- «Alantra opera en múltiples jurisdicciones y está sujeta a normativas cada vez más exigentes debido a los servicios que prestamos»
Esta entrevista ha sido publicada en el número 1030 de Actualidad Jurídica Aranzadi (AJA), regístrarte una vez en este enlace y recibirás una comunicación con cada número desde la que podrás acceder a la revista en Legalteca.
Ana Montes Ayuso es co-Head of Legal de Alantra, firma global de servicios financieros especializada en banca de inversión y gestión de activos alternativos. Con más de 15 años de experiencia, ha desarrollado su carrera profesional en despachos de primer nivel como Gómez-Acebo & Pombo y Linklaters, así como en la Secretaría General de Grupo Prisa, antes de incorporarse a Alantra en 2022. Especializada en operaciones de M&A, mercados de capitales, financiación y gobierno corporativo, combina una sólida experiencia técnica con una visión estratégica del asesoramiento jurídico y de la transformación de los departamentos legales.
Usted ha desarrollado gran parte de su carrera entre grandes despachos, una compañía de medios de comunicación y ahora una firma global de servicios financieros como Alantra. ¿Cómo ha cambiado su forma de entender el asesoramiento jurídico a lo largo de ese recorrido?
Mi paso por entornos tan distintos me ha permitido entender el asesoramiento jurídico desde perspectivas complementarias. En los despachos aprendí el rigor técnico, la excelencia jurídica y la importancia de anticipar riesgos. Mi etapa en Grupo Prisa me acercó a la realidad empresarial y a la necesidad de ofrecer soluciones que, además de ser jurídicamente sólidas, fueran viables desde un punto de vista operativo y estratégico.
En Alantra esa visión se ha ampliado aún más. Trabajamos en un entorno muy internacional, con operaciones complejas y plazos exigentes, donde el asesor jurídico debe comprender profundamente el negocio para aportar valor real. Hoy entiendo la función legal como un socio estratégico que ayuda a tomar decisiones, equilibrando riesgos, oportunidades y estrategia empresarial.
Desde hace un año colidera el área jurídica de Alantra. ¿Qué supone liderar el departamento legal de una firma con una actividad tan transversal y global como la de Alantra?
Desde mayo de 2025 co-lidero el área jurídica de Alantra, una función que implica dar soporte jurídico a un grupo con presencia internacional y actividades muy diversas, desde banca de inversión hasta gestión de activos y otros negocios complementarios. Uno de los aspectos más enriquecedores es precisamente esa transversalidad. El departamento legal debe apoyar a negocios con necesidades regulatorias y operativas distintas, coordinarse con equipos ubicados en diferentes jurisdicciones y garantizar una visión homogénea del riesgo a nivel global.
Además, liderar un equipo jurídico hoy implica mucho más que supervisar asuntos legales. También supone impulsar la eficiencia, fomentar el desarrollo del equipo, promover la innovación y asegurar que la función legal evoluciona al mismo ritmo que lo hace el negocio.
Como Co-Head of Legal de Alantra, ¿cuáles diría que son hoy sus principales retos en un entorno cada vez más global, regulado y tecnológico?
El primer reto es gestionar la creciente complejidad regulatoria. Alantra opera en múltiples jurisdicciones y está sujeta a normativas cada vez más exigentes debido a los servicios que prestamos, así como en ámbitos como la sostenibilidad, protección de datos, gobierno corporativo o prevención de riesgos. El segundo es acompañar el crecimiento y la internacionalización del negocio manteniendo un adecuado control de riesgos. La velocidad con la que ha crecido el Grupo Alantra exige un departamento legal capaz de responder con agilidad sin perder calidad técnica. Y el tercero es la transformación tecnológica. Los equipos jurídicos debemos aprovechar las nuevas herramientas digitales para ser más eficientes, automatizar tareas repetitivas y dedicar más recursos a actividades estratégicas donde el criterio jurídico resulta verdaderamente diferencial.
Alantra opera en áreas muy diversas, desde M&A hasta asset management o mercados de capitales. ¿Cómo ha evolucionado el papel de los equipos jurídicos en operaciones cada vez más complejas y multidisciplinares?
Las operaciones actuales requieren una visión mucho más integrada que hace unos años. Ya no basta con analizar exclusivamente los aspectos societarios o contractuales. Es necesario coordinar cuestiones regulatorias, fiscales, laborales, tecnológicas, de sostenibilidad o de protección de datos, entre otras. Por ello, el papel del abogado ha evolucionado hacia una función de coordinación y gestión de proyectos complejos. Debemos ser capaces de conectar diferentes especialidades, facilitar la toma de decisiones y aportar una visión global que permita identificar riesgos y oportunidades de forma temprana. En este contexto, las habilidades de comunicación, liderazgo y gestión de equipos multidisciplinares son tan importantes o más que el conocimiento técnico.
La digitalización y la automatización están transformando profundamente el sector financiero y también el trabajo de los departamentos jurídicos. ¿Cómo está impactando esta transformación tecnológica en la gestión interna de los procesos?
La tecnología está permitiendo que los departamentos legales sean mucho más eficientes. Procesos que antes requerían una dedicación muy intensiva pueden automatizarse parcialmente, mejorando tanto la velocidad de respuesta como la trazabilidad de la información. En Alantra llevamos varios años trabajando en iniciativas de digitalización orientadas a optimizar procesos, centralizar documentación y facilitar la gestión del conocimiento jurídico. El objetivo no es únicamente ahorrar tiempo, sino también mejorar la calidad del servicio que prestamos a nuestros clientes internos. La tecnología nos ayuda a reducir tareas administrativas y repetitivas, permitiendo que los abogados dediquemos más tiempo al análisis, la negociación y el asesoramiento estratégico.
¿Qué papel cree que desempeñará la inteligencia artificial en el asesoramiento jurídico de los próximos años?
La inteligencia artificial tendrá un impacto muy significativo en la profesión jurídica, especialmente en tareas relacionadas con la búsqueda de información, revisión documental, análisis de contratos o gestión del conocimiento. Sin embargo, creo que es importante entenderla como una herramienta de apoyo y no como un sustituto del abogado. El asesoramiento jurídico sigue requiriendo juicio profesional, comprensión del contexto empresarial, capacidad de negociación y toma de decisiones en situaciones complejas. Las organizaciones que mejor aprovechen la inteligencia artificial serán aquellas que consigan combinar la tecnología con el conocimiento y la experiencia de sus profesionales. El verdadero valor seguirá estando en el criterio jurídico y en la capacidad de ofrecer soluciones adaptadas a cada situación.
Usted ha trabajado tanto en despachos como dentro de compañías. ¿Qué cree que esperan hoy las empresas de sus asesores jurídicos? ¿Ha cambiado el perfil del abogado que demanda el mercado? Sí, ha cambiado de forma significativa. Las empresas siguen demandando excelencia técnica, pero ya no es suficiente. Esperan que sus asesores comprendan el negocio, conozcan el sector en el que operan y sean capaces de aportar soluciones prácticas y ejecutables. El abogado actual debe ser más versátil, más cercano a la estrategia empresarial y más orientado a resultados. También necesita habilidades que tradicionalmente no se asociaban a la profesión, como la gestión de proyectos, el liderazgo de equipos, la comunicación o el uso de herramientas tecnológicas. En definitiva, el mercado demanda profesionales capaces de combinar conocimiento jurídico, visión empresarial y capacidad de adaptación en un entorno cada vez más dinámico y global

