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27/06/2022. 06:50:45

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Ópera y Derecho 68

El compositor Gesualdo, absuelto tras asesinar a su mujer

Presidente de la Asociación Europea de Abogados

El compositor Carlo Gesualdo, príncipe de Venosa y conde de Conza nació en Venosa (Basilicata, Italia) en  1566 y murió en Avellino (Campania) en 1613. Asesino a su mujer, al amante de su mujer y a su propio hijo. Es uno de los compositores más destacados del renacimiento. Su música fue admirada por Berg. Schonberg y Stravinsky.

Estamos en Octubre de 1590 en Nápoles. María de Avalos, hija del Duque de Pescara, se encontraba teniendo relaciones sexuales con su amante Fabrizio Carafa, creyendo, como en otras ocasiones, que su marido, Carlo Gesualdo, Principe de Venosa, estaba de viaje. La hermosa María, además de su esposa fruto de un matrimonio de conveniencia, era su prima.

Pero Carlo Gesualdo no se había marchado. Conocía la traición de su mujer y lo tenía todo preparado para restituir su honor. La relación furtiva entre Maria y Fabrizio era un secreto a voces en la ciudad. En pleno acto sexual, a las órdenes de Carlo, sus sirvientes atacaron a la pareja furtiva con cuchillos y espadas. A ellos les fue encargada la parte más sucia y arriesgada del plan. A continuación Gesualdo, con su daga, terminó la matanza con un ensañamiento que conmocionó a la opinión pública.

Tras las repetidas cuchilladas y mutilaciones arrastró los cuerpos inertes a las puertas de palacio, para que todos los vieran. No fue un crimen compulsivo. Llevaba días planeándolo. Se abrió un proceso tras el asesinato. Gesualdo fue absuelto tras un proceso de que duro sólo un día. El propio  virrey español de Napolés Juan de Zuñiga, en la época de Felipe II, le dijo a Gesualdi Su estatus y el derecho de aquella época muy benévolo como los crímenes de celos consiguieron que  saliera indemne de aquel crimen. Tuvo que trasladarse a otra la ciudad para protegerse de la ira de los familiares de la pareja de amantes.

Al poco tiempo, la noticia de la muerte de su primer hijo de corta edad corrió como la polvora. Los historiadores consideran bastante probable que fuera también asesinado por Gesualdo, dadas las sospechas que él tenía de que fuera realmente hijo de Fabrizio. Algunos especularon contando que sufrió una asfixia premeditadamente lenta, colgado de una soga, que duró dos largos días.

Gesualdo  nunca mostró arrepentimiento por estos hechos, sino más bien todo lo contrario, ya que 20 años más tarde encargaba un cuadro para conmemorar la canonización de su tio Carlos Borromeo, en el que aparecerían representados por orden suya, entre otros, María y Fabrizio abrasandose en el fuego eterno del infierno.

Volvió a casarse, esta vez con Eleonara d’Este, con quien tendría otro hijo que también fallecería a los pocos años desquiciando aún más si cabe a nuestro protagonista. Su matrimonio fracasó por, irónicamente, las repetidas infidelidades de Gesualdo y sus grotescas prácticas sexuales y sádicas. Eleonora intentó separarse de él en repetidas ocasiones sin éxito.

Por fortuna para Eleonora, Gesualdo muero pronto, a los 47 años. Perdido en su propia oscuridad, entre tormentos y flagelaciones, fue encontrado desnudo y ensagrentado sin que quedara clara la causa de su muerte.

Su música no triunfó en su día. Pero Gesualdo es hoy considerado por muchos historiadores un compositor adelantado a su época. Sus giros armónicos, su utilización del cromatismo y la modulación entre tonalidades lejanas no volverían a encontrarse en una partitura hasta bien entrado el siglo XIX, en  Richard Wagner.

Su obra fue rescatada del olvido en el siglo XX por Igor Stravinsky, quien llegó a adaptar a orquesta algunos de sus madrigales,  el generó que más cultivó Gesualdo. A partir de ahí la mayoría de sus trabajos fueron publicados y su controvertida música fue y sigue siendo elogiada por muchos. Stravinsky visitó en peregrinaje dos veces el castillo donde vivió Gesualdo.

Berg y Schoenberg fueron también grandes admiradores de su obra.

Gesualdo era un noble adinerado que componía por placer, sin la necesidad de publicar ni de ganar dinero con sus obras. Esta libertad y desinhibición, unida a su temperamento extremo, quizá fueran la llave que le abrió la puerta para profundizar en senderos en los que, hasta ese momento, ningún compositor había pisado.

En el contexto de la época, su música sonaba extravagente y era muy difícil de interpretar por los vocalistas. Una extravagancia que logra mantener coherente gracias a un hábil uso y conocimiento de la técnica.

Gesualdo fue probablemente el compositor más oscuro y maldito de la historia de la música escrita. Su vida fue un infierno de tormentos tanto para los que le rodearon como para sí mismo. Su pluma, sobre el pentagrama, pisaría terrenos que tardarían aproximadamente 200 años en volver a ser transitados. Murió hace unos 400 años, pero una parte de su alma, plasmada en partituras, sobrevive deleitando a aquellos que la escuchan. En su música unos encuentran placer y belleza, algunos inspiración. Para otros, muchos de los pasajes continúan siendo inquietantes y siniestros.

En la imagen, película documental del famoso cineasta Werner Herzog sobre Gesualdo titulada «Gesualdo death in five voices».

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