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19/06/2024. 20:00:29

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La Diada, nuevo dolor de cabeza para Rajoy

Reuters

La celebración del día de Cataluña y la marcha de contenido independentista que se celebrará el martes en Barcelona van a suponer un nuevo quebradero de cabeza para Mariano Rajoy, que ve cómo una región que supone la quinta parte del PIB español reclama mayor soberanía fiscal y política.

El presidente regional, Artur Mas (C), y miembros de su equipo participan en una ceremonia en Barcelona el 11 de septiembre de 2012

Por la mañana, miles de personas acudían a la celebración del acto institucional en el parque de la Ciudadela, lo que servirá como aperitivo para la manifestación de la tarde, que se espera masiva.

Bajo el lema "Cataluña, una nueva nación en Europa", los catalanes se echarán a la calle en una manifestación en la que convivirán distintas sensibilidades con mayor o menor afán independentista pero con la dura crisis económica como caldo de cultivo para una población que se siente agraviada por el régimen fiscal y protesta contra los recortes del Gobierno central y regional.

Con el argumento de que Cataluña aporta 16.000 millones de euros más al Gobierno español de los que recibe – una cifra que otros analistas rebajan a 12.000 millones y que, debido a la falta de transparencia de las cuentas públicas y la financiación autonómica, es casi imposible de calcular a ciencia cierta -, el partido gobernante en la región, Convergencia y Unió, reclama al Gobierno central un nuevo pacto fiscal para la región más rica de España en términos de PIB per cápita.

"Esta tarde iremos a la manifestación, venimos todos los años. Mi sentimiento es tanto económicamente como de sentimiento, buscar la independencia total, lo que pasa es que es una transición complicada(…) Hay mucha gente que no era independentista y cada vez lo es más y están provocando que la gente lo sea más cada día, tanto de sentimiento cómo de bolsillo", afirma Elvira Farré, secretaria administrativa ya jubilada que vive en Barcelona.

Al calor del argumento de agravio financiero que abandera CiU, partido nacionalista tradicionalmente moderado, se ha unido Esquerra Republicana, con una postura proindependecia más radical, y parece que algunos miembros del Partido Socialista Catalán (PSC) acudirán a la manifestación convocada por la "Assemblea Nacional Catalana" aglutinando distintos sentimientos de una población cansada ya de recortes.

"El pacto fiscal es el ejemplo más evidente y socialmente más transversal de esta transición nacional. Catalunya tiene suficiente energía interna para vivir mejor de lo que vive. Producimos suficientes recursos y suficiente riqueza para vivir mejor de lo que vivimos. No hay batalla más urgente ni reto más importante que la soberanía fiscal de nuestro país. Y más en estos momentos", afirmó el presidente de la Generalitat, Artur Mas, en su discurso previo a la celebración de la Diada.

Pero el Gobierno central ha descabalado cualquier esperanza de negociación de un pacto fiscal con el que Mas pretende equiparar la gestión económica a la del País Vasco al afirmar en numerosas ocasiones que la prioridad del país ahora es otra.

"Vamos a ver si somos capaces de fijar prioridades. España tiene 5.600.000 españoles en el paro y 600.000 de ellos son catalanes. Cataluña tiene graves problemas de déficit y de desempleo y en este momento no toca, el lío, la disputa y la polémica", dijo Rajoy el lunes en una entrevista a la pública RTVE.

"Toca la unión y la colaboración. Toca crear empleo. Y lo que menos necesitamos son estas cosas. Si superamos esta situación, la Generalitat tendrá más dinero. No estamos en España para grandes algarabías", asintió el presidente del Gobierno, que tiene prevista una reunión con el líder catalán el próximo 20 de septiembre.

"Es indudable que el sentimiento nacionalista catalán es algo que está metido bastante profundo en la historia de España y que la situación económica ha provocado un auge del nacionalismo (…) pero casi nadie, ni en España ni en Cataluña, creen que hay una mínima posibilidad de que el pacto fiscal salga adelante", afirma Carlos Barrera, director del master en Comunicación Política de la Universidad de Navarra.

La celebración de la manifestación de la Diada Nacional de Cataluña se produce semanas después de que la región solicitase al Gobierno central un rescate de 5.000 millones de euros ante la imposibilidad de financiarse en los mercados a tipos razonables y apenas días después de que la agencia de calificación Standard & Poor's rebajase a bono basura su rating precisamente con el argumento del enfrentamiento con Madrid.

Con una tasa de paro del 22 por ciento de la población, por primera vez la mayoría de los 7,5 millones de catalanes – el 51 por ciento -, estaría a favor de la independencia de España, según una encuesta del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat.

"Es como un matrimonio, ya no se aguanta más. Lo siento, o hay un cambio radical que no creemos que lo hagan o nos vamos. Yo pienso que esta vez se acabó. Hay gente de España que ha venido aquí y está viviendo en Cataluña y ya están hartos. Yo vengo con gente que son castellano hablantes que vienen porque ya están hasta arriba, también ayudado por la crisis financiera", declara Jauma Turra, que trabaja como administrador municipal en un ayuntamiento y viene a Barcelona desde la cercana localidad de Maresme.

LARGA BATALLA CON ADELANTO ELECTORAL EN EL AMBIENTE

Todos estos ingredientes marcarán la agenda política de Rajoy durante los próximos meses en una batalla que podría concluir con la convocatoria de un adelanto electoral en Cataluña, que podría convertirse en una suerte de referéndum sobre el apetito independentista de una región donde el Partido Popular siempre ha conseguido un apoyo minoritario.

La deuda de Cataluña asciende a más de 45.000 millones de euros y el Gobierno es consciente de que la Generalitat necesita de su oxigeno para cubrir sus necesidades de financiación de 5.700 millones hasta final de año, pero un recrudecimiento de la tensión en las calles y el enrarecimiento de sus relaciones con la Generalitat podrían hacer saltar las alarmas.

"Hay que analizar el componente que tiene de posible desestabilización de España como país en un momento en el que al Gobierno le interesa muy poco", añade el profesor Barreda.

En apenas dos meses, el Partido Popular enfrenta dos importantes citas electorales en Galicia y País Vasco que serán una piedra de toque clave para un Partido Popular, que ha visto su popularidad erosionada rápidamente por los recortes y subidas de impuestos tras haber logrado la mayoría absoluta en las elecciones generales hace menos de un año.

Los comicios vascos, fijados para el 21 de octubre, podrían arrojar una importante victoria para los partidos de corte nacionalista tras la legalización de Bildu, lo que añadiría más presión si cabe al conservador Partido Popular.

/Por Andrés González/

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