Joãozinho es un “menino na rua” que vende caramelos a los conductores en el tránsito enloquecido de una ciudad brasileña para poder sobrevivir. Muy lejos de la escuela, arriesga su vida eludiendo autos y colgando las bolsitas con dulces en los espejos laterales de los automóviles en los 90 segundos que demora un semáforo rojo. Como tantos otros niños brasileños carentes que sufren el mismo calvario, cada bolsita tiene grampeado un papel con un código QR “PIX” para que el conductor que decida quedarse con ella y arranque al cambiar el semáforo se acuerde de hacerle una transferencia bancaria de 5 reales —casi un euro— a la supuesta cuenta de su madre, pero que bien podría ser la del proveedor de los caramelos. Un par de años antes, con menos inflación, le daban dos billetes de dos reales que se ponía en el bolsillo. Lo único inventado aquí es el nombre del menino.
Transferencia forzada del PIX.
El PIX es un sistema electrónico de transferencias bancarias diseñado por el Banco Central do Brasil (BCB) en 2016 y lanzado el 16 de noviembre de 2020. Los jefes del Departamento de Estructura del Mercado Financiero del BCB, Carlos Eduardo Brandt y Angelo Duarte, implantaron el PIX introduciendo las transacciones bancarias inmediatas. La resolución BCB número 1 del 12.08.2020 lanzó una secuencia reglamentaria para imponer el PIX entre los bancos privados, con el argumento de suprimir otros pagos electrónicos más lentos y ofrecer un servicio gratuito para las personas físicas, bancarizando así a millones de brasileños. El art. 3 impuso su implementación a las instituciones financieras con más de 500.000 cuentas activas. En 2024, la resolución BCB 403 extendió la obligatoriedad a todas las entidades reformando la anterior.
Códigos fuente de un Banco Central.
La convergencia hacia la digitalización no se reduce a la adopción de nuevas tecnologías. Para responder a la dinámica y estabilidad del mercado financiero, los BCs. deben garantizar confianza y transparencia, asimilando los cambios en los activos digitales rápidamente, actuando como catalizadores de la innovación (fintech) y de la comunicación reglamentaria (regtech).
Los BCs comparten públicamente -e internacionalmente con otros BCs- el uso de sus códigos fuente de sus modelos operacionales para controlar su desarrollo. La transparencia de modelos varía considerablemente entre los BCs y jurídicamente se conoce como una transferencia tecnológica de internalización e intercambio de códigos científicos. Reproductibilidad y replicabilidad son mecanismos jurídicos de alineamiento hacia buenas prácticas y modernización de reglas financieras.
Esta diseminación intelectual de códigos erige una riesgosa colaboración internacional. Por ello, los BCs informan públicamente los sistemas operativos existentes, pero no los crean. Comparten simulaciones para favorecer el entendimiento y la proyección de las transacciones electrónicas. Entre las reglas brasileñas del PIX encontramos un verdadero esquema de licenciamiento obligatorio mediante manuales de uso de la marca, de implementación y hasta un mecanismo de solución de disputas. El código fuente del PIX es propiedad del BCB tras haber sido construido con códigos libremente disponibles como Red Hat, Apache Kafka y Kubernetes. En el 2022, el presidente del BCB anunció que su código fuente sería compartido internacionalmente, sin embargo, los códigos fuentes están protegidos por razones de seguridad nacional e integridad financiera.
Geopolítica del BRICS-Pay.
Planeado como la libertad financiera sin fronteras, BrICS-pay.com es una plataforma de pagos en blockchain descentralizada, desarrollada por el BRICS Business Council, entre Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica para contornear el uso del dólar americano entre individuos y negocios. El PIX transfirió su tecnología a este consorcio sin compromiso de aporte financiero, casi como una tecnología open source. Brics-Pay está dirigido por un Consejo de Representantes Plenipotenciarios que aprueba las áreas de actividad, admite participantes, capta financiamiento, crea grupos de asesoramiento, reglamenta pagos gratuitos y costeados.
Brics-Pay sigue la arquitectura jurídica cooperativa del Swift y del MBridge (China, Hong Kong, Tailandia y Emiratos). MBridge ya alcanzó un nivel operativo en el 2024, suficiente para explorar la creación de una moneda digital entre BCs, para desdolarizar el comercio internacional. SWIFT (Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication) lidera desde 1973 una estructura cooperativa similar con más de 11.000 instituciones financieras operando en más de 200 circuitos tecnológicos. Constituye un mecanismo de mensajería financiera sin mover dinero. Sus usuarios envían los fondos. Con sede en Bélgica y gobernada bajo la ley belga e internacional, normas técnicas ISO 20022, informa pagos en diferentes monedas como USD, HKD, Euro, GBP,JPY,CNY,CHF,AUD, CAD y SGD.
Transferencia de tecnología violatoria del comercio internacional.
La transferencia forzada de tecnología del PIX desde el BCB a las instituciones financieras en Brasil, se ha puesto a disposición del BRICS-Pay como si fuese open source, para colaborar en un proyecto geopolítico, competir con el SWIFT en vez de habilitar su funcionamiento para monedas como el Real o el Yuan por ejemplo.
En julio del 2025, la Oficina de Comercio Internacional de los Estados Unidos (USTR) inició una investigación sobre la práctica ilegal del PIX como barrera discriminatoria para otros mecanismos de pago electrónico en Brasil como las tarjetas de credito, Google Pay y Apple Pay y es objeto de las negociaciones actuales entre ambos gobiernos. El acceso abierto a la tecnología -y los datos de brasileños- que contiene el PIX son materias preciosas, El costo operacional del PIX es ínfimo.
Bajo la Sección 301 del Trade Act de 1974, Estados Unidos procura determinar cómo el PIX interfiere en los derechos intelectuales, los servicios de pago electrónico y la anticorrupción, para proteger tanto a las empresas de social media, como a las instituciones financieras.
Muchos bancos centrales e instituciones financieras internacionales desarrollan, registran y transfieren tecnología de infraestructura financiera y activos digitales. Lo hacen closed source, como el E-CNY chino, pero orientados a respaldar una moneda digital con moneda corriente. Los software de pagos electrónicos operan dentro de asociaciones formadas por entidades financieras de todo tipo y naturalmente, el banco central, frecuentemente creado por ley, supervisado por el gobierno, proponiendo un sistema de adhesión operacional. Esta no es la estructura jurídica que gestiona el PIX.
¿Y Joãozinho?
160 millones de brasileños usan el PIX que modernizó sus hábitos de consumo, A Joaozinho ciertamente, le cambió la vida aunque no ve más un billete. La Receita Federal asegura que no utiliza los datos de los individuos y el gobierno sostiene que tampoco estarán disponibles para las empresas privadas. La inclusión financiera es un valor jurídico distante y la propiedad intelectual del PIX es un bien estratégico del BCB.
Iniciamos un debate global sobre la propiedad intelectual de los sistemas digitales de los entes autárquicos. La geopolítica de su transferencia tecnológica desafía la independencia del banco central, pero a Joaozinho no le importa. En junio de 2025, la Suprema Corte Federal de Brasil juzgó responsables a Meta, X, WhatsApp, Google entre otras plataformas, por la gestión de contenido e usuarios en Brasil, contradiciendo los principios de liability shield y good samaritan que rige en los Estados Unidos (sección 230 del 47 USC de 1996) obligados a remover contenido racista, odio e incitación a la violencia. Si los datos de usuarios del PIX también pertenecen al BCB, esa propiedad intelectual puede violar derechos constitucionales y federales.
Preocupa que el BCB haya transferido la tecnología del PIX al BRICS y no lo haya implementado dentro del Mercosur, por ejemplo, también desabastecido de inclusión financiera. Hasta hoy, el PIX opera en Uruguay desde 2023 a través de un acuerdo comercial privado entre PagBrasil y Plexo. En Argentina, el Banco Patagonia usa un sistema asimilable para comprar reales mediante un acuerdo con el Banco do Brasil. En octubre de 2025 se lanzó el Bre-B (Breve), un acuerdo entre el Banco Central de Colombia y el BCB. Si se compara el interés tutelado por la inclusión financiera con la transferencia tecnológica internacional del PIX, se descubre una herramienta digital geopolítica y poderosamente autorregulada, capaz de absorber los datos financieros privados, administrándolos con una protección intelectual discutible.


