- Garantizar una mayor presencia femenina en el ámbito de las patentes supone reforzar la diversidad y la calidad del desarrollo tecnológico y científico
Este artículo ha sido publicada en el número 1029 de Actualidad Jurídica Aranzadi (AJA), regístrate una vez en este enlace y recibirás una comunicación con cada número desde la que podrás acceder a la revista en Legalteca.
La patente representa propiedad, reconocimiento y capacidad de monetizar la innovación.
Cuando las mujeres patentan menos, esto repercute también en la construcción del mercado tecnológico y en la distribución de riqueza derivada del conocimiento.
Partiendo de la base de que la brecha de género en materia de patentes no es solamente un factor para analizar desde una perspectiva estadística o tecnológica, debemos tener en cuenta que se trata sobre todo de un problema estructural de acceso desigual.
A nivel internacional existe una desigualdad persistente. En Europa, el porcentaje de inventoras sigue siendo claramente inferior al de los hombres.
En España, sin embargo, existe una tendencia favorable dentro del contexto europeo, con un incremento en los últimos años en el porcentaje de solicitudes que incluyen al menos una inventora. Con números en la mano, podemos decir que cuatro de cada diez investigadores son mujeres, aunque no necesariamente lideran los proyectos.
Un dato especialmente relevante si tenemos en cuenta que las startups fundadas por mujeres reciben proporcionalmente menos inversión que las de sus homólogos masculinos. Sin financiación suficiente, resulta mucho más complejo transformar el conocimiento científico en productos patentables y competitivos en el mercado.
Cómo abordar esta situación
A nivel formativo, en España aparece una paradoja destacable: las mujeres son mayoría en la universidad, pero siguen infrarrepresentadas en las áreas STEM más tecnológicas y en los espacios de mayor poder científico y económico. Se produce así el denominado fenómeno de la “tubería estrecha”: aunque las mujeres acceden en mayor número a la universidad, su presencia disminuye en determinadas carreras de ciencias y se reduce todavía más en investigación tecnológica privada.
Estos mecanismos estructurales condicionan tanto la elección de determinadas carreras, como el progreso profesional y el acceso a espacios de innovación.
Esta situación está siendo paliada mediante políticas que buscan garantizar la permanencia, el liderazgo y el acceso real de las mujeres al ecosistema innovador.
Por otra parte, las oficinas de propiedad industrial están implementando acciones directas para facilitar el acceso de las mujeres al sistema de patentes.
- La OMPI, ha creado el Plan de Acción sobre PI y género con programas de formación específicos, bases de datos de políticas sobre buenas prácticas, y organización de seminarios, entre otras iniciativas.
- La EPO publicó el pasado marzo el estudio “Advancing Women in STEM”, además de iniciativas educativas para fomentar vocaciones tecnológicas femeninas, como “Girls Go STEM”, y promover la diversidad interna mediante el incremento de la contratación de examinadoras con el objetivo de asegurar una perspectiva de género dentro de la propia organización.
- La OEPM, por su parte, convoca subvenciones anuales específicas para el fomento de solicitudes de patentes y modelos de utilidad, mantiene secciones dedicadas a mujeres inventoras como forma de dar visibilidad a referentes femeninos y publica periódicamente informes sobre la tasa de mujeres inventoras para evaluar el impacto real de sus políticas en cada sector de la economía nacional.
El futuro pasa por avanzar
Reducir esta desigualdad exige mucho más que fomentar las vocaciones STEM (ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas). Resulta imprescindible garantizar condiciones reales de financiación, liderazgo e igualdad de acceso al ecosistema innovador y al sistema de protección de la innovación.
La innovación no puede permitirse perder talento por razones estructurales o de género. Impulsar una mayor participación femenina en el sistema de patentes no es únicamente una cuestión de igualdad, sino también de competitividad, desarrollo económico y progreso social. Cuanto más diversa sea la innovación, más sólida, creativa y representativa será la tecnología que construya el futuro.

