anunciada del 7 % no necesariamente significa que el inversor vaya a obtener un 7 %. Entre una cifra y otra aparecen la financiación, la fiscalidad, las inversiones pendientes, los costes de explotación, la duración y calidad de los contratos de arrendamiento, la solvencia del operador o las condiciones de una futura venta.

La verdadera pregunta, por tanto, no es únicamente cuánto renta un inmueble. Es cuanto de esa rentabilidad llegará realmente al inversor.

La inversión inmobiliaria suele presentarse mediante unas pocas cifras: precio de adquisición, renta anual, ocupación y rentabilidad esperada. Son datos necesarios, pero insuficientes.

Pensemos en un activo adquirido por cuatro millones de euros que ofrece aparentemente una rentabilidad anual del 7 %. La operación puede resultar atractiva. Pero la conclusión puede cambiar si el inmueble necesita una inversión relevante en los próximos años, si parte de los contratos vence a corto plazo, si la financiación resulta más costosa de lo previsto o si la estructura de adquisición genera un mayor coste fiscal.

El inmueble sigue siendo el mismo. La rentabilidad, no.

Un inmueble plenamente ocupado puede depender de un arrendatario cuya solvencia no haya sido suficientemente analizada. Una renta elevada puede estar vinculada a un contrato próximo a vencimiento. Una excelente localización puede coexistir con limitaciones urbanísticas que impidan el uso o reposicionamiento previsto por el comprador.

Y en determinados activos —hoteles, residencias de estudiantes, centros de datos u otros inmuebles ligados a una explotación empresarial— el riesgo ni siquiera está exclusivamente en el inmueble. La capacidad del operador para mantener ocupación, márgenes y niveles de servicio puede ser determinante para la rentabilidad.

En estos casos, el inversor no compra únicamente ladrillo, compra también la capacidad de ese activo, de sus contratos y de su explotación para seguir generando caja.

Los riesgos también tienen precio

Esta es probablemente una de las cuestiones más relevantes en una operación de M&A inmobiliario. Una due diligence no debería limitarse a identificar contingencias.

Cada riesgo relevante debería terminar teniendo una consecuencia concreta: un ajuste del precio, una garantía del vendedor, una condición de cierre, una modificación de la estructura o, en determinados casos, la decisión de no continuar con la operación.

Ahí es donde el asesoramiento empieza realmente a proteger la rentabilidad. Y este asesoramiento, determina la forma de adquirir un activo no es una cuestión meramente jurídica o fiscal. Es una decisión económica.

La estructura elegida puede modificar el coste efectivo de entrada, las necesidades de financiación, la tributación de los rendimientos y las condiciones de una futura desinversión.

Dos inversores pueden adquirir un activo similar por un precio semejante y terminar obteniendo resultados diferentes dependiendo de cómo hayan financiado y estructurado la operación.

La fiscalidad no convierte por sí misma una mala inversión en una buena inversión. Pero una estructura inadecuada sí puede reducir significativamente la rentabilidad de una operación inicialmente atractiva.

La rentabilidad no termina cuando se cobra la renta. Termina cuando el capital vuelve al inversor.

Por eso, el análisis de una inversión inmobiliaria no debería responder únicamente a la pregunta de cuánto produce actualmente el activo. Debe responder a otra bastante más importante:

¿Cuánto de esa rentabilidad conservará realmente el inversor después de comprar, financiar, explotar y vender el activo?

El verdadero valor de un análisis integral consiste precisamente en hacer visibles, antes del cierre, aquellos factores que todavía no aparecen en el cálculo inicial y trasladarlos al precio y a las condiciones de la operación.

Porque comprar bien no consiste únicamente en encontrar un buen inmueble.

Consiste en saber exactamente qué se está comprando, qué riesgos se están asumiendo y qué rentabilidad quedará realmente después de descontarlos.

Y el momento de descubrir que aquel 7 % nunca fue realmente un 7 % es antes de comprar.

No después.

Valora este contenido.

Puntuación:

Sé el primero en puntuar este contenido.

Resumen de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia mientras navegas por el sitio web. De estas, las cookies que se clasifican como necesarias se almacenan en tu navegador, ya que son esenciales para el funcionamiento de las funcionalidades básicas del sitio web. Estas cookies no requieren el consentimiento del usuario. También utilizamos cookies de terceros: analíticas, que nos ayudan a analizar y comprender cómo utilizas este sitio web, y publicitarias, para generar audiencias y ofrecer publicidad personalizada a través de los hábitos de navegación de los usuarios. Estas cookies se almacenarán en tu navegador solo con tu consentimiento. También tienes la opción de optar por no recibir estas cookies. La exclusión voluntaria de algunas de estas cookies puede afectar a tu experiencia de navegación.