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Hacer un buen examen no es sólo cosa de suerte

12 de Mayo de 2015

Ayudas y consejos de los profesores para conseguirlo
Con la ayuda de la Dra. Laura Salamero Teixidó y el Dr. Marc Salat Paisal

Sara Palau Camarero y Mariona Bosch Serrano
Responsables del Aula Aranzadi de la Universidad de Lleida

Cuando empiezas la universidad, en muchas ocasiones te preguntas si el nivel de los exámenes va a ser muy superior a los del instituto y también si vas a saber hacer un buen examen, si “vas a dar la talla”. Sin duda, lo exigido desde ahora siempre será superior a los exámenes realizados anteriormente.

Para dar lo mejor de nosotros, nos tenemos que centrar en dos cuestiones muy importantes.

En primer lugar, un aspecto que muchas veces no tenemos en cuenta es el formal. Cuando tenemos el examen delante nos lanzamos a escribir y no cuidamos las cuestiones más formales. Es importante redactar un examen estructurado, con márgenes y sin los famosos “asteriscos” a los que todos los alumnos recurrimos cuando se nos ha olvidado una parte de la pregunta. Para evitarlo, nos puede ser muy útil hacernos un pequeño esquema con los puntos principales que vamos a desarrollar, para así no olvidarnos de nada.

Otra cuestión importante son las faltas ortográficas, después de días estudiando muchas veces tenemos tanta prisa en acabar el examen que no nos fijamos en la corrección ortográfica de nuestra redacción. Aunque parece un hecho poco importante, los profesores siempre se fijarán en las faltas ortográficas, aunque puede que estas no te bajen la nota, seguro que lo tendrán en cuenta en la valoración general.

La corrección formal en un examen será importante para ayudar al profesor a llevar a cabo una corrección más ágil y sencilla, y en algunas ocasiones puede beneficiarte y en otras puede perjudicarte, según seas más o menos cuidadoso.

En segundo lugar, tenemos el aspecto del fondo. Es cierto que, como dice la frase popular “cada maestrillo tiene su librillo”, es decir, a cada profesor le gustan los exámenes de una forma o de otra, es cierto que una redacción clara y concisa siempre es acertada.

A la hora de redactar tu examen es importante que demostremos que no sólo hemos memorizado el contenido, sino que lo hemos entendido, que es la finalidad última del examen. Organizar nuestras ideas y exponerlas ordenadamente, desarrollando cada una con todos los conocimientos adquiridos durante el estudio, guiándonos por el esquema previamente escrito.

Citar jurisprudencia o doctrina estudiada puede ayudarnos a apoyar aquello que presentamos, clarifica nuestras ideas y demuestra un mayor estudio y profundización de la asignatura que se está evaluando.

En conclusión, para hacer un buen examen ayuda la técnica, la estructuración y la organización y la cautela a la hora de redactar nuestro examen. Pero, sobre todo los aspectos o pistas que puedan ayudarnos, se trata de confiar en nosotros mismos, en dar lo máximo de uno mismo y demostrar la preparación previa y nuestros conocimientos. Eso es esencial, y recuerda: ¡Todo esfuerzo tiene su recompensa!

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