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06/12/2022. 01:06:20

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Las dos ligas de la financiación en la campaña del 20D

Reuters

MADRID (Reuters) – Noemí Pizarroso, profesora universitaria de 39 años, prestó el pasado mayo 500 euros para financiar la campaña electoral de Podemos para la Comunidad madrileña y otros 100 euros para la de la actual alcaldesa de la capital, Manuela Carmena.

Los candidatos a la presidencia del Gobierno de España (izqda. a dcha.) Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Iglesias (Podemos), Albert Rivera (Ciudadanos) y Soraya Sáenz de Santamaría (vicepresidenta del Gobierno de España con el PP) posan antes del debate de un

Para las generales que se celebran dentro de unos días, esta hija de una peluquera y un obrero metalúrgico, ha adelantado otros 500 euros a la formación antiausteridad, que se niega a pedir prestado a los bancos y que tiene un presupuesto de campaña muy inferior al resto de los partidos con opciones.

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Estos "microcréditos" son la principal fuente de recursos de Podemos para financiar su asalto al Congreso garantizando su independencia. Simpatizantes como Noemí prestan entre 100 y 10.000 euros a tipo de interés cero y reembolso cuando el partido reciba la subvención electoral que la Ley establece en función de sus resultados.

"El tema de que no se pida ni un céntimo a los bancos me parece crucial. De lo contrario nos pervertimos, es un peaje suicida pedir el dinero a los bancos", explica Pizarroso.

Los casos de corrupción, muchos relacionados con la financiación de partidos, son una de las claves que explica el auge de dos partidos nuevos, Ciudadanos y Podemos, a quienes algunos sondeos otorgan un sonado estreno parlamentario, en segundo y cuarto lugar entre las preferencias de los electores.

Estas formaciones, que tienen en la regeneración democrática y la lucha contra la corrupción sus principales bases programáticas, buscan acercarse a la ciudadanía y acuden también al crowdfunding y a otras fórmulas de participación popular.

Podemos, que saltó de las asambleas callejeras a un pequeño local en el madrileño barrio de Lavapiés, y Ciudadanos, cuya sede en Madrid es un pequeño piso en el que apenas caben los periodistas convocados en rueda de prensa, no han tenido todavía acceso a fondos estatales al no tener representación parlamentaria.

Esto supone una diferencia sustancial de partida respecto a los partidos tradicionales, que llevan décadas recibiendo dinero de los Presupuestos para su funcionamiento ordinario, reservado sólo para aquellos con representación en el Congreso.

En 2015, estos partidos reciben de los presupuestos 52,7 millones de euros, de los cuales 25 millones de euros corresponden al PP y 14 millones al PSOE.

Si se cumplen los sondeos, tanto Podemos como Ciudadanos recibirán parte de los 101 millones de euros que el presupuesto asigna adicionalmente a los partidos para procesos electorales en 2015 y que pagará una vez celebrados los comicios, a cambio de los debidos justificantes y en función de la representación conseguida.

El funcionamiento de los partidos en España depende en un 80 por ciento de la financiación pública (vs una media inferior al 70 por ciento en Europa Occidental, según datos del Consejo de Europa), algo que los dos partidos emergentes prometen revisar.

LOS BANCOS, UN FINANCIADOR MÁS

Las nuevas formaciones quieren desligarse de posibles "debe" no financieros en sus balances. Pese a las ayudas públicas, el último informe del Tribunal de Cuentas, referido a 2013, calcula que la deuda efectiva de los partidos políticos con los bancos asciende a 205 millones de euros.

"Uno de los principales problemas de los partidos en España es su alto endeudamiento con la banca. Nosotros creemos que esto puede condicionar de alguna forma su funcionamiento o las políticas que desarrollan", explica el responsable de Finanzas y Transparencia de Podemos, Segundo González.

"Nosotros no le vemos ningún problema a los créditos bancarios, es la herramienta que utilizamos normalmente, el problema es que la gente luego no devuelva lo que le prestan los bancos", apunta el vicesecretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas.

El responsable de Ciudadanos, que recibe parte de su financiación con las aportaciones de sus 27.000 afiliados, se refiere a las condonaciones bancarias, una práctica habitual considerada alegal hasta marzo de 2015, cuando el gobernante PP aprobó una nueva ley que prohíbe esta práctica.

Podemos, que hasta el momento ha recibido en microcréditos 1,5 millones de euros, tiene un presupuesto de campaña de dos millones de euros frente a los cuatro millones de euros que proyecta Ciudadanos y a los nueve previstos por el PSOE. El PP dice no tener aún cerradas las cifras, pero según datos del Tribunal de Cuentas, en las elecciones de 2011 gastó 13,8 millones de euros.

La menor potencia de fuego monetario para la campaña obliga a los nuevos partidos a seleccionar sus batallas y a utilizar métodos alternativos, fundamentalmente a través de las redes sociales, muy eficaces para captar el interés de los votantes.

"La gente ya no decide su voto en un mitin", explica María José Canel, catedrática de comunicación política de la Complutense.

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