El Estatuto de los Trabajadores sigue siendo la norma central y vertebradora de nuestro ordenamiento laboral, en torno al cual giran y cobran auténtica dimensión otras leyes laborales. En este sentido, los cambios normativos de la última década, incluyendo la extensa regulación pandémica de los últimos dos años y la reforma laboral introducida por el Real Decreto Ley 32/2021, se han producido fundamentalmente en o en torno al Estatuto, de forma que aquellos cambios no han llegado a cuestionar, más bien lo contrario, el papel articulador y de referencia del Estatuto.