- La AESIA, el Consejo de Estado y Garrigues analizan los retos regulatorios que plantea la inteligencia artificial
La inteligencia artificial promete ahorrar tiempo, automatizar tareas y aumentar la productividad de los despachos y asesorías jurídicas. Sin embargo, su incorporación también plantea nuevos interrogantes sobre la ética profesional, protección de datos, propiedad intelectual y derechos fundamentales. Ese fue uno de los principales mensajes de la mesa «IA jurídica sin miedo: regulación, ética y seguridad para innovar con garantías», celebrada en el marco de la jornada IA Legal 2026, organizada por Aranzadi LA LEY.
Tras la presentación de Allegra, la nueva inteligencia artificial jurídica de la compañía, el debate se trasladó a una cuestión que preocupa cada vez más al sector: cómo aprovechar el potencial de estas herramientas sin comprometer la seguridad jurídica.
Retos regulatorios
«El derecho digital cada vez es más complejo porque hay muchas piezas que encajar. Y el paquete ómnibus parece que no lo soluciona», advirtió Moisés Barrio, letrado del Consejo de Estado.
Barrio recordó que el Reglamento de Inteligencia Artificial (RIA) convive con otras normas como el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), la normativa de ciberseguridad o la propiedad intelectual, obligando a despachos y empresas a desenvolverse en un entorno cada vez más regulado.
«Un despacho que utiliza IA primero tiene que vigilar el RGPD y luego el RIA. Y si hay un contrato con un proveedor, es muy importante revisarlo para tener clara la responsabilidad», señaló.
Por su parte, Cristina Mesa, socia del Departamento de Propiedad Industrial e Intelectual de Garrigues, defendió la necesidad de implantar controles internos y realizar un seguimiento constante de los proveedores tecnológicos. «Es muy importante hacer un checklist de seguimiento al proveedor», subrayó. Además, la experta abordó algunas de las problemáticas actuales como los deepfakes, los derechos de autor y los desafíos que plantea la generación de contenido sintético.
El modelo europeo frente a la desregulación
En esta línea, uno de los aspectos más destacados fue la intervención de Javier Torres, secretario general de la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA), quien defendió el papel de la regulación para generar confianza y proteger los derechos fundamentales. «Nuestra labor es alfabetizar», afirmó.
Torres destacó el papel internacional que está desempeñando la AESIA, que participa en grupos de trabajo europeos y asesora a países como Serbia, Armenia, Moldavia o Turquía en el desarrollo de modelos de gobernanza de IA. Asimismo, colabora con iniciativas impulsadas por Naciones Unidas para avanzar en estándares internacionales sobre inteligencia artificial.
«No podemos permitir que la IA mate»
Frente a quienes consideran que Europa está regulando en exceso la inteligencia artificial, el secretario general de la AESIA, defendió que el desarrollo tecnológico debe tener límites cuando están en juego los derechos fundamentales. El responsable del organismo recordó que la Unión Europea ha optado por un modelo basado en la prevención de riesgos y la protección de las personas, frente a enfoques más laxos como los impulsados en Estados Unidos. «No podemos permitir que la IA mate», afirmó, al referirse a determinadas aplicaciones de alto riesgo y a la necesidad de mantener el control humano sobre determinadas aplicaciones especialmente sensibles, como los sistemas utilizados en ámbitos de seguridad, justicia o actuación de los poderes públicos.
La moderadora de la mesa, Cristina Retana, directora de Innovación y Contenidos de Aranzadi LA LEY, resumió el debate con una idea compartida por todos los participantes: la inteligencia artificial representa una gran oportunidad para el sector jurídico, pero su adopción exige combinar innovación, formación, supervisión humana y seguridad jurídica.

