- Aranzadi LA LEY mostró, con casos reales, por qué la calidad del prompt es decisiva en tareas como la revisión documental, la búsqueda de jurisprudencia o la redacción procesal
En el trabajo jurídico, una palabra puede cambiar el sentido de una cláusula, la fuerza de un argumento o incluso el resultado de un procedimiento. En el terreno de la inteligencia artificial (IA) ocurre exactamente lo mismo. Cuanto más precisa es la instrucción, más útil y fiable será la respuesta. Y cuando se trata de tareas legales, donde los matices importan y las respuestas genéricas rara vez sirven, saber dialogar con la IA se ha convertido en una habilidad indispensable para los abogados. Porque, en el mundo del Derecho, las palabras sí importan.
Sobre este eje se celebró el pasado miércoles el webinar “Prompting legal: cómo diseñar instrucciones eficaces para la IA en el trabajo jurídico”, organizado por Aranzadi LA LEY. Durante la sesión, y a partir de ejemplos prácticos aplicados con su solución de inteligencia artificial Allegra, el encuentro mostró cómo se pueden construir prompts útiles para distintas tareas del trabajo legal. El webinar estuvo guiado por Eva García, AI Solutions Specialist de Aranzadi LA LEY, y puso el foco en una idea central: la inteligencia artificial no depende solo de la herramienta, sino también de la calidad de las instrucciones que recibe. “El valor de una respuesta depende mucho del detalle y de cómo se realiza la pregunta”, señaló la experta al inicio de la sesión. “El derecho no funciona con respuestas genéricas”, advirtió. El encuentro ahondó de forma práctica en muchos de los conceptos reflejados en GuIA nº 8: AnatomÍA del legal prompting, a la que puedes acceder a través de este enlace.
Para explicar de manera sencilla la estructura de un buen prompt, García recurrió a una metáfora gastronómica que bautizó como el “método hamburguesa”. El pan superior representa el contexto; la carne y los ingredientes simbolizan la tarea concreta que se quiere encomendar a la IA; y el pan inferior corresponde a las instrucciones sobre cómo debe ejecutarse el trabajo y presentarse el resultado. “No es lo mismo ir a un restaurante y pedir una hamburguesa que especificar que se quiere una hamburguesa con carne, cebolla y determinados ingredientes. La información es fundamental”, ejemplificó.
Del error al acierto
Eva García fue mostrando, de forma práctica, cómo una orden imprecisa conduce casi siempre a una respuesta genérica, mientras que un prompt bien construido permite obtener un resultado mucho más útil. Uno de los ejemplos que plantearon en la sesión fue una de las tareas más habituales de los abogados: revisión documental y redacción de escritos. Para explicarlo, la ponente partió de un supuesto muy reconocible: una demanda por reclamación de cantidad. Sobre ese caso, la experta lanzó a la IA la siguiente instrucción: “Hazme una contestación a la demanda”.
A simple vista, la petición parece clara, pero en realidad está llena de vacíos. “No especifica a quién representa el abogado, no aclara cuál es la posición procesal de la parte, no señala qué hechos son controvertidos, no indica si se busca una estrategia de fondo o un simple esquema y tampoco fija un formato de salida”, aclaró García. El resultado, por tanto, es previsible: “te da una respuesta amplia y formalmente aceptable, pero demasiado genérica y poco conectada con las necesidades reales del asunto”.
Otro ejemplo se centró en la búsqueda de jurisprudencia, un terreno donde la precisión también es clave. En este caso, Eva García trabajó sobre un prompt para localizar sentencias sobre negligencias médicas. La demostración fue clara: preguntas amplias del tipo “qué dice el Tribunal Supremo sobre esto” pueden producir respuestas aparentemente útiles, pero siguen siendo demasiado abiertas para el trabajo jurídico real. “Un buen prompt tiene que especificar el tribunal concreto, qué sala, de qué periodo o sobre qué cuestiones o casos concretos estamos buscando”, explicó.
En la recta final del webinar, Eva García introdujo además varias pautas para hacer que el texto generado por IA no “huela” a IA: pedir que el texto esté redactado con un tono de abogado senior, combinar frases cortas y complejas, utilizar conectores propios de la práctica legal concreta y evitar frases de relleno son algunos “tips” que compartió la experta.
“El prompting jurídico es una competencia profesional que debemos adquirir”, defendió la ponente al final de la conferencia. La tecnología puede acelerar fases y ampliar la capacidad operativa del profesional jurídico. Pero, como resumió García, el criterio del jurista es inapelable. “La IA siempre nos va a ayudar, pero no nos va a sustituir”.
Sobre Allegra
Allegra es la herramienta de inteligencia artificial jurídica de Aranzadi LA LEY diseñada para resumir sentencias y contratos, identificar la normativa aplicable, localizar jurisprudencia y precedentes, analizar riesgos o posibles defensas y preparar borradores de escritos y acuerdos. La solución combina el fondo jurídico de Aranzadi LA LEY con la documentación que aporta el usuario, que trabaja en un entorno cerrado y seguro, con las fuentes visibles en cada respuesta para facilitar su revisión.

