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05/10/2022. 13:32:37

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La experiencia no se improvisa

Mercedes García Quintas

“Una profesión es una hermandad, casi una casta. Las actividades profesionales son tan precisas, tan absorbentes, tan ricas en deberes y responsabilidades que tienden a absorber todo el tiempo e interés de sus miembros. Por supuesto no todos los miembros de las profesiones aceptadas están a la altura de los estándares que acabo de indicar, pero eso son sus fallos personales. No es fallo de la ley o la medicina si un abogado o un médico es un mercenario”.

Aquéllas son palabras de Abraham Lexner, primer Director del Instituto de Estudios Avanzados de Nueva Jersey acerca de qué implicaciones rodean a un profesional. El Instituto de Estudios Avanzados de Nueva Jersey es un lugar orgánicamente independiente de cualquier institución, agrupación o entidad. Sus miembros, ya sean consolidados académicos o en el comienzo de su carrera se seleccionan sobre la base de sus logros y promesas. No hay planes académicos ni objetivos preestablecidos, se trata de un cobijo, un lugar de encuentro donde concentrarse dentro de la libertad individual.

También Lexner dice que "las profesiones son intelectuales en su carácter. Se hereda el carácter profesional desde el gratuito, abundante e irrestricto uso de la inteligencia. La aplicación de una técnica que ya ha sido resuelta y desarrollada es rutina, no profesión. Una profesión no es enteramente académica y teórica; no es sólo intelectual y aprendida sino práctica, pero sus procesos esenciales son intelectuales, independientemente de la técnica usada".

Estas palabras se muestran reveladoras en un momento en que las organizaciones colegiales como entes que de diversos modos tasan determinadas profesiones están viviendo momentos de renovación en su esencia por una suma de heterogéneos acontecimientos que apuntan a reformular la idea de Colegio o al menos las recíprocas actitudes de ente y asociados.

Para referirse a los orígenes de los Colegios profesionales habitualmente se acude a los medievales gremios. Los gremios regulaban el aprendizaje, la formación y la actividad laboral desde una jerarquía interna. La idea de cuerpo, de hogar, pero también de que fuera o al margen no era posible desenvolverse excluía el libre desarrollo en competencia como aspecto esencial de las profesiones liberales.

A pesar de que el Nuevo Régimen implicó abandonar estas estructuras a favor de la iniciativa privada y la libertad de industria sería ingenuo admitir que las profesiones se deshicieron de los ropajes invisibles que abrigan al novato o multiplican las posibilidades de manifestación de autoridad de los consagrados. El espíritu de la imposición de la jacobina ‘Ley Le Chapelier' de que los ciudadanos del mismo oficio o profesión no pueden cuando están juntos nombrar presidente, secretario o síndico; llevar registros, promulgar estatutos u ordenanzas ni tomar decisiones, ni imponer normas en su interés común se muestra teórica, excesiva y reaccionaria en la medida en que el profesional busca siempre en alguna medida puntos de encuentro donde acudir manteniendo a salvo su individualidad, su secreto y sus cuentas; y que haya sistemas que identifiquen y expulsen al farsante.

Fundamentar las organizaciones colegiales implica comprender a fondo qué es una profesión. Organizar los Colegios de Abogados implica asimilar que pocas profesiones como la Abogacía encierran tamaña diversidad de enfoques, temperamentos, dedicaciones, formas empresariales, estados de cuentas y perfiles biográficos. También, que pocas como ella tienen tanta base teórica en su aprendizaje y tantos elementos artísticos en su desempeño.

En pocos años se ha precipitado por un lado la marea globalizadora que ha permitido a todos tener una visión de conjunto de los factores que verdaderamente afectan al oficio de cada uno y lo que era mera imagen. Además, y como parte importante de ello, las nuevas tecnologías han acercado y facilitado hasta el extremo recursos, conocimientos y suministros que antes no sólo no estaban al alcance, sino que se desconocían. En segundo lugar, la crisis económica ha quitado la sábana a fantasmones inexistentes que eran en realidad sólo miedo. Tener que prescindir del miedo a la fuerza ha hecho a los agentes económicos más valientes, dinámicos, más eficaces. En tercer lugar, las exigencias de un mercado único han retratado a las prácticas españolas en Bruselas: un informe de la Comisión Europea acerca de las organizaciones colegiales ubica a España dentro de los países con la  normativa más restrictiva del libre comercio.

El derrumbamiento de barreras tan invisibles como recias que ha propiciado la globalización y la crisis económica, la apertura de los mercados y el cambio de óptica para valorar qué suponen y qué otorgan unos estudios universitarios y de la generalización de los postgrados han precipitado la controversia acerca de la razón de ser de los Colegios tal y como están ahora.

En medio de esta situación nueva y compuesta de tantos factores entre sí trenzados, la Abogacía, profesión heterogénea como pocas, ha de ubicarse orgánicamente con los medios que cuenta, que son 83 Colegios con dispar vitalidad, personalidad y relevancia. Carlos Carnicer como cabeza visible de la profesión es conocedor ello, el escrutinio de los votos tras la cita en las urnas del vienes 14 deja mudos a los argumentos. Hablar con hechos evita ruidos.  

No demorar el Reglamento de acceso a la profesión, tan necesario como impopular y centrar el nuevo Estatuto de la Abogacía y la Ley de servicios profesionales son tareas en la agenda que auguran unos envites y afrontar dilemas para los que es necesaria la visión amplia que otorga una trayectoria estable que ha visto las idas y las vueltas de los acontecimientos políticos, normativos y judiciales y que asume que la Abogacía ante todo es un servicio a la sociedad por encima de las circunstancias del momento. Las medidas que en breve tiempo acometerá el Presidente estarán legitimadas por los votos, aún frescos. Hablar con los hechos no deja lugar a las interpretaciones.

La complejidad y el nivel de contestación por parte de colectivos con derechos adquiridos de facto requieren una cabeza visible con capacidad de intuir cómo derivarán las cosas a la larga. Por ello es bueno para la profesión el resultado de las elecciones a la Presidencia del Consejo General de la Abogacía, porque la experiencia no se improvisa.

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