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Merkel intentó forzar a España a pedir un rescate, dice Zapatero en su libro

25 de Noviembre de 2013

PARIS (Reuters) - En un día lluvioso de noviembre de 2011 en el gigantesco edificio de cemento del Palacio de Festivales en Cannes, donde las estrellas de cine se pavonean por las escaleras cubiertas con una alfombra roja en meses más cálidos, Angela Merkel abordó a José Luis Rodríguez Zapatero.

Reuters


REUTERS/Philippe Wojazer

Con los mercados financieros agitados y las especulaciones sobre una ruptura del área de la moneda única europea, la canciller alemana trató de forzar sin previo aviso al entonces presidente del Gobierno español a aceptar un rescate del Fondo Monetario Internacional, según su relato del encuentro.

Fue justo antes del comienzo de la cumbre económica del G20 descrita en aquel entonces como decisoria para la eurozona de 17 naciones, y sólo semanas antes de las elecciones generales en España.

"Me saludó cordialmente y me planteó, casi sin preámbulos, una propuesta sobre la que no habíamos tenido ningún indicio", dijo Zapatero en su libro "El dilema", que se publica el martes en España.

"Merkel me planteó si estaba dispuesto a pedir una línea de ayuda preventiva de 50.000 millones de euros al FMI, añadió que a Italia le correspondería otra por valor de 85.000 millones de euros", dijo.

"Mi respuesta también fue directa y clara: no".

Merkel aceptó su respuesta y los entonces líderes ejercieron una mayor presión sobre Italia para que aceptara un rescate, esperando que esto detendría el contagio de una crisis que había surgido en Grecia.

Zapatero, que renunció a presentarse a un tercer mandato antes de que el Partido Socialista sufriera una sonora derrota electoral ese mes, es el primer líder europeo de ese tiempo que publica unas memorias sobre la crisis que casi rompió la eurozona entre 2010 y 2012 y que todavía colea.

Reuters tuvo acceso a varios extractos de libro antes de su publicación.

Zapatero describe el pánico entre los líderes europeos, estadounidenses y del FMI, sobre cómo responderían los mercados financieros cuando reabrieran al lunes siguiente a los ajustes políticos improvisados durante las negociaciones nocturnas en el centro turístico de la Riviera Francesa.

Había un "sentimiento de cierta impotencia de los gobiernos democráticos frente a los mercados".

"Porque, sobre todo para Alemania, Francia, la Comisión Europea y el FMI, la situación resultaba insostenible. Y el agobio, como ya habíamos vivido en situaciones precedentes, se expresaba en dos palabras: lunes y mercados".

Zapatero sostiene que le dijo a Merkel que España todavía era capaz de autofinanciarse en los mercados y que había tomado medidas con los líderes de la eurozona para restaurar la confianza de los inversores. El país, destacó, estaba en medio de una campaña electoral.

"El escaso tiempo que duró la interpretación se me hizo eterno" (...) "Lo expresó directamente en inglés mirándome a los ojos". "OK, entiendo".

Un portavoz alemán, consultado por Reuters sobre el relato de Zapatero acerca de la reunión, declinó hacer comentarios.

AGRAVIOS DE POSGUERRA

Merkel no volvió a plantear su demanda y los líderes pasaron la mayor parte de la cumbre advirtiendo al primer ministro griego Georgios Papandreu contra la propuesta de un referendo sobre las condiciones internacionales del rescate para Grecia, así como intentando persuadir al primer ministro italiano Silvio Berlusconi para que aceptara un préstamo del FMI.

En la que fue una cena tensa en el clímax de la cumbre en Cannes, narra Zapatero, los líderes europeos intercambiaron resentimientos con raíces en la II Guerra Mundial en presencia de un estupefacto presidente de Estados Unidos, Barack Obama, 66 años después del fin del conflicto.

"Me impresionó singularmente que en una fase de la discusión algunos líderes europeos llegaran a esgrimir los agravios producidos en la posguerra", escribe. "Fue sólo un destello, pero por un momento parecía que la dramática división europea del siglo pasado aún proyectaba sus consecuencias".

"Fueron solo cinco minutos pero cinco minutos en los que las palabras que escuchaba contenían la fuerza evocadora de todas las lágrimas derramadas en la historia europea".

Zapatero no detalló quién dijo qué a quién, pero en la cúspide de la crisis, algunos políticos europeos argumentaron que Alemania tenía una responsabilidad especial en mantener unida a Europa debido a su pasado nazi.

Los cuatro países de la eurozona que recibieron rescates completos - Grecia, Irlanda, Portugal y Chipre - han sufrido dramáticas recesiones económicas por los términos impuestos por la UE y el FMI, así como el estigma político de perder soberanía.

España finalmente tuvo que pedir ayuda a la UE seis meses después específicamente para restructurar sus maltrechos bancos. Pero tras haber sorteado la presión en Cannes, Zapatero dice que mantuvo la cabeza gacha durante el resto de la cumbre, intentando pasar desapercibido.

Zapatero, que fue presidente durante el fin del boom del crédito en España tras ganar elecciones en 2004 y en 2008, ha sido acusado de negar durante mucho tiempo los problemas financieros de su país y la pérdida de competitividad.

En 2008 estalló la burbuja inmobiliaria, provocando un desempleo masivo y un aluvión de quiebras en las cajas de ahorros.

En su libro, Zapatero dice que los economistas de la UE eran demasiado pesimistas sobre España y que él fue capaz de evitar el rescate estatal, aunque reconoce una respuesta tardía a la crisis y admite algunos errores.

Describiendo la presión sobre Italia en Cannes para que aceptara un rescate y la resistencia tenaz de los italianos, cita al entonces ministro de Finanzas Giulio Tremonti diciendo en la cumbre: "Conozco mejores formas de suicidio".

Zapatero compara las tácticas de Italia con el llamado "catenaccio", el estilo de juego defensivo que fuera la marca de la selección de fútbol del país.

Se elaboró un compromiso bajo el cual Berlusconi aceptaba la supervisión del FMI de las reformas prometidas por Roma, pero no el rescate.

Zapatero destaca que en los pasillos del Palacio de Congresos de Cannes - "convertido en una especie de castillo asediado" - los delegados ya murmuraban el nombre de Mario Monti, el tecnócrata que sucedió a Berlusconi ese mismo mes después de que el multimillonario primer ministro perdiera la confianza del Parlamento.

Dos años después, Zapatero concluye que las políticas públicas pueden apaciguar a los mercados financieros siempre que se implemente de forma efectiva, inmediata y con autoridad.

Pero la UE reaccionó demasiado lentamente cuando los problemas de deuda de Grecia se hicieron evidentes a finales de 2009 y no consiguió ponerse de acuerdo en una medida que Zapatero cree que hubiera detenido la crisis: la emisión de bonos comunes para la eurozona.

/Por Paul Taylor/

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